Si te atreves acércate un poco más

825 52 6
                                        




Las horas pasaron volando, y no había señal suya, pase toda la mañana echando vistazo al Whatsapp y nada, ese día el sol salió resplandeciente, había mucha gente, pero ninguna señal de que él apareciera, entré en desespero, la duda me carcomía, y por más que haya pasado todo tan rápido, estaba metida hasta el cuello con ese hombre misterioso.

La rabia se apoderó de mi, pensaba y pensaba, por qué son así los hombres?

Vienen te llenan de ilusiones y luego desaparecen como si nada.

Juraba serle indiferente si lo volvía a ver, recordé lo que pasó el día anterior, el error del perfume tal vez hizo que pensará esta será fácil y me tendría como segunda opción.

La hora de salida llegó de nuevo, dejando un vacío en mi pecho, ya está, no lo volverás a ver, decía para mí misma, mi Ello moría de tristeza y mi Yo estaba sentada en un rincón.

Como ritual Damien y yo de nuevo nos alistamos para salir juntos, él abrió la puerta y salió primero, luego le seguí, con la cabeza agachada aun mirando el picaporte, escuche una risita de Damien muy cerca de mí, alcé la vista para ver por qué se reía y me hizo señas con las cejas para que mirará a mis espaldas.

Sorprendida lo vi en la esquina, apoyado en la parte trasera de su automóvil de color negro, podía verse que era lujoso, con los brazos cruzados a la altura del pecho, las piernas también cruzadas y la cabeza inclinada, al parecer llevaba bastante tiempo esperando y su rostro expresaba a gritos una mirada como la de no te enojes, no tengas miedo.

Iba vestido con un pantalón color verde olivo y una camiseta negra ajustada que marcaba sus bellos músculos.

Mientras que al otro lado Damien me susurró:

- No seas tonta, y dile que sí. *Continuó su camino girando en dirección opuesta a la mía, a la nuestra, pensé refiriéndome a Mike y a mí.

Cuando llegué hasta donde estaba, y esta vez quien cruzaba los brazos era yo.

- Habíamos quedado en algo no?

- Perdón pero no pude aguantarme, quería que me extrañaras, así que preferí hacerte una sorpresa, pero por qué suenas ofendida?

Me mordi el labio inferior, suspiré y sin saber qué responder, las palabras salieron naturalmente de mi boca, como aceptando su presencia en mi vida, ya me producía todo tipo de emociones, era desesperante y todo en menos de una semana. Le miré fijamente a los ojos y le dije:

- No soy lo que crees, perderás tu tiempo, y dudo que lo quieras perder detrás de una chica como yo. Me pides para salir pero no respondes mis mensajes, ayer me hiciste sentir como una tonta con lo del perfume.

- Por qué dices eso? y lo del perfume, no te enojes quería que lo supieras, quería volver a ver el color rosa en tus mejillas. *Dijo con gesto ingenuo, y yo me derretí toda, creo que el fuego volvió a mi rostro.

- Es obvio no? todos quieren una cosa para luego desaparecer, y no me importa que pienses que soy una mojigata y santurrona.

Comenzó a reir, las rodillas me temblaban, todo el nerviosismo volvió a mí como por arte de magia al ver su sonrisa.

Se rasco la cabeza, alzó las manos y se enjugó el rostro, hizo una mueca con los labios.

- No, Emma, tampoco soy así. *Dijo mordiendose los labios y mirándome fijamente a los ojos, esperando una respuesta y la verdad sonaba sincero.

Le respondi con los ojos entreabiertos para que viera que no me lo creía del todo.

- Está bien, a ver cuanto duras. Dije con el rostro desafiante.

Acto Fallido (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora