No oramos por la justicia sino por la causa

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Dios! Acabé de perder un hijo...
Acaso me convertí en Juana la virgen o algo similar? Cómo es posible?
Estaba acostada en esa camilla con las manos apoyadas en mi frente, mis ojos miraban fijamente el techo de color blanco, pero la realidad es que mi mente estaba perdida en un infinito vacío de color negro, estaba quemándome el cerebro intentando entender qué fue lo que pudo haber ocurrido, creo que la vida tocó muy fondo conmigo porque eso no era ni la mitad de todo lo que aun me faltaba y con tan poco mi cuerpo yacía inerte en esa habitación, con miles de preguntas sin respuestas, me había vuelto a desmayar y me habían vuelto a sedar pero mismo así mis ojos estaban abiertos como si me hubiera tomado litros de algún potente energizante y no las dós dosis de sedante intravenoso que me inyectaron, mi cerebro estaba más que despierto, dormir ya no sería mi momento feliz sino que lo veía venir, largas horas de insomnio me esperaban a partir de ese día por el contrario mi cuerpo estaba completamente sin una pizca de fuerza.
No me había percatado que había pasado un buen rato desde que Mike y Albert habían abandonado la habitación, pues Damien entró completamente desesperado sin tocar y sin siquiera preguntar cómo me sentía, desorientada pose mis ojos en su terrible rostro, un rostro de quien no ha dormido un siglo, pobre Damien...
- Emma, no sé qué cojones esta pasando pero estos últimos cuarentena minutos fueron completamente al limite de lo incomprensible.
No sé porque eso no me sorprendió, seguí absorta en mis pensamientos hasta que Damien continuó lo suficiente como para devolverme a la vida y prestarle atención, no solo con la mirada sino también con la cabeza porque a la par que lo miraba seguía pensando en todo lo que me había ocurrido en tan poco tiempo desde que Mike apareció en mi vida, Mike, todos mis problemas se llama Mike Evans...
- Mike y Albert salieron de esta habitación de lo más felices, bueno no felices pero como si fueran hermanos. * Toda esta escena dramática iba acompañada de los gestos de dudas y garabatos con dedos y manos clásicos de Damien. - Bueno, fueron a sentarse en la cafetería que está en la terraza, por cierto te encuentras en un hospital mil estrellas, Albert no escatimó en traerte en el mejor hospital en fin, continuo, Thomie y yo estábamos estupefactos, primero, qué carajos hace Mike aquí? Segundo, qué cariño repentino es ese entre Albert y Mike? En fin, ya dije eso varias veces no? En fin, *Ay basta Damien! Concéntrate... * Damien habló consigo mismo a la par que se abofeteó en el rostro levemente, varias veces.
- Después de un largo rato hablando, Mike muy serio y Albert escuchando atentamente, los primeros quince minutos Albert le daba como ánimos tocándole los hombros a Mike, dándole palmaditas ya tu sabes, quien por cierto fue el único que habló en toda esa media hora que llevaron ahí sentados como amigos de toda la vida pero repentinamente de la nada Albert se levantó y con toda su fuerza golpeó a Mike en el rostro con un puñetazo limpio y lo más extraño fue que este se dejó, así sin más, se dejó pegar por Albert y él lo golpeó tanto que la ira se le notaba en los ojos sabes? Fue muy traumático, y solo gritaba.
Cómo pudiste?
Cómo pudiste...
* Imagínense a Damien haciendo mímicas mientras me contaba lo que había visto.
- Gritó como unas veinte veces hasta que los guardias llegaron y lo detuvieron, los dos fueron a parar a la comisaría y ahora no sabemos nada de ellos.
Ya me encontraba con las manos tapándome la enorme "o" que formaron mis labios por el asombro, no pude formular ni una sola oración, estaba perpleja.
- Amiga mía aquí hay algo muy grande y feo, lo que no sé y no entiendo es qué tienes tu que ver en todo esto.
Damien me miraba con unos ojos preocupados y su expresión dramática de siempre con un brazo apoyado en su frente, segundos después comenzó a sacudirme para que le hiciera caso.
- Oye háblame, Emma, estamos muy preocupados, Bridget lleva el móvil apagado, no sabemos dónde pueda estar, han pasado diez y ocho horas desde que te desmayaste frente al hotel, tampoco nos dicen nada, no sabemos qué fue lo que ocurrió.
- Damien...
Rompí en llanto y sollozos tan fuertes que por momentos no sabía si conseguiría introducir el oxigeno a mis pulmones, los espasmos eran dolorosos.
- Tranquila cariño, por favor, tienes que calmarte.
- Acabo de perder a mi bebé.
- Qué?
- Y ni siquiera sé de quién es...
- Ay Emma no eres la única a quien le sucede esto, vamos no es tan malo, quieres a dos muchachos eso puede pasarle a cualquiera, uno se deja llevar por los impulsos, no te culpes, y mira eres joven, puedes ser madre más adelante, no es tu culpa...
- Yo era virgen sabes, no sé como pude haberme embarazado.
- Cómo? Espera que no entiendo, ahí me complicas la situación por completo.
- Estaba embarazada de unas cuatro semanas y jamás tuve relaciones con nadie a excepción de hace una semana con Albert y él usó protección, no entiendo Damien, no sé qué es lo que está pasando...
- Pero has jugado con Mike, recuerdas el otro día caliente el cual interrumpí?
- Esa fue la primera vez que llegamos hasta ese punto pero no hubo eyaculacion, ni siquiera se acercó a mí tanto como para que sucediera ese milagro!
Damien completamente perplejo por lo que acababa de confesarle se sentó para asimilarlo, ni siquiera yo tuve esa oportunidad, hubiera sido genial tener un tiempo para sentarme y asimilar las cosas, de tragarlas poco a poco y digerirlas con tiempo, sin embargo a mi nadie me daba tregua, todo era siempre súbito y abrupto, buscando corromperme o romperme en mil pedazos sin misericordia alguna, antes de que pudiera decir nada la puerta se abrió de nuevo y era Thomie.
- Chicos Albert ha vuelto y trae un semblante de quien a viajado por todos los infiernos que existen.
- Thomie cariño solo existe un infierno.
- Amor no es hora de bromas...
Thomie hizo un gesto apuntando hacia mí y luego se hizo a un lado porque Albert estaba a su lado queriendo entrar.
Albert - Chicos podeis dejarnos a solas por favor?
Realmente su semblante era espantoso pero no por desaliñado sino porque provocaba miedo, ese no era mi Albert, algo había invadido su alma pura y toda esa oscuridad que antes veía reflejada en su mirada muy en el fondo había salido al borde, ahora se podía decir que se apoderó de todo su ser, jamás lo ví así y nunca creí poder verlo así, Damien y Thomie salieron sin decir nada, Albert se sentó a mi lado.
- Debes hablar con Mike.
- No quiero hablar con él.
- Pues aunque no lo quieras debes de hacerlo, ahora no porque quiero que te recuperes primero pero Emma lo siento mucho, es todo lo que puedo decirte.
- Albert qué es lo que está pasando? Por favor dímelo, si sabes algo te suplico que me lo digas.
- No puedo, se lo prometí a Mike, él debe de hacerlo y si no lo hace en menos de dos semanas yo mismo lo haré vale? Pero no me concierne a mí hacerlo, él ha venido aquí a decírtelo pero no se lo permití no estás bien.
Asentí tratando de comprender lo que me decía, unas lágrimas amenazaban con salirse de mis ojos y reprimí con todas mis fuerzas las ganas de llorar porque no me llevarían a nada, en ese momento debía ser fuerte, Albert no me miraba a los ojos, su mirada estaba fija entre el suelo y sus zapatos y no entendía porqué, mi Super Yo muy triste gritaba qué fue lo que le hicieron a mi angel?
- Dónde está?
- Quien?
- Mike, quiero verlo.
- Está afuera, lo llamaré.
Albert salió de la habitación no me había fijado que llevaba la mano derecha vendada, dos minutos después lo ví entrar de nuevo como asegurándose de que Mike no hiciera una estupidez lo dejó entrar pero advirtiéndole que no era el momento, Mike asintió, entró y casi se me parte el alma, tenía el rostro destrozado por los golpes de Albert quien ya había abandonado la habitación, se sentó a mi lado en la silla donde estaba Albert anteriormente y en la misma posición, al parecer a ambos les costaba hablar entonces encontraban valor mirando fijo al suelo.
- Qué es lo que está pasando Mike?
- No puedo decírtelo, lo siento, tendrás que ser paciente.
- Me importa un cuerno la paciencia, dímelo.
- Se lo prometí a Albert...
- Me importa una mierda Albert, ustedes dos no pueden decidir por mi vida, quiero saberlo todo, ya!
- Yo, no puedo...
- Dímelo! Dímelo Mike por favor.
- Emma tu no estás bien por favor.
- Te juro, intentaré calmarme, ya me he hecho miles de películas en la cabeza imaginándome lo peor, lo imposible, así que estoy preparada, si no me lo dices no podré recuperarme.
- Vamos Emma me dejas entre la espada y la pared, no me pongas en ese plan, por favor.
- Ahora Albert te importa, creí que se odiaban.
- El hijo que perdiste. * Mike hizo una pausa.
- Era mío...

Este capítulo va dedicado a estas hermosas canciones de Alanis Morissette, que hablan sobre a vida, sus vueltas y lo agradecidos que debemos de estar con todo porque simplemente estamos aprendiendo, evolucionando...
Gracias a todos los que leen mi historia, espero que les estén gustando.
Y acuérdense bien que la vida es tan irónica como un perdón dos minutos tarde...

Acto Fallido (Terminada)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora