Después de medio minuto paramos en el primer semáforo en la calle de la cafetería, y comencé a romper el hielo preguntando.
- En qué trabajas?
Pensó unos segundos como si estuviera buscando la respuesta.
- Soy ingeniero, *Dijo por fin. - Y tú?
- Vengo de New Jersey, hace 4 días que estoy aquí, he venido para estudiar Psicología.
- Que curioso. *Dijo como si me quisiera dar a entender algo que no comprendí. - Y cuantos años tienes? 20?
- 18 y medio, respondí con la esperanza de que no se decepcione. - Y tú?
- 28, soy mayor por 10 años, pequeña.
Me llamo pequeña, abrí los ojos iluminados y podría jurar que tenía la mirada del gato con botas. (meme)
Había acertado su edad, sabía que tendría unos 28. Dios qué hago en el auto de un hombre 10 años mayor que yo? pregunte en mi mente mirando al cielo, mientras me frotaba las manos por los nervios.
El semáforo se puso en verde y avanzamos con lentitud, parecía que no le gustaba hablar mientras conducía, entonces me quedé callada, y unos dos minutos más tarde, que por cierto fueron los dos minutos más incómodos de mi vida.
¡Jebus, qué dramática soy!
Pero luego él decidió hablar para decir:
- Hace rato cuando subí al outo, quería besarte.
Abrí mis ojos como platos, y discretamente me lleve una mano a la boca qué le iba a responder? Entre mi indecisión mi ello salió disparatado y respondió por mí, y sabía que me arrepentiría.
- Yo, deseaba que lo hicieras.
Mi super yo le dio una bofetada a mi ello por lo que había hecho, después de haber trabajado todo el día en mi reputación, en un solo segundo la echó a perder.
En ese momento llegamos al estacionamiento subterráneo del supermercado, y no dijo nada, me quedé avergonzada, me sentía una estúpida.
El estacionamiento era grande y estaba casi vacío, anduvo lo bastante como para llegar a un lugar más cercano al elevador, estacionó y rápidamente bajo del automóvil, mientras tomaba mi bolso, que lo había dejado encima de mis pies, como todo un caballero, cuando alcé la vista, para abrir la puerta, mire en la ventana y él ya estaba frente a la puerta para abrirla.
Una vez abierta me tendió la mano izquierda para ayudarme a salir, el automóvil era un tanto bajo y dificultó mi salida por culpa de mis largas piernas, tomé de su mano y de nuevo su contacto frío me estremeció todo el cuerpo, jalo de mi mano para llevarme hacia él, y de la fuerza, cosa que creó que lo hizo a propósito, medio volé hacia su cuerpo y nos quedamos pegados unos segundos, hasta que colocó su mano derecha en el medio mi pecho, y fue subiendo hasta llegar a mi cuello, y en sus ojos podía ver el fuego, fulminante, apretó nada más un poco la mano y sentí su fuerza y me asusté un poco pero enseguida al percatarse de mi miedo suavizo la mirada, luego subió la mano a mi mandíbula para sujetarla, mientras que la otra mano la sentí en mi cintura que me empujaba hacia sí.
Yo lo miraba anonadada, y de golpe estiró de mi mandíbula hacia su rostro y me besó.
Ahi estaba mi primer beso soñado, bajo las garras de ese hombre extraño que me aprisionaba entre sus esculpidos y fuertes brazos.
Primero junto sus labios con los míos y rápidamente giró la cabeza, luego lentamente introdujo su lengua en mi boca, y yo sentía su aliento agitándose a cada segundo que pasaba, volvió a girar la cabeza repitiendo el mismo ritual agonizante, volvió a colocar la mano en mi cuello, al parecer era un gesto suyo, y no era de esperarse, dominante como se lo veía, como lo sentía.
Después de unos segundos comencé a sentir algo duro en mi vientre, me aparte del susto sin dejar de besarlo, él rió en medio del beso. Y dijo: lo siento, no pude evitarlo.
De nuevo estaba hecha un tomate, esto se estaba poniendo interesante para la inexperta Emma. El se separó de mí, y yo enmudecí, se arregló el pelo, y simplemente se quedó, mas bien nos quedamos mirándonos por más de un minuto, y creo que eso es suficiente o incluso demasiado tiempo para entender lo que cada uno quería.
Yo buscaba amor, el tal vez una noche divertida, en todo momento sabía que sufriría, pero continué hasta el final.
Sacó las llaves de su bolsillo y presionó el botón de cerrado, el ruido que hacía me hizo salir de la nube en la que estaba.
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Acto Fallido (Terminada)
RomanceNueva York la ciudad de las ilusiones, te imaginas? de pronto llega él, con sus ojos azules y el cabello alborotado, peligroso e intenso, despierta todas mis emociones y me deja sin sueño, así es él, misterioso y sexy. Un depredador en busca de su p...
