Se me prendió el foquito, era hora de quitar información.
- Qué has hecho en todo el día? *Ya sé que esa pregunta sonó estúpida pero fue lo único que se me ocurrió para que me hablara de su almuerzo con Eleonor.
Albert me miró con asombro e incredulidad ante mi pregunta mientras me tendía una camiseta suya para vestir que por cierto me quedaba como vestido, me sentía como un payaso.
Nos habíamos tomado una ducha subida de tono, tuvo que aguantarse para no seguir tocándome o terminaría yendo en contra de sus principios y de lo que me había dicho antes de subir a su piso, aún no entiendo cómo fue que terminé en esta situación con estos dos hombres, no me juzguen, los sentimientos encontrados pueden llevarnos a situaciones como esta, me obligué a salir de mi quebradero al escuchar que me hablaba.
- A qué se debe la curiosidad?
- Nada más quiero saberlo. *Mentí.
Quería sacarle información sobre Eleonor, porque claro estaba que no me libraría de ella y no me dejaría vivir en paz, ya se las había tomado conmigo y tenía que prepararme, saber qué relación tenía él con ella.
- Bueno, a ver, fui a correr. *Me lo imaginé corriendo y un calorcito se apoderó de mí.
- Luego volví aquí y me duche para después pasar a una exhibición fotográfica de un amigo de la familia. *Se quedó pensando unos instantes mientras se colocaba la camiseta y todos, absolutamente todos los músculos de su maravilloso cuerpo se le marcaban. - Ah! Fui a almorzar con una amiga. *Bingo! *Me miró de inmediato para analizar mi expresión, no iba a enojarme, cómo podría? Bueno se trataba de Eleonor claro que me molestaba pero no por lo que él creía.
- Una amiga de infancia se llama Alexa. *Dijo por fin como si estuviera tratando de explicarme y no me molestara pero lo que no entendía era por qué había mentido, era realmente Eleonor de quien hablaba? Estaba Albert ocultándome algo? No, Albert no es así!
Fruncí el ceño en respuesta inerte y me captó por sorpresa.
- Emma es una amiga, yo no...
- Albert! Tranquilo no me molesta...
- Cuéntame más de tu amiga.
- Te has cabreado.
- Que no!
Hizo una mueca de disgusto y apretó los dientes, pobre Albert con lo bueno que es!
Con lo bueno que está, gritó mi Ello para hacerme soltar una risita complice conmigo misma.
Entonces fui hasta él y le di un beso, ya me estaba acordando del imbecíl de Mike, en esos momentos era odio y rabia lo único que sentía por él, y Albert era una distracción magnífica, ya después me las arreglaría al encontrarme con la realidad, también quería distraerlo para que no se diera cuenta de mi cabreo, sin contar con que estaba jugueteando con sus cabellos y lo estaba observando y simplemente me pareció irresistible.
Albert sonrió aún pegado a mi boca pero no me apartó, tomó de mis mejillas y allí estábamos de nuevo, yo de puntitas con los brazos rodeándole el cuello y él encorvado pegando su cuerpo cada vez más al mío mientras lentamente me agonizaba con sus movimientos perfectos al besarme, de vez en cuando se apartaba lo suficiente para mirarme directamente a los ojos y traspasarme con sus faroles celestes llenos de deseo.
Albert estaba mostrando algo distinto, creo que esa noche de verdad lo puse a punto porque jamás me había mirado de esa manera, entonces le di unos segundos más a nuestros besos hasta apartarme. *Sonreí algo nerviosa.
- Debemos ir a comer de una buena vez, ya son las una de la madrugada.
Se lamió el labio inferior y me regaló una sonrisa divertida, como si estuviera dándome a entender que captó mi mensaje, tomó de mi mano congelada por el frío repentino después de la lluvia y fuimos a la cocina.
Afuera seguía lloviendo horrores, yo estaba muerta de cansancio me terminé el plato con un ojo cerrado y el otro a medio abrir, Albert me miraba divertido como si estuviera viendo un niño dormirse a mitad de su plato y de hecho, así fue.
Terminamos de comer, tome mi bolso y fui al baño de visitas a lavarme los dientes, tenía la cabeza agachada y al levantarme sentí un leve mareo junto con las malditas nauseas de nuevo, me senté en el inodoro unos minutos hasta que la sensación desapareciera, tanto como el sueño, la preocupación me despertó como si me hubiera tomado un shot de cafeína, definitivamente algo no estaba bien conmigo, me juré a mi misma ir al médico la semana siguiente después del bendito viaje a las vegas, no pude evitar levantarme la camiseta y me miré al espejo, llevaba el sostén y las bragas de encaje que había puesto en mi bolso creyendo que estaría con Mike, noté lo delgada que estaba, me prometí comer mejor porque había perdido como ocho kilos, lo sabía porque me pesé allí mismo hacía un rato a escondidas de Albert.
Volví a la sala donde Albert ya estaba esperándome y me di cuenta que demoré bastante en el baño puesto que él ya había vuelto del suyo, supuse que también fue a lavarse los dientes, me senté a su lado y me acurruqué en sus brazos.
- Tienes sueño?
- Ya se me ha pasado, porque no sigues contándome qué has hecho hoy?
- Me habías pedido que te hable de mi amiga recuerdas? Por cierto es muy rara tu pregunta pero continuaré.
- Ah, sí, es verdad. *Fingí desinterés pero abrí los ojos como búho y aliste mis oídos para escuchar atentamente, mis personajes tomaban nota sentadas en sus escritorios.
- Se llama Alexa Pierce, nos conocimos por medio de nuestros padres, eran socios en aquel entonces, con el padre de un amigo, el desaparecido te acuerdas? Khaled Malik. Mi Ello fue rápidamente a hacer algo productivo y buscar entre los archivos alguna información.
Fruncí el ceño tratando de hilar y cuando creí no acordarme mi Ello me arrojó los recuerdos de cuando me contó sobre su amigo, los Malik, dueños de la cadena de cafetería donde trabajo y unas mil quinientas millones de empresas más.
- Sí, lo recuerdo.
- Bueno los tres nos conocimos a la edad de 6 años, eramos muy apegados, yo estaba enamorado de Alexa al cumplir los doce años, así como Khaled y en aquel entonces él me la ganó. *Sonrío al decirlo.
- Ella fue nuestro primer beso, sí, de ambos, pero fue algo espantoso, la he visto pocas veces, Mimi es un regalo suyo.
Intenté ocultar todo lo que sentía con todas mis fuerzas porque comencé a soltar chispas y humo por las orejas, estaba hablando realmente de Eleonor? O había cambiado de historia, de persona o de nombre? Qué tenía que ver Albert en todo este ridículo circo llamado Mike y Eleonor? Bueno me incluyo en el circo. Mi Ello se encogió de hombros y fue a comer cereal con leche aceptando nuestra derrota.
Mimi ese gatito hermoso, un regalo de esa Soraya Montenegro, pero la quería de igual manera, la gatita era de Albert y solo eso importaba.
- Hey en qué piensas? *Albert me quitó de mi ensimismamiento acariciándome una mejilla.
- Perdón solo estaba hilando la historia continúa.
- Pues nada la he visto por casualidad el otro día y quedamos de vernos, bueno fue agradable, estaba muy feliz me contó que va a casarse.
Los pelos se me pusieron de punta, si hablaba de la misma Eleonor eso quería decir que sus planes de boda con Mike seguían en pie, todos y cada uno de mis pelos del cuerpo se pararon, parecía un gato estresado.
- Va a casarse, qué bonito! *Juro que lo dije con una sonrisa fingida y un sabor amargo en la boca, jamás me hubiera imaginado fingir algo como una sonrisa, qué triste!
- ¿Con quién? *Albert frunció el ceño a la par que se rascaba la cabeza, confuso por mi pregunta, pobre Albert esa noche le hice del tonto con mis preguntas idiotas.
- No lo sé, no pregunte porque ella estaba corta de tiempo, fue como poner varios años sin vernos al corriente entiendes? y que no tuve oportunidad de preguntárselo.
Sonreí nerviosa, ya no entendía nada quería que me quitasen de esa pesadilla, que me pellizquen y me despierten en casa de mis padres sin que nada de esto me hubiera pasado, no sé si fui el experimento o fetiche de Mike pero sentía que había algo más, había algo en sus ojos, en sus caricias Mike no era de esos capullos, Por Dios tiene 28 años! Es un hombre atractivo, MUY ATRACTIVO, subrayando esas la palabras mi Ello apareció en escena y luego desapareció con un gesto ofendido, todavía iba vestida de negro. No es un niño, atractivo como lo es puede tener a mil mujeres a sus pies, no lo entiendo! Tuve que seguir con mi interrogatorio, mis personajes estaban rezando en una capilla para que Albert no se diera cuenta, no tenía idea si él conocía a Eleonor o tal vez mintió en el nombre para no hacerme sentir mal? No! Albert no haría eso, mis personajes zapateaban como niñas.
- Después que has hecho?
- Pues vine a casa, hice ejercicio estuve trabajando aquí y luego cuando me preparaba la cena un llamado de auxilio me hizo salir en rescate de mi doncella.
Se me iluminaron los ojos, mis sentimientos no estaban claros pero una cosa sabía, aún me queda mucho por aprender, aprender de los errores, de todo, entonces llegué a una conclusión.
Miré a Albert y por un momento dudé pero lo tenía ahí acariciándome los hombros, observándome con cariño, dispuesto a lo que fuera por mí, y en el fondo de mi corazón nunca sentí ningún atisbo de dudas o miedos sobre él como lo sentía con Mike, y si me hacía sufrir conseguiría seguir adelante porque la vida sigue no? Pero qué estaba pensando? Albert no es capaz de hacer eso, y nunca lo será. En cambio Mike no se merece que lo espere, no se merece un perdón, tampoco hay justificación o si? Trate de concentrarme mejor en lo que había decidido y no hacerme bolas pensando demasiado en Mike porque no vaya a ser que me entrase la estúpida idea de perdonarlo.
Mi Super Yo ofendida me propinó una bofetada olímpica y se marchó. Reaccione de mis cavilaciones y decidí ir a por ello.
- Mike me destrozó el corazón hace algunas horas, y lo que ha hecho no habrá disculpas ni lamentos que pueda hacerme perdonarlo, prométeme que nunca lo harás.
- Jamás. *Supuse que un hombre que sabe lo que quiere y que no miente no necesita decir tantas mamadas para convencer a una mujer, con una simple palabra le basta, fue seguro y convincente en su respuesta y lo dijo sin apartar la mirada fija en mis ojos mientras con sus largos dedos atrapaba una lágrima de mi mejilla.
- Quiero que sepas que siento un cariño inmenso y especial por ti, te lo has ganado siendo esa persona increíble que eres a pesar de conocerte hace muy poco, me pasa algo contigo que no puedo explicar, me atraes, me siento bien contigo, me gustan tus caricias, me gustan tus besos pero hoy, ahora, es a él a quién amo muy a pesar de mis deseos pero es la realidad y de ella no podemos escapar, tampoco quiero mentirte, juro que ahora mismo si pudiera la cambiaría, si estuviera en mis manos me lo arrancaría de la cabeza, yo creí que sería el amor de mi vida y que mi historia con él sería diferente, pero él no lo quiso así, no me quiso a mí, tardaré en poder recuperar los cachitos de mi corazón y un día tendré mi corazón completo de nuevo, un día podré volver a sentir todo lo que siento por él, ten paciencia.
- Estoy dispuesto a esperar, no quiero que te fuerces a nada.
Pobre Albert logré que se desesperara, esas últimas palabras que pronunció las dijo con un pesar en su mirada, no quería que dudase de él, y jamás lo haría, él no era Mike en todos los sentidos, tanto para lo bueno como para lo malo.
- Chis... *Intenté calmarlo.
Lo callé con un dedo sobre sus labios y lo abracé, sentí su perfume embriagador, nunca sería igual que con Mike pero jamás podría perdonárselo y algún día podría amar a Albert tanto como a Mike o mucho más, esos abrazos de Albert estaban siendo muy libertadores, no tardaría en acostumbrarme a eso.
El sueño me había abandonado por completo, mi Ello y las otras dos vistieron sus mejores prendas de gala y se levantaron para aplaudirme, estaban orgullosas y eufóricas, saltaban de júbilo.
Mi Ello se llevó el puño derecho al corazón y luego me señaló con el dedo índice diciendo: "Esa es mi chica", la mueca que le siguió fue de puro orgullo.
Besé a Albert desde sus hombros hasta llegar a sus labios, note que la piel se le erizaba, especialmente cuando mi boca tocó tu cuello, después le mordí el lóbulo de la oreja y tuvo un pequeño espasmo de placer involuntario, respiró hondo como si estuviera conteniéndose de algo muy tentador, así que tomé sus manos y las coloqué en mis mejillas donde salían unas lágrimas, unas lágrimas de esas que salen cuando te liberas de un peso muy grande, lo sentía, estaba creciendo, madurando, ya sabía yo que la vida no se pinta de color rosa pero ¡joder, duele mucho!
En parte aquellas lágrimas fueron por la tristeza de recordar a Mike con Eleonor y por que quería que mi primera vez y todas las veces fueran con él, con mi Mike pero no sería así, por más de haber estado tentada con Albert anteriormente, ni siquiera sabía con exactitud si dejaría a Albert ir más allá de los besos y caricias que nos dimos, en el fondo yo solo quería a Mike, pero eso se terminó y no estaba dispuesta encerrarme en mi habitación y llorar sin descanso, él no se lo merecía, él me empujó a los brazos de Albert desde el principio comportándose como un auténtico hijo de puta, estaba tan cabreada que hasta las malas palabras se me salían fluidas como si las pronunciara a cada rato.
Lo miré a los ojos fijamente y me aseguré a mí misma de que era lo que quería, no me arrepentiría, estaba segura.
*Chúpate esta Mike.
Me senté a horcajadas suya y lo besé de tal forma que lo animé a ir más alla de sus caricias tiernas y respetuosas, me quité la camiseta y coloqué sus manos en mis pechos y respiré hondo mirando hacia arriba, me gustaba, así que continúe, me quite que el sujetador, me quede nada más con mis bragas de color rosa, Albert ladeó la cabeza sin poder creérselo y se llevó las manos a la cabeza.
- Joder Emma, estas segura?
Asentí mientras tome sus manos, besé todos y cada uno de sus nudillos, me miraba embobando y os juro que sus manos son divinas; cualquiera querría hacerlo, se levantó y nos condujo de vuelta a su dormitorio, me llevó colgando de sus caderas mientras me atajaba con sus manos en mi trasero y mis brazos rodeaban su cuello, me depositó en la cama y como si no lo creyera paso sus manos por la cabeza de nuevo contemplándome parado frente a mí, se quedó mirándome de arriba a bajo, hasta sus pensamientos iban a un paso lento, Albert era agonizante con absolutamente todo, me preguntaba qué estaría pensando mientras sus ojos recorrían mi cuerpo con una lentitud desesperante, y esos pantalones de adidas están hechos para hacernos sufrir a las mujeres, pude ver sus venas saltando, estaban transportando puro deseo, por qué es que unas simples venas les deja tan sexy a los tíos?
- Eres hermosa Emma.
- Tu también.
Las piernas comenzaron a temblarme por los nervios, pero rápidamente fue calmándome cuando me distraje con los adorables besos de Albert sobre mi vientre, sus manos estaban apoyadas en la cama a mis costados se encontraban sujetando su cuerpo hasta que decidió colocarse encima mío por completo y besarme, Dios Albert besaba tan bien, ni puta idea de como fui a saber que besaba bien nada más con haber besado a dos tíos, ¡Pero que tios! Gritó mi Ello orgullosa. Podría decir que lo sabía por como me hacían sentir. Una vez más mi Ello me gritó que me concentrara en Albert, solo en sus besos y nada más.
- Te quiero Wissex.
- Y yo a ti White.
Como dice un grande de la música romántica, nada más agregaré un nombre a la frase.
Mike, hoy he caído pero mañana hasta la ultima letra de tu nombre olvidare.
Todos los movimientos de Albert eran torturadores, lentos, algunas caricias apenas rosaban mi piel erizándome hasta en zonas donde no sabía que se podía erizar, sus dedos largos y hermosos se hicieron poseedores de todo mi cuerpo, me regaló una mirada eterna prometiendo todo tipo de sensaciones y seguridad, fue arrastrando sus dedos tanto como sus besos lentamente desde mi hombro hasta llegar a mis piernas, me beso con ternura, su aliento mentolado me encantaba, su lengua se introducía lentamente en mi boca para luego girar y succionar mi labio inferior, hizo una pausa para pararse de nuevo y yo le seguí deseosa de que continuara con esos besos mucho mejores a los que veía en las películas, se levantó y se deshizo de toda su ropa, mientras lo miraba con la boca abierta, no era la primera vez que lo veía desnudo pero era la primera vez que veía su erección, Santo Dios! Mi Ello tomo una cinta medidora y la dejo suspendida en el aire confusa tratando de calcular medidas, tomó de su cajón un preservativo y se lo puso, se veía tan sexy mientras lo hacía, entrelazó sus dedos con los míos y llevo mi brazo izquierdo a lo alto de mi cabeza, aquello me hizo estremecer, es un acto demasiado excitante, hombres no hagáis esto a las mujeres si no queréis que se enamoren de vosotros por favor, con su mano derecha descendió hasta mis piernas para separarlas.
Y mientras rogaba para que mis nervios no me traicionaran respiré hondo.
- Chis, tranquila si no quieres pod...
Lo callé con otro beso, querido Albert a veces solo tienes que continuar...
En ese momento que nuestras bocas volvieron a juntarse lo sentí respirar con fuerza, gruñía por lo bajo, su mano volvió a mis piernas y esta vez consiguió separarlas y dejar caer su cuerpo completamente encima del mío, sentía su erección clavarme en un punto muy delicado pero que me provocó sensaciones magnificas.
Lentamente se introdujo en mí, al principio sentí un pequeño dolor pero se quedó quieto después de sentir un movimiento involuntario de mis caderas, creí que le costaría más pero no fue así.
- Estas bien?
- Si, continúa.
Su otra mano tomo de la mía, mis dos brazos a lo alto de mi cabeza se encontraban con mis manos entrelazadas a las suyas, todo su peso estaba sobre mí, abrí un poquito más las piernas para que pudiera encajarnos mejor y comenzó a moverse lentamente, la primera arremetida fue como un Ah! Se siente bien, aún dolía un poquito pero después fui sintiendo algo distinto, que me daban ganas de quererlo sentir más y más dentro, su lentitud llegó al punto de casi volverme loca, estaba viniendo algo inexplicable, como si gotitas de extasis se estuvieran juntando de todas partes de mi cuerpo para luego ser inyectadas ahí donde lo sentía entrar y salir, me aferré a él clavándole mis uñas en su espalda, en ningún momento dejó de acariciarme, de besar todas las partes rotas de mi cuerpo, como si estuviera sanándome, no sé cuanto tiempo estuvimos amándonos pero me perdí en él y él en mí, me sentía tan plena y segura, mi vida dio un giro enorme pero allí estaba explotando en el segundo orgásmo de mi vida, y estaba feliz de haberlo hecho con alguien a quién quería y me valoraba mucho más que alguien como Mike, me enrosqué en él para que pudiera sentirme por completo y segundos después Albert llegó al orgásmo con unos espasmos de sus caderas, estaba extasiado, gruñó en mi boca y nos quedamos abrazados por un momento, el seguía dentro de mí y la sensación era magnífica.
Puede que hayáis conseguido llegar a todas vuestras metas sin saltarse una sola regla pero estoy segura que sois de los que el arrepentimiento toca las puertas de vuestro pensamiento para sentir un pinchazo en el corazón por esas cosas que no hicieron por miedo, y resulta que la vida es mucho más exitante cuando te saltas las normas y no sigues el plan, porque ries, porque sientes, porque sufres pero al final vives.
A pesar del amor que sentía por Mike, escogí saltarme la espera a que Mike me pidiera perdón.
Escogí darle una oportunidad al destino ese que muchas veces nos abre los ojos y nos sorprende para bien o para mal.
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Acto Fallido (Terminada)
RomansaNueva York la ciudad de las ilusiones, te imaginas? de pronto llega él, con sus ojos azules y el cabello alborotado, peligroso e intenso, despierta todas mis emociones y me deja sin sueño, así es él, misterioso y sexy. Un depredador en busca de su p...
