Mis piernas tiritaban de frío, agradecí a mi divina intuición por haber traído mi saco rojo o de lo contrario también tendría los brazos congelados, me encontraba fuera del bar esperando, mis amigos se habían ido ya, mire el reloj que no se daba prisa, ya eran las 04:15, estaba muy nerviosa.
*Vamos hombre que la paciencia no es mi fuerte...
Saben cuando de tanto frío. *Si a esa puta noche se la dio por hacer frío.
Como iba diciendo; cuando hace tanto frío que te acurrucas con tus propios brazos? Así me encontraba; parada mirando hacia abajo, mi cabello cubría toda mi cara y a la vez mis pechos casi desnudos lo que probablemente me hacía ver como una completa loca, de esas que andan sucias por la calle, fui haciendo pasitos ridículos para intentar calentarme.
Quince minutos, guau, quince putos minutos esperando allí afuera que se sentían como treinta horas, no me gusta esperar, odio esperar, todos esos pensamientos bloqueaban mi mente, estaba a punto de tirar la toalla, ya respiraba como si estuviera saliendo chispas por mis orejas, respiré hondo una vez más para decir que ya era suficiente y salirme de allí hasta que abrí los ojos y vi unos nike air force de color blanco justo frente a mis zapatos, me quedé dura, contuve todo el oxigeno que estaba inhalando.
*Oh, oh...
Alce la vista lentamente esperando encontrarme a alguien riéndose de mi o algo por el estilo pero apenas podía ver su rostro solo en ese momento pude darme cuanta que era bastante más alto que yo así que tuve que alzar la vista como si fuera una niña de un metro de altura, porque así me sentía, una media sonrisa iluminaba su rostro, su anatomía una vez más me descolocó, me superó y no supe qué decirle.
- Hola. *Serás estúpida Bridget. Hice gestos mentales como si estuviera diciendo ese hola de forma ridícula, haciéndome auto bulling.
Antes de escuchar respuesta me acerque y le besé en la mejilla, por su expresión note que esperaba un beso en la boca pero fui tan estúpida de no hacerlo porque me superó y no quería estropear nada ni que me volviera a rechazar.
- Hola.
*Jesus del cielo no te muerdas los labios por favor o voy a...
Me atrajo hacia sí interrumpiendo mis pensamientos, primero cubriéndome con sus enormes, enormes brazos y luego tomó de mis mejillas y me plantó un beso dulce y casi casto en los labios, sin lengua, solo unos labios humedecidos con un fresco aliento rozándose delicadamente con los míos, se apartó de nuevo sin decir nada, se mordió los labios y ese era mi momento, atacarle como solo yo podía en el preciso instante en el que se los mordía pero estaba completamente superada, y no hice nada.
*Oh si, esto se va a poner bueno...
Dibujo su media sonrisa una vez más y me rodeó los hombros con un brazo y me animó a seguirle los pasos.
- Mañana vuelvo a parís, quieres que me quedé a dormir?
Mi cerebro entró en un estado de sentimientos encontrados, un laberinto sin salida, él vive muy lejos, creí que al menos podría verlo aquí en las vegas al menos no era tan lejos como ir hasta parís, entonces todo se resumiría a esta noche, y luego todo se acabaría, la infatuation se estaba apoderando de mí en apenas unas horas.
* Por supuesto que si, quédate a dormir, quédate para siempre...
- Como tu quieras, no tengo problema.
- Porque me gusta dormir hasta muy tarde y no quiero molestarte.
* A mi también, una vez más quédate toda la vida...
- A mi también, no me molesta.
Pensamientos como esos no deberían de ser reprimidos no creen? Ojalá y empezáramos a tener los cojones suficientes para expresarnos, ser vulnerables porque a veces podríamos evitarnos tanto tiempo en espera absurda, en la duda bajo el estúpido control del miedo, miedo al rechazo, miedo, miedo.
- Te escribí para avisarte que iba a demorar unos minutos más pero no has respondido.
- Me he quedado sin batería perdón.
Al menos me dió tiempo de hacer una reservación en un hotel desde una aplicación muy buena llamada Booking, no iba a llevármelo al caesar conmigo.
- Entonces iremos a mi hotel?
- Ni modo que quieras estar en un cuarto compartido por unos seis hombres nena, de hecho iba a comentártelo.
- Ya me encargué de todos modos.
Los dos íbamos caminando sin poder mirarnos, me preguntaba si estaría nervioso porque luego de eso no pronunció ninguna otra palabra, llegamos al hotel luego de cinco minutos, quedaba muy cerca de la disco, el nombre del hotel era Bella Saixe, no era un Caesar pero era bonito y quedaba al final de una calle sin salida, en la recepción se encontraba un hombre negro de mediana edad con anteojos y con el rostro muy cansado y soñoliento, vestía traje negro y la verdad fue muy amable, nos tocaba la habitación número cuarenta y cinco, segundo piso a la derecha fueron sus últimas palabras hasta que las puertas del elevador se abrieron.
Dentro del elevador había una pareja, la tensión era muy extraña como si supieran toda la historia y les causará gracia, me acurruqué en su pecho para esconder mi rostro, tenía vergüenza, sí mis amigos, aunque no me quieran ustedes son mis amigos, la culpable es Emma por mostrarme de una forma insoportable ante ustedes pero no lo soy vale?
Sí, sí, Bridget moría de vergüenza, jamás llegué hasta ese punto con nadie y sin embargo estaba completamente segura de que esa noche, con él tenía ganas de todo, hasta de prenderme a su cuerpo y nunca más separarme.
Me preguntaba acerca del futuro, por qué tenía que ser tan acelerada? Ni siquiera había pasado nada y ya estaba yo queriendo resolver el futuro, entramos a la habitación y le pedí que me esperara en la cama porque me tomaría una ducha, apestaba a humo de tabaco y no dejaría que me tocara de esa forma.
Me duché como rayo, tuve que lavarme el pelo y no me lo sequé, os juro que no espere salir de la ducha y encontrarme con toda su ropa ya en el suelo, me perdí de esa parte, quitarle la ropa iba a ser un acto de lo más placentero pero ya está, la próxima no le diré que me espere en la cama, y ya estaba yo rezando para que existiera una próxima vez.
Fui hasta la cama y la verdad me sorprendí a mí misma por no haberme cohibido con mi cuerpo, estaba tan bloqueada en ese momento que olvidé apagar las luces para que no se fijara en esa partes de mi cuerpo que no me gustan, apenas me senté en la cama me rodeó con sus enormes brazos y me dejó bajo toda su magnífica anatomía, sin embargo no me miró a los ojos, tampoco habló, enterró su rostro en mi cuello y ya casi no recuerdo qué fue lo que balbuceó.
No os voy a mentir, esa noche esperaba mucho, mucho más pero los nervios me traicionaron y espero que a él también, de todas formas fue la mejor noche de mi vida porque lo especial fue que con él renací, deje atrás todo lo que me aprisionaba y con él empecé a vivir la vida de una forma que jamás me lo imaginaría, y estoy y estaré siempre agradecida por haberlo tenido esa noche, para muchos de ustedes esto será solo sexo, pero para mí fue algo mucho más que un encuentro casual, para mí fue la noche de mi libertad.
No subestimen a la vida, no subestimen lo poco que puedan compartir con alguien porque eso puede cambiar sus vidas por completo, y disfrútenlo al máximo, disfruten esos momentos excitantes que se presentan, aprovechen la vida que solo hay una y hay que vivirla.
Un único beso tierno marcó nuestro acto sexual, me senté a horcajadas y le besé con ternura y él a mí, fue raro por ser una noche casual pero sabrá la química y la ciencia sobre cada cosa que suponemos y al final ocurre otra, porque la química entre nosotros no era común, era diferente y aún lo siento así.
Junte mis labios con los suyos, muy despacio y giré la cabeza para comenzar a abrirlos un poco más, acaricié mi lengua con la suya y era dulce, sí dulce, giré una vez más y ahí estaba mi toque especial fui arrastrando su labio inferior con mis dientes como si lo mordiera pero nada más apreté lo suficiente para que sintiera mis dientes atrapar su labio y llegar hasta la superficie para dar un leve mordisco, lo qué más me sorprendió fue que en vez de descolocarlo él a su vez hizo lo mismo que yo pero con una diferencia, el succiono mi labio inferior en vez de morderlo y al final la que terminó descolocada fui yo.
*A caso el también besa así? Me habrá copiado?
Luego de eso fui bajando lentamente hasta llegar a su miembro, y tuve otra sorpresa, era muy, muy grande para mi boca.
* Dios! Fuiste demasiado bueno y generoso con este muchacho, muéstrame un defecto por favor...
Su miembro ya estaba erecto así que fui directamente a meterlo en mi boca, succioné al mismo tiempo que bajaba y subía mis manos, lo hice en sincronía como lo había leido en google, sí, sí Bridget lee mis amigos, fue así que aprendí muchas cosas, pude ver como se retorcía por el placer, me encantó ver los puños formados en sus manos completamente rendido ante mí, continué por unos cuantos minutos hasta que de golpe lo solté y me acerqué a su oído.
- Tienes protección?
Abrió los ojos como platos y eso no me gustó para nada, se quedó unos segundos pensando sin decir nada...
* Este muchacho nunca habla o que onda?
Y sucedió un milagro, asintió desconcertado, me preguntaba si esperaba a que yo trajera preservativos conmigo? Pues claro que no! Pero cómo podría él saber que yo no tenía nada de nada con nadie?
Fue hasta donde dejó su bolsón y quito un único paquetito y me lo mostró sin expresión alguna.
- Me lo dieron en el bar.
Entonces era eso lo que estaba pensando en si lo traía junto o no, no me imagino como hubiera terminado todo sin ese bendito preservativo de regalo, así que gracias a todas la personas que andan regalando preservativos en donde quiera que estén por el motivo que sea, os amo.
ESTÁS LEYENDO
Acto Fallido (Terminada)
RomanceNueva York la ciudad de las ilusiones, te imaginas? de pronto llega él, con sus ojos azules y el cabello alborotado, peligroso e intenso, despierta todas mis emociones y me deja sin sueño, así es él, misterioso y sexy. Un depredador en busca de su p...
