La mayoría de ustedes se preguntarán qué hago yo aquí?
No ustedes sino yo, sí, Bridget...
Esta historia suponía pertenecer nada más a Emma pero no es así, todos y cada uno de nosotros somos importantes, y aparecemos por ahí.
¿Por qué?
Porque las apariencias engañan, y si la historia es contada por Caperucita el lobo siembre será el malo, no os estoy diciendo que Emma mienta pero las cosas son diferentes en mi mundo, en mi cabeza.
La realidad es que no soy una zorra como lo he hecho creer a todos, soy una chica insegura, crear esa imagen me ha ayudado a que nadie me partiera de nuevo el corazón como lo hizo Jacob Flynn hace dos años pero él no es quien importa ahora, ya lo superé, pero para que sepáis un poquito fue mi primer amor, corrió tras mis faldas por ocho meses hasta que sucedió y un día después desapareció sin dejar rastros, nunca más volví a estar con nadie.
Lo mío se estancó en ir a por enrollarme con unos cuantos besos y caricias, así es, jamás pude volver a acostarme con nadie, no porque no pudiera sino porque nadie me inspiraba.
*Maldito Flynn con su estúpida y sensual sonrisa...
La noche estaba más que aburrida, no habían chicos que me mirarán y eso me puso muy feliz, a pesar de tener que disimularlo y actuar como si me molestara, pero tampoco nadie hablaba conmigo, estaba sola viendo como Thomie y Damien no paraban de bailar y Emma besuqueándose con el buenazo de Albert.
Últimamente el papel de zorra se estaba volviendo tedioso, al comienzo fue para llamar la atención de Flynn por si le llegaba el chisme pero nada, jamás lo volví a ver en el campus de la universidad y después de caer en una depresión abandoné la carrera y no quise saber nada sobre volver.
¡Ya sé!
Seguro muchos de ustedes dirán: Pero qué tonta esta niña...
Pero así fue, la decepción me condujo a una depresión y esta es un camino a ciegas, no se lo deseo a nadie, todos te ven riendo pero no saben que vas a la cama con miedo, que mientras ríes existe un temor inmenso el pecho.
Los ataques de pánico son horribles, sientes muerte eminente, no puedes respirar con normalidad, pierdes las ganas de absolutamente todo, incluso la fe en las personas.
Con mucha autoayuda y fuerza interior logré desacérame de los medicamentos que me dejaban volada durante toda la noche y me hacía dormir durante el día.
Estaba tan sumida en mis recuerdos realmente perdida en ellos cuando las luces de la discoteca se apagaron, no os miento el pánico acudió en mi pecho haciendo disparar mi corazón a mil por segundo por unos instantes.
No me había percatado del mini escenario en medio de una de las paredes, parecía ser una cabina, comenzaba a la altura de mi cintura, por dentro estaba cubierta de una especie de plástico color plata y una ducha en la parte superior, deposité la botellita de agua que estaba bebiendo en la barra y me fijé en el hombre que apareció dentro con unos bóxers negros como única prenda de vestir, aún me encontraba lejos pero algo llamó mi atención...
Su sonrisa, os juro jamás en toda mi vida vi una sonrisa como la suya, peculiar, alegre con los dientes un tanto separados, y por un momento Flynn desapareció de la faz de mi cerebro, lo único que veía era a un hombre que parecía ser muy, muy apuesto.
Y de repente surgió unas ganas enormes de acercarme, tenía que verlo más de cerca...
Tomé del brazo a Emma y la atraje hacia mi costado izquierdo, me acerqué a su oído y le dije con toda la ilusión del mundo y la impaciencia a flor de piel.
- Juro por lo más sagrado que si me acompañas frente a él serás la mejor amiga que nunca tuve, te deberé toda la vida por esto, no me animo a ir sola.
Sin darme cuenta solté una confesión en mi petición. Emma intercambio unas miradas con Albert, no sé si cruzaron palabras pero volvió y nos encaminamos frente a él, fui empujando a todos cuanto se cruzaban en mi camino, no nos dejaban pasar, pero nadie iba a impedirme que consiguiera estar frente a él.
Tras unos instantes de pelea, forcejeos y caras de pocos amigos llegamos.
Una mujer completamente enloquecida de mediana edad se arrojaba frente al vidrio que nos separaba de mi magnífico hombre, iba lamiendo el vidrio, arrastrando sus manos sobre su cuerpo como si lo estuviera tocando de verdad pero me alegré de que ese bendito vidrio existiera.
No puedo negarlo estaba completamente embobada, imagínense a un hombre de metro ochenta tal vez, con cada músculo de su cuerpo marcado, definido y con el tamaño perfecto para enloquecerte, los ojos de color miel, pensando en miel tenía ganas de pasarle miel por todo ese cuerpo y lamerlo a cada centímetro, si!
Por fin alguien que me inspiraba a querer algo más y no era Flynn, como explicarles que hasta la mandíbula la tiene perfecta el condenado?
* Dios qué genes!
Le miraba embobada, obligue a Emma quitarle unas fotos para recordar esa noche, el hombre podría ser gay al fin al cabo estábamos en un bar gay.
* Qué desperdicio de hombre si fuera así...
La electricidad que recorría todo mi cuerpo llegó hasta mi cerebro para dejarme mirándole con una sonrisa y repitiéndole como disco rayado a Emma unas cien veces lo hermoso que era ese hombre, hasta yo me imaginaba con la cara de idiota pero os juro, no podía mover ni un solo músculo, estaba tan nerviosa que lo único que podía hacer era sonreír sin parar, me preguntaba cuanto tiempo estaría allí enjabonándose y tirándose agua de lo más sexy por el cuerpo?
Se quitó los bóxers y pudimos verle así como algún dios generoso lo trajo al mundo, y de repente me convertí en un perrito ladrando sin parar.
* Guau! Guau! Guau!
Seguía firme sujetando a Emma del brazo izquierdo, quería que aquel momento se congelara, quién lo iba a decir, Yo, Bridget babeando por un stripper, y en definitiva el mundo paró, se congeló por completo, deje de respirar automáticamente cuando decidió bajar la mirada y posar sus ojos sobre los míos, aquello tenía un nombre.
Posibilidad.
* Oh dios! Me estaba mirando, y reconozco esa mirada!
* Ahhhhhhhhhhhh! Imagínenme corriendo como loca gritando y tirando de mis cabellos por la emoción, pero en vez de eso me quedé quieta, lo otro fue una imagen mental, de lo que en realidad tenía ganas de hacer.
Me regaló una media sonrisa que no lo puedo negar, me mojé toda! Clave mis uñas en el delgado brazo de Emma y esta se guardó el auch! De dolor, supongo que comprendió mi emoción, por un momento sentí que mi noche estaba hecha, se había fijado en mí, yo seguía mirándolo fijamente hasta que en minutos todo se hizo tan posible, él me volvió a mirar una segunda y una tercera vez hasta que terminó su número, el famoso shower show y se fue, un vacío enorme inundó mi corazón, ya no lo volvería a ver.
Estaba completamente aturdida, qué había pasado? Una infatuación inmediata con alguien que ni siquiera sabía su nombre...
En ese instante se me prendió el foco, fui corriendo hasta Damien, tenía que servirme de algo tenerlo allí así que le conté todo y se hecho a reír primero hasta que lo fulminé con la mirada y le obligue a que conversara con toda la gente del bar hasta llegar a su nombre, lo buscaría en facebook el cualquier lugar.
Moría de vergüenza por lo que estaba haciendo sin embargo los chicos creían que era algo típico y normal mío, pero no lo era, Damien volvió minutos después con algo mucho mejor y vaya que soy estúpida.
- Ven acompáñame.
- A dónde? Ya pudiste averiguar su nombre?
- Tengo algo mucho mejor que su nombre mi amor.
Pasamos a punta de tropiezos a algunas personas hasta llegar a la barra, todo estaba muy, muy oscuro, la poca luz que había era muy tenue y de color rojo tal vez, lo único que ví fue a Damien apuntar con todo el brazo extendido hacia una dirección y allí estaba él, sentado en una butaca sonriéndome sin camisa, con unos jeans maravillosos y sus boxes apareciendo...
ESTÁS LEYENDO
Acto Fallido (Terminada)
Storie d'amoreNueva York la ciudad de las ilusiones, te imaginas? de pronto llega él, con sus ojos azules y el cabello alborotado, peligroso e intenso, despierta todas mis emociones y me deja sin sueño, así es él, misterioso y sexy. Un depredador en busca de su p...
