La justicia premia a los valientes

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Han pasado un año desde de la última vez que lo ví, me encontré pensando en él mientras esperaba para abordar en el avión, miraba a través del enorme vidrio que separaba los aviones de la sala de espera del aeropuerto JFK, sumida en mis pensamientos en cuestión segundos tantos recuerdos pasaron por mi mente, una parte de mí se quedaría allí para siempre, dejar mi vida en Nueva York fue probablemente la decisión más difícil que haya tomado, incluso más difícil que salirme de mi hogar y dejar a mis padres, tantas cosas pasaron en ese tiempo, había cumplido los veinte años hacía unos días, Mike seguía presente en mi mente aún después de tanto tiempo, Eleonor desapareció con él, tuve un año de mucha paz y tranquilidad a lado de Albert pero al mismo tiempo de mucha soledad e introspección, nunca imaginé que existiera un amor se esa magnitud, Mike no salía de mi cabeza ni aunque durmiera, incluso en sueños lo veía, varias veces en medio de la madrugada despertaba sudando y gritando por desespero, por querer verlo, muchas veces imagine verlo parado frente a mi ventana, las pesadillas y falta de sueño tardaron mucho en desaparecer, la parálisis de sueño me persiguió por seis meses, mis ojos estaban clavados en el avión que estaba en movimiento a punto de despegar, me esperaba un vuelo largo, a lo lejos escuché una voz.
Damien - Se imaginan en todo lo que ha cambiado nuestras vidas en este año? La unión que formamos entre los cuatro?
Thomie - Quién iba a decir que los cuatro nos mudaríamos a Londres? Al final el picaro de Albert ganó! Te acuerdas amor? Cuantas veces dijo que se llevaría a Emma con él, lo que no sabíamos es que nos llevaría a todos! Estoy tan emocionado por volver a Londres os va a encantar.
Bridget - A mí no me lleva Albert nada más voy porque estaré cerca de Hugo, podré ir a Paris los fines de semana.
- Ese novio tuyo esta para comérselo Bridget, por qué no lo invitas este fin de semana?
- Ya me has dicho eso un millón de veces Thomie, él trabaja los fines de semana, acuérdate cuál es su trabajo.
Damien - Emma, estúpida! Baja de esa nube mujer...
- Lo siento chicos, no es fácil dejar esta ciudad después de tanto, los nervios de una nueva vida y la universidad me están carcomiendo.
Damien - Ven aquí chiquita. * Damien me tomó del brazo y me atrajo hacia sí. - Imagínate los cuatro viviendo en un apartamento, tendrás a tu magnate novio viviendo cerca, esto será una fiesta! *Seguido iban de los garabatos con los manos al aire típicos de Damien.
Así mismo, una decisión muy alocada pero prometedora, los cuatro viviendo en un mismo apartamento en en Londres, trabajaríamos los cuatro en una cafetería pero ya no era una franquicia de Shames sino de su mayor competencia, así mismo nos mudamos de bando ya saben a cuál, sí, a esa que empieza con "S" y termina con bucks, la tradicional y prestigiosa como Shames.
Damien continuaría lo poco que le faltaba para terminar su carrera, Thomie entraría a una escuela de artes y Bridget con él, yo conseguí una muy buena beca en una de las mejores universidades de Londres, claro que fue gracias a la influencias de Albert, no me enteré de esto sino hasta que ya teníamos todo concretado, me enojé mucho con Albert pero me juró que el mérito fue todo mío, el nada más habló bien de mí, aún sigo con mis dudas.
Thomie - Están llamando para abordar... Dios mío, dios mío qué emoción! Volveré.
Damien- Thomie, cálmate Amor! Ya te he dicho lo sexy que suenas con tu acento? Ahora odiaré escucharlo todo el tiempo en otras personas.
Bridget - Consíganse un cuarto!
Damien - Estúpida Bridget...
- Vayamos entrando... * Si no los separaba terminarían pegándose, me preguntaba cómo viviríamos juntos.
Siete horas y veinte y cinco minutos dentro de ese avión, el vuelo más largo de mi vida, aterrizamos en el aeropuerto LHR en Londres muy fatigados, unos niños casi nos deja sordos después de tanto llanto, después de la ardua espera en la fila finalmente salimos, Albert se encontraba esperándonos a a la salida, se veía muy sexy con sus jeans negros y su camiseta gris gastada, típico de Albert, era viernes nos esperaba un largo fin de semana, de descubrimientos antes de que todo comenzara, así como lo ven, en una semana comenzaba la universidad, todos comenzaríamos una vida nueva, tres días de locura y otros siete para adaptarnos y ubicarnos en nuestras respectivas tareas y nuevo hogar.
Salí corriendo hasta abrazarlo, extrañé un montón el olor de mi novio, salté y me quedé colgando de su cintura, le rodeé el cuello con mis brazos y le plante un beso, Albert respondió con una enorme sonrisa.
- Me alegra ver que cierta modelo me ha extrañado.
- Modelo?
- Mírate nada más, dentro de poco tendré que cubrirte con algo porque estás de muerte nena.
- Qué dices...
- Guau. * Albert comenzó a hacer gestos mientras miraba mi cuerpo sin pudores, el deseo se le notaba hasta por los poros de la piel.
Me preguntaba porqué los aeropuertos tenían que ubicarse tan lejos del centro de las ciudades, fue bastante tedioso pero al menos iba descansando en el asiento del copiloto del automóvil de Albert, íbamos solos a su departamento, mis amigos fueron al que sería nuestro, esa noche pasaría con él, iba agarrándome de la pierna con la mano derecha y la izquierda en el volante, debo reconocer que en todo ese tiempo aprendí a tener un deseo que no os imagináis por Albert, el sexo comenzó a volverse cada vez más placentero tanto que lo ansiaba con desespero cada vez que lo volvía a ver después de sus largos viajes, no os voy a mentir, esta vida la soñaba con Mike pero aún así decidí seguir con mi vida, no lo había olvidado a veces incluso sentía su olor como si me persiguiera.
Llegamos al edificio otro muy alto como el Aslaug, este se llamaba Elle como la Abuela de Albert, sí, también pertenece a su familia y consta de sesenta pisos como el Aslaug de Nueva York, pero con dos torres una atrás de la otra, una para hotel y la de atrás para residencias, por supuesto que uno de los penthouse del último piso era de Albert, aún no me acostumbraba a toda su magnificencia de hombre rico.
El penthouse doblaba el tamaño del Aslaug, la decoración era completamente en tonos grises con toques marrón naranja, el negro y el gris eran los colores favoritos de Albert, raro pero en cuestión de decoración sus gustos eran muy parecidos con los de Mike, a diferencia del gris él los tenía en color plata.
Albert jamás me explicó porqué decidió respetar la petición de Mike, tampoco me dijo cuánto tiempo le dio para que me contase la verdad, no quiso explicarme nada, tampoco cuando pregunté porqué lo había llamado de amigo en el hospital, simplemente se negó en todo momento a hablar de cualquier cosa que tenía que ver con Mike, pero yo no esperaría toda la vida sin saberlo, un día tendrá que enfrentarse a mí y contarme la verdad, porque di por sentado que a  Mike tal vez ya no lo volvería a ver porque después de tanto tiempo era difícil verlo llegar queriendo explicar lo que sucedió, pero tamo os niego siempre hubo y habrá un atisbo de esperanza por que aquello suceda aunque mis voces internas me griten que no pasará, sí, ahora también tengo voces internas de intuición y mis personajes andan bastante celosas, únicamente soportaban a Chester porque era invisible y no hablaba al contrario mis voces no tienen rostro pero no paran de tirar señales de alerta todo el tiempo, es difícil ser mujer...
- Albert, no!
Sin darme cuenta me alzó en brazos provocándome un gran susto, nos condujo, por el largo pasillo con puertas de color blanco hasta su habitación, me depositó en la cama y se acostó encima de mí.
- No sabes como extrañe tocarte, besarte, hum... hacerte el amor.
- También te extrañe señor Wessex.
- Me encantaría poder llamarte de señora Wessex algún día, me encanta como suena, Emma Wessex.
Suspiré hondo, no sabía cómo responder a eso, aún no me sentía preparada para tomar un paso como ese, sin embargo sonreí de felicidad sincera porque tener a alguien como Albert con ganas de casarse y no hablo de su poder sino de su persona era un regalo del cielo.
- A mí también me gusta pero dale tiempo al tiempo.
- No te asustes mi bella modelo, nada más era una idea.
- Por qué no me besas ya?
Los besos de Albert eran de lo más placenteros, lo hacía con delicadeza y como siempre despacio, nunca había prisas ni urgencias en su tacto, disfrutaba cada segundo al máximo, gruñendo por lo bajo y respirando entrecortadamente, algo que adoraba en todo momento eran sus caricias, se concentraba en atender cada centímetro de mi cuerpo, cubriéndolo con besos y caricias estremecedoras, por ahí leí que el órgano sexual de la mujer está en la piel y de verdad estoy muy de acuerdo porque sin tacto no sé cómo sería, por cierto aquí os di un muy buen consejo mis amigos lectores, la piel de la mujer es importante, incluso la parte más importante, sin necesidad de haber amor ni cariño, para cualquier encuentro sexual, acuérdense de acariciarla en todo momento porque la parte duro, duro, fuerte, fuerte, también es importante pero déjenme decirle que no lo es todo, aunque suene vulgar decirlo es así, no se engañen y este consejo va para ti que eres mujer y no lo has descubierto, y para ti que eres hombre y no lo sabias.
Así como los besos, no es que me haya convertido en una experta sexual pero amo leer sobre cualquier tipo de tema y dedique unas cuantas horas de mi vida en este año a descubrir todo sobre las relaciones sexuales, porque sin conocimiento no hay éxito, imagino que una relación sin besos es pobre y dejaría mucho que desear, uno no se llenaría, no se saciaría del otro, sin contar con que es el principal paso erógeno de ambos, adoraba los besos en todo momento, creo que también es una señal de que estamos disfrutando y la otra persona también lo está, tener ganas de besar es querer ir a por más, conectarse de una forma inexplicable.
Nos encontrábamos completamente desnudos, bajo las suaves sabanas de color blanco, exhaustos, él abajo y yo encima, aún se encontraba dentro de mí y para qué mentir, qué momento más delicioso después de acabar! Seguíamos besándonos en los hombros, en la boca, en cualquier parte que tuviéramos alcance, Albert me abrazaba con ambos brazos y eso estaba simplemente bien, no necesitaba absolutamente nada más en ese momento, solo recuperar la respiración enterrada en su cuello deleitándome con su exquisito aroma.
Hola! Espero que les haya gustado hasta aquí, quiero que sepan que decidí escribir un capítulo más así que no se lo pierdan para mañana lo tendrán y atentos porque se viene, se viene!

Acto Fallido (Terminada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora