- Bueno, entonces los veré luego, adiós preciosa.
*Albert tenía los brazos cruzados en la espalda y estuvo muy cerca de mí al decir eso, tanto que la piel se me puso como de gallina con su voz aterciopelada, como una tonta di un paso atrás por el miedo de que Marcus me atrapase.
Por primera vez le ofrecí una sonrisa falsa porque de verdad no me encontraba bien, en mi cabeza había un huracán peor que el Katrina ya llegaba al nivel del Patricia incluso, y con un suspiro largo y sosteniendo el paño en medio del pecho lo vi marcharse, dicen que los suspiros son dados cuando anhelamos algo que no tenemos y yo tenía a Albert pero no tenía a Mike.
- Emma, despierta!
Damien chasqueó los dedos unas cuantas veces frente a mis ojos como loco, y segundos después volví a conectarme a la tierra pero para ver todo negro, si todo negro, un frío raro en las pantorrillas, tríceps y cuello me recorrieron de la forma más extraña, y como en las películas caí al suelo.
- Emma! Qué tienes...
La voz de Damien repitiendo eso sonaba muy, muy en el fondo de mi conciencia, hasta mis personajes me abandonaron, no sabía si era un sueño o realidad, lo escuchaba muy lejos.
Damien - Emma reacciona por favor!
Creo que hasta me propinó algunas bofetadas, estúpido Damien!
Marcus -Pero qué ha pasado?
Adele - La niña casi no come, se ha desmayado.
Damien - Adele ponle más alcohol al algodón.
Y ese olor llegó hasta la boca de mi estomago ardiendo como ácido, empujé la mano de Damien que me sofocaba con un algodón gigante y tres litros de alcohol, abrí los ojos y la luz me encandiló, tanto que volví a marearme, comencé a ver luces de colores intermitentes.
- Gracias al cielo, estúpida me has dado el mayor susto de mi vida.
Con su mano derecha al pecho y la otra en la frente, Damien volviendo a sus dramas, hizo un gesto de telenovela mexicana, incluso en ese estado no pude evitar poner los ojos en blanco.
- Que ha pasado?
- Pues que te desmayaste tonta!
Marcus - Emma es verdad que no estas comiendo bien.
- Si estoy comiendo.
Adele - hoy no haz comido absolutamente nada señorita.
Y Adele tenía razón no había comido nada en todo el día, nada más fue una baja de azúcar fue lo que pensé, comiendo algo se me pasará.
- Estoy bien, comeré algo vale?
Los tres me miraban con cara de pocos amigos, Bridget y Thomie me ayudaron a levantarme mientras Damien seguía con su drama en el suelo, supuestamente aún no se recuperaba del susto, en cuestión de segundos todo el tumulto de clientes volvieron a sus mesas, Marcus trataba de tranquilizarlos.
- Disculpen las molestias, aquí no ha pasado nada, pueden volver a sus mesas.
Con sus manos al aire y sonriendo preocupado Marcus consiguió que todos se retiraran incluso los demás trabajadores, pero como era de esperarse todos iban cuchicheando.
Me obligaron a comer un montón de cosas, tanto que luego me dieron ganas de vomitar, para luego mandarme a casa, Damien fue mi compañía.
Llegamos frente al edificio Aleister y confieso que sentí como si hubiera corrido un maratón, nunca me sentí tan cansada por una caminata simple, me detuve por completo porque grande fue mi sorpresa al ver el automóvil del señor Richard Smith de nuevo frente a mí, y no podía correr, no podía hacer nada, me sentía muy débil y cansada, pero esta vez ni se inmutó ni con mi mirada fulminante, no quise preocupar a Damien por lo que no le hice caso, mi hipótesis era que Richard Smith trabajaba para Eleonor, para quién más podría ser?
La pregunta era por qué carajos me vuelve a perseguir? De vez en cuando un temor venía a mí, pensaba en qué tan lejos podría llegar esa mujer? Si era capaz de hacerme algún daño, dónde diablos me vine a meter!
- Qué?
- Que qué?
- Haz dicho algo?
- Debi haber pensado en voz alta.
- Humm; qué es lo que anda pasándole a tu cabeza Emma?
- Si te dijera todo estarías igual o peor conociéndote.
- Mejor no.
- No es necesario que te quedes puedes alcanzar a Thomie.
- Qué dices? Pero claro que te haré compañía y antes que duermas te obligaré a comer de nuevo.
- Damien no es necesario te lo juro.
- No creo en tus promesas.
- Por favor.
Hice el gesto de el gato con botas, quería estar sola, olvidarme de todo y de todos, era demasiado para mi, tantas cosas en tan poco tiempo, rogaba para que Damien quisiera marcharse, estaba en deuda por su cariño y por querer cuidarme, pero necesitaba espacio.
- Bueno mi bella Rapunzel, pero me prometes que comerás?
- Te lo prometo. *Cruce los dedos y le sonreí, el me devolvió el gesto.
Damien se marchó de inmediato y yo sin más fui directo a la ducha, dejé que esa agua caliente me quemara la piel, para ver si así reaccionaba un poco, mis pensamientos giraban sin rumbo como una lavarropas centrifugando, estaban ahí, mezclándose, dando vueltas sin parar pero sin irse a ningún lado, creo que me quedé más de treinta minutos bajo el agua caliente, lavé mis cabellos con tanto cuidado y detenimiento tratando de escapar de mis problemas.
Cuando hube terminado, me miré al espejo, definitivamente no estaba bien, probablemente habría perdido ya unos cinco o seis kilos, y eso que ya era flaca, mis ojos se encontraban en el fondo de sus fosas, tenía ojeras horribles, ya me parecía a el guardián de la cripta, y mentalmente repetía en mi cabeza, debes comer Emma, debes comer.
Fui saliendo del cuarto de baño repitiendo eso como una idiota, descalza fui hasta mi dormitorio que literalmente quedaba a 3 pasos.
La sangre se me congeló por completo, casi se me sale el corazón por el susto cuando vi a un hombre parado frente a mi ventana, tranquilo mirando a la calle como si nada, enmudecí, coloqué las manos en el marco de la puerta, no podía creer lo que estaba viendo, me lleve una mano a la boca, como si nada con su mano derecha jugueteaba con la cortina, llevaba un jersey negro y jeans azul, era Mike con una expresión seria y triste.
- Mike!
- Emma...
- Cómo, haz...
- Le pedí al conserje para que me deje entrar a esperarte en el lobby, me cansé de esperar y resultó que tu puerta estaba abierta, de igual manera llegaste temprano.
- Me dejaron salir más temprano porque no me sentía bien.
- Hum...
- Qué quieres Mike?
Soltó la cortina, yo seguía en la puerta con solo verlo mover sus brazos ya me estremecía y todo mi cuerpo entraba en corto circuito, respiró hondo, soltó un sonido gutural.
- Eres veneno, aunque parezcas dulce como la miel, eres veneno Emma.
Y se abalanzó sobre mí con pasos decididos que nada mas fueron como máximo tres, me tomó de la cintura con la mano derecha y con la izquierda me agarró del cuello para darme uno de esos besos desesperados que solo él podía dar, y ahí estaba toda esa fuerza, fuego, rabia todo mezclado y su aroma que enloquecía.
La toalla estaba a punto de caerse, hice un esfuerzo sobrenatural para que no se cayera pero no pude evitarlo, él mismo al ver que lo estaba evitando lo hizo a propósito y de un tirón la tiró al suelo.
- Mike, para...
- Eres mía Emma, no serás de él.
- Mike me estas haciendo daño, para.
No era como esperaba que Mike me viera desnuda pero así fue, me soltó de golpe y sus ojos estallaban en fuego, me miraba de pies a cabeza con un apetito voraz, hasta me dió miedo, no podía dejar que las cosas continuasen como si nada después de todo lo que había hecho, Mike me había golpeado y eso no era una simple discusión.
- A qué haz venido Mike?
Me agaché y tomé la toalla de nuevo y me cubrí con ella, moría de vergüenza, pero él seguía respirando con dificultad, el enojo en su mirada era injustificado, daba miedo.
- Si quieres saber la verdad ni yo mismo sé qué hago aquí.
- Mike no puedes venir así como si nada, acaso no te acuerdas de lo que hiciste?
Me golpeaste.
- Me sacas de quicio.
- La violencia no es justificable.
- Quieres que te pida perdón?
- Eso es lo mínimo pero si no lo sientes qué sentido tiene?
- Vete por favor Mike.
Ahora ya tienes a un magnate y no te importa un simple obrero no?
La rabia e impotencia se apoderaron de mí, una vez más me había ofendido y nunca pensé que haría eso pero con todas mis fuerzas lo abofeteé, el ni se inmutó como era de esperarse, no habra sentido absolutamente nada, pero tampoco hizo que se marchara al contrario volvió a tomarme en sus brazos y tiró de la toalla de nuevo al suelo y me empujó en la cama y todo su peso cayó encima de mí.
ESTÁS LEYENDO
Acto Fallido (Terminada)
RomansaNueva York la ciudad de las ilusiones, te imaginas? de pronto llega él, con sus ojos azules y el cabello alborotado, peligroso e intenso, despierta todas mis emociones y me deja sin sueño, así es él, misterioso y sexy. Un depredador en busca de su p...
