Demoraron unos tres segundos en darse cuenta de que estaba allí, la mujer de cabello castaño oscuro con ondas maravillosas y luces de color rubio en las puntas, siempre erguida como cada vez que la veía me dedico la sonrisa más perturbadora y macabra que haya visto en mi vida, completamente triunfante, hizo una mueca de pena mirándome con superioridad, aún podía ver sus perfectos senos hasta que se dignó a taparlos con las sabanas grises de satin, parecía una modelo posando para una sesión de fotos, perfecta e intimidante pero no le dejé amilanar, seguí con paso firme.
Mike por otro lado se apartó de ella sin salirse de la cama, todo pasó en cuestión de segundos, no pretendía quedarme allí por mucho, nada más quería hacer algo, sus ojos se abrieron como platos tanto como su boca en forma de "o", llevó sus dos manos en la cabeza y con todo el valor que fui capaz me acerque a él y con mi mano derecha le obsequié la mayor bofetada que jamás podría propinarle a nadie, coloqué toda mi rabia y frustración en ese golpe, Mike frunció el ceño y los labios conteniendo su rabia mientras mantuvo la mirada baja al mismo tiempo que apretaba los puños; tal vez esperando que le gritase y reclamase pero en vez de eso di media vuelta en dirección a la puerta, intenté seguir con la vista en lo alto lo más que pude para no desplomarme allí mismo pero justo dos pasos antes de llegar a puerta la muy perra intentó provocarme, cerré los ojos con fuerza y apreté la mandíbula, conteniéndome para no ir y agarrarle de los pelos de oro, agradecí estar de espaldas y así ocultar mi rabia y las lágrimas que amenazaban con caer de mis ojos.
- Adiós Emma.
- Adiós Eleonor...
Automáticamente después de cruzar la puerta toda la compostura y determinación que sentía se esfumaron para apoderarse de mí el mayor de los dolores, sentía un apretón en el pecho como si alguien estuviera sofocándome, comencé a correr, rogaba por ver la maldita puerta de salida y ese pasillo se volvió infinito, como si nunca llegaría al maldito final, pero segundos después llegué a la sala tome mi bolso, tiré las llaves al suelo y fui directa al elevador, ya estaba sumida en sollozos, muy en el fondo escuchaba la voz de Mike llamándome, apresuré el paso no quería por nada del mundo volverlo a ver ni hablar con él, qué carajos esperaba? Ya lo había arruinado por completo y para siempre, no hay justificación ni explicaciones, presione el botón del elevador desesperada y varias veces como si eso haría que subiese más rápido. ¡Que estúpido!
La espera se hizo eterna, repetía para mí misma en susurros que Mike no me alcanzara, no podría aguantar le daría con mi bolso hasta quedarme sin aliento, quería partirle la cabeza.
Las puertas finalmente se abrieron y conseguí entrar sin que Mike me alcanzara y un alivio inundó por un mili segundo todo mi ser, las piernas me temblaban tanto que apenas pude ingresar.
Conseguí llegar a la calle, Mike iba bajando por las escaleras, lo ví cuando el elevador cerró sus puertas, así que apresuré el paso, me moría de cansancio pero conseguí doblar la esquina y otra sin Mike detrás mío, lo había perdido, muy bien, sin parar de correr tomé mi móvil y con la ayuda de Siri le pedí que hiciera una llamada, esperé por unos segundos mientras seguía corriendo sin parar y al tercer tono atendió.
- Estas en tu departamento?
- Sí, Emma que te pasa? Estas corriendo?
- Sal a la calle y espérame allí por favor.
- Ok.
Colgué.
Temía que Mike me alcanzara no conseguiría soportarlo, solo quería olvidarme de su existencia, era un cabrón hijo de puta, las lagrimas caían por voluntad propia, manchando mis brazos de negro, el rímel que llevaba puesto no era a prueba de agua, crucé una parte del central park, ya me sentía más aliviada pero no iba a parar hasta llegar, no iba a parar hasta al fin estar en sus brazos.
Frente a su edificio allí estaba él, mis ojos se iluminaron al ver sus alas de mil colores, sentí como si estuviese frente al oasis de un desierto, estaba esperándome preocupado, me faltaba el oxigeno, su rostro se iluminó aliviado al verme, comencé a ver borroso a medida que iba llegando sentía que iba a desfallecer allí mismo pero llegué y me arrojé a sus brazos, no sé de dónde salió la fuerza que tuve pero salté y me quedé enrollada en sus caderas, con un brazo me rodeó la cintura con fuerza y con la otra mano me tomó de mi nuca mientras enterraba mi rostro en su cuello.
Estaba temblando esperé unos segundos para recomponerme y lo miré directo a los ojos, esos ojos celestes transparentes como el hielo y lo besé y él me correspondió.
Le rodeé el cuello con mis brazos y entre beso y beso nada más le pedí una cosa.
- No hagas preguntas solo llévame a tu cuarto y has lo que quieras conmigo.
Albert soltó una risita y me abrazó fuerte, fuerte como si estuviera tratando de exprimir todo lo malo que sentía y como no se podía esperar menos de él lo que respondió a mi petición fue la respuesta que abrió camino a el gran amor que se inició en mi corazón por él.
- Emma estoy seguro que el cabronazo de tu novio se las arregló para hacer de las suyas nuevamente y créeme. *Me miró a los ojos. - Por más que quiera estar contigo no lo haré, sabes porqué? Porque lo único que estaría haciendo es aprovecharme de las circunstancias, de ti, de tu resentimiento y la lista de sentimientos encontrados siguen. *Hizo una pausa para darme otro beso fugaz. - Y yo no quiero eso para nosotros, quiero que tus decisiones para conmigo no tengan que ser influenciadas por las acciones de Mike, quiero que me quieras, que sea algo que te nazca vale? ahora venga vamos a tratar de aflojar, bajar un cambio y conversar, quién sabe y hago que te olvides del tonto ese por un rato.
Lo miré y asentí con la cabeza sin decir nada mientras él me bajaba al suelo, y qué podría decirle? Tenía razón, me estaba comportando como una niña al querer descargar mi rabia haciéndole lo mismo a Mike, o más bien, no sería lo mismo porque era evidente que yo a Mike no le importaba un carajo, y al final de todo no supe qué es lo qué quería de mí, pensé en la posibilidad de que nada mas fuera sexo pero tuvo sus oportunidades, llegó tan lejos, destruyo su supuesto compromiso con Eleonor, y al final llegué a la conclusión de que allí había algo mucho más grande, no cuadraba en lo absoluto, el problema era que no sabía si averiguarlo o dejarlo pasar.
Albert me tomó de la mano y yo aproveché para ir caminando a su lado con mi cabeza apoyada en su brazo, vestía un magnífico pantalón clásico de adidas color negro de esos con tres rayas blancas a los costados que le quedaba de muerte, una camiseta blanca y sus cabellos negros satinados, largos con ondas hasta el hombro sueltos y alborotados por el viento, brillaban como la luna frente a tanto cielo oscuro.
Aprovechó mi acercamiento para rodearme los hombros con su brazo derecho sin soltar mi mano derecha, la tenía a la altura de mis hombros y no pude evitar sentirme apoyada, protegida y a salvo.
Sentí su perfume fresco y dulce, invadió todos mis sentidos y aparté a Mike de mis pensamientos lo más que pude, el elevador del Aslaug no subía, más bien volaba, en menos de dos minutos habíamos subido los sesenta pisos y agradecí que no se sintiera o vomitaría lo que no había en mi estómago y en ese momento recordé que después de haber vomitado en la calle ya no había comido nada, ya no quería desmayarme ni vomitar.
- Albert.
- Si... *Me miró expectante, Dios esos ojos parecían de mentira!
- No he cenado.
- Que buena noticia porque estaba apunto de cenar cuando llamaste, casi me quemo del susto.
- Perdóname, pero. *Me calló con sus dedos al taparme la boca.
- No haré preguntas, cuando te sientas a voluntad puedes confiar en mí, pero ahora dejemos a Mike por un rato. *Me guiño el ojo y mi Ello dio un salto de la cama.
Asentí al mismo tiempo que acaricié su rostro con mi mano derecha y de paso quitarle el mechón de cabello que tapaba sus ojos, esos preciosos ojos celestes que me inspiraban tranquilidad, hizo una mueca con sus labios y supuse que entendió mi mirada, le estaba agradeciendo.
Mientras Albert servía en los platos los vegetales asados y el grillé de pollo que había hecho no pude evitar pensar en lo que acababa de pasar, no lo podía creer, no entendía como alguien podía ser tan gilipollas de comportarse de esa manera, no tenía sentido, la imagen de él y Eleonor besándose, diciéndole que la amaba venían a mi mente como una bofetada mejor dicho como los The Rocky punches de Jack Ass, así de violentos e inesperados para perforar mi corazón que seguía enterrado bajo las aguas de un profundo océano con la Excálibur atravesándolo, mi Ello vestida de negro tomó todos los recuerdos de Mike y fue arrojando todos y cada uno de ellos mientras lloraba y se lamentaba como una viuda al acariciar sus músculos y su rostro en las fotos a la par que secaba sus lágrimas con su pañuelo blanco, mientras mi Super Yo también vestida de negro con una pala tapaba el hueco que había cavado, para enterrar a Mike, pero concentrada en lo que hacía de vez en cuando daba una patada a las fotos que yacían en la mini tumba de recuerdos de Mike, por otro lado mi Yo estaba vestida de rojo consolando a mi Ello que lloraba desconsolada.
- Emma, Emma. *Escuche unos chasquidos de dedos en mi frente, di un respingo al volver a la realidad.
- Si, si...
- Te has quedado en blanco.
- Perdón.
Y de la nada tiró de mi mano que estaba apoyada en la encimara de la cocina y me atrajo hacia sí, deposito mi cabeza en su pecho duro, podía sentir sus músculos y me besó en la frente seguido del abrazo más libertador que me hayan dado. *Dios que bien se sentía, solté un gemido ahogado.
Comencé a llorar, no pude más, manche toda su camiseta blanca de negro con mis lágrimas incesantes, Albert acariciaba mis cabellos.
- Eso es, quítalo todo vamos, continua, nadie dijo que sería fácil.
Ese hombre no podía ser real ojalá lo hubiera conocido a él antes que a Mike y en el corazón uno no manda.
El trueno de una repentina lluvia hizo que diera un respingo del susto y sentí el apretón de sus brazos para decirme que estaba todo bien, y no supe porqué pero salí corriendo y subí las escaleras Albert tenía una terraza y él me siguió asustado, tal vez creyó que me lanzaría al vacío al fin y al cabo 60 pisos parecían tentadores para un suicida.
- Emma qué haces?
- Salir a la lluvia.
- Estas loca? Te puedes enfermar.
Salí afuera sin titubear y las gotas comenzaron a impactar en mi rostro, una tras otra y segundos después estaba empapada, abrí los brazos tanto como pude, quería sentir que esa lluvia caía dentro de mí, limpiando todo en lo que me había convertido, que arrastrara todo mi sufrimiento con ella y la lleve para no volver, porque como rio que fluye nunca volvemos a tocar las mismas aguas.
Albert después de observarme con una risa maravillosa, se unió a mí y sin más decidí que a partir de ese momento disfrutaría de la vida e iba a independizarme de las ideas absurdas con las que había crecido porque claramente estaba que la vida no era así y que aún me faltaba mucho por recorrer.
Miré a Albert completamente empapado, su camiseta blanca paso a ser transparente marcando sus maravillosos músculos, podía verse sus abdominales perfectos, lo miré a los ojos luego a los labios y tuve ganas de comerle la boca y así lo hice.
Él no dudó en corresponderme, su lengua invadió mi boca en un beso desesperado, le mordí el labio y por una razón incomprensible sentía que no era Mike, pero besar a Albert también me gustaba y me sentía bien, no era lo mismo, no era él pero tampoco me sentía ajena a su tacto, mi estómago también hacía de las suyas con sus caricias, sentí su mano en mi espalda y la otra en mi nuca, mientras mis manos posaban en sus omóplatos hechos por Zeus tallados a la perfección, sin darme cuenta fue arrastrándome hasta llegar a su dormitorio.
La vida te sorprende por más planes que hagas, siempre estará allí como una sombra para darte empujoncitos y decirte que no es así como funciona, que nuestros planes no sirven de nada, el destino es mucho mas fuerte y nuestros planes cambian y no porque nos hayan obligado sino porque nosotros mismos decidimos cambiar el curso de nuestras vidas al encontrarnos con lo que antes creíamos que no queríamos pero sin pensarlo después cambia nuestra visión de la vida por completo, puede ser un amor, un desamor, un engaño, un viaje, un libro, una decisión, una canción o un encuentro casual.
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Acto Fallido (Terminada)
Storie d'amoreNueva York la ciudad de las ilusiones, te imaginas? de pronto llega él, con sus ojos azules y el cabello alborotado, peligroso e intenso, despierta todas mis emociones y me deja sin sueño, así es él, misterioso y sexy. Un depredador en busca de su p...
