Por unos segundos me sentí extraña ante su mirada, me sentí muy rara, por qué me había mirado de esa forma? Mike cambiaba sus expresiones incomprensibles en cuestión de segundos.
Cuando se percató de mi sorpresa y que estaba indagándome sobre aquello rápidamente suavizó la mirada.
- La cabeza, me está dando unas puntadas. *Frunció el ceño para verse convincente y un segundo después se llevó una mano a la frente; frotándose con las yemas de los dedos.
Aish... no pude evitar poner los ojos en blanco, lo de las puntadas otra vez, no sé porqué pero no me lo creía, de igual manera no quise decir nada, no quería estropear el resto del día simplemente estaba cansada, no tenía cabeza para discusiones, solo quería pasarla bien con él por un bendito o maldito día, fue el peor día de mi vida en concreto.
Mike me obligó a comer un filete gigante con patatas asadas y por si no fuera poco un brownie gigante con una bola de helado, no sé cómo fue que todo aquello cupo en mi estomago, rezaba para no vomitarlo todo después, solo de pensar en lo que me había comido me daban náuseas, pero no había poder humano que le convenciese de que no podía más.
Volvimos al automóvil y por el camino iba conduciendo nada más con una mano y la otra no soltaba mi muslo, aquello era extraño, las mariposas en mi estomago ya comenzaron su danza infernal, perturbándome con espasmos y sensaciones raras, odiaba el miedo, la inseguridad y la ansiedad, pero luego una canción maravillosa sacudió todo mi cuerpo para relajarme, subí un poco el volumen y cerré los ojos por unos segundos y la melodía de, Bitter Sweet Symphony de The Verve llenaba mis oídos y se conectaba a mis nervios y seguía su camino a mis venas hasta llegar a los pulmones; respirando con calma me dejé llevar.
- Have you ever been down... *Repetía la letra nada más moviendo los labios sin ningún sonido de mi voz aún con los ojos cerrados.
Mike me quitó de mi estado de nirvana unos minutos después...
- Ya se hizo de noche, ven conmigo a casa.
- Mañana debo trabajar, lo sabes.
- Dile a Marcus que aún no te sientes bien, quédate conmigo esta noche y mañana.
- Mike por más que quisiera no puedo hacer eso, eres una mala influencia.
Le miré con ironía mientras sujeté su mano y la llevé a mi rostro, acune mi mejilla en ella y cerré los ojos, no sé porque pero sentía algo raro en mi pecho, como si fuera la última vez que tendría la oportunidad de sentir su tacto, le llené de besos y conseguí una sonrisa suya auténtica y se la devolví, sentí los ojos llorosos por un instante lo miré fijamente y no cabía en mi pecho todo lo que estaba sintiendo por él por más que existiera Albert para hacerme dudar, Mike era el único dueño de mi alma.
De repente y en cámara lenta una camioneta de color gris volcó frente a nosotros, los oídos se me taparon, lo único que escuchaba era un bip interminable, sentí un golpe en el pecho muy fuerte, Mike pisó el freno de golpe hasta el fondo, las ruedas hicieron un chirrido ensordecedor, todo paso en un segundo, cerré los ojos con fuerza y segundos después lo vi todo negro.
- Emma, Emma por Dios despierta.
Sentí una sacudida, cuando abrí los ojos vi a un Mike desesperado, con las manos temblando, me incorporé de inmediato, no sentía dolor alguno, nada mas fue un susto, miré por la ventanilla y la camioneta estaba de forma paralela al automóvil, nos encontrábamos a metro y medio de distancia, palpé desesperada su rostro y un alivio enorme inundó mi corazón al ver que a Mike tampoco le había pasado nada.
- Emma estas bien?
- Sí, y tú?
- Sí, iré a ver qué pasa, quédate aquí por favor.
Lo miré fijamente a los ojos y asentí, segundos después de marcharse vomité todo lo que había comido, que asco! Odiaba vomitar y últimamente se estaba volviendo algo repetitivo, volví al automóvil sin que Mike se percatara, moriría de vergüenza si me volvía a ver vomitando.
Minutos después Mike volvió con una sonrisa de alivio.
- Es un muchacho, esta bien, no le ha pasado nada pero esta borracho.
Asentí sin decir nada, mientras esperábamos; yo dentro del automóvil y Mike afuera me percaté que en el asiento trasero había una pequeña caja de carton, la abrí y encontré un manojo de llaves con el nombre Mrs. Davis. grabado en llavero de color negro y en letras de color plata , supuse que era del ama de llaves de Mike, entonces se me ocurrió una idea, me la guardé en el bolso para darle una sorpresa a Mike, esa noche luego de ir a mi apartamento a alistarme iría al suyo.
Quince minutos después los policías habían llegado y pudimos retirarnos, aquello fue simplemente perturbador para un sólo día, al rededor de las ocho de la noche Mike se despidió de mí con un beso frente al edificio Aleister, lo convencí de que me llevara a casa, hable con Marcus mientras subía por las escaleras que me cansaban demasiado, tuve que parar cuatro veces en cinco pisos para descansar.
Subía las escaleras cansada pero ilusionada, Marcus me había dado el día libre, dando saltitos fui corriendo al cuarto de baño, hice mi mejor esfuerzo para quedar lo más bonita posible, hasta me había maquillado, usé mi vestido azul marino y escogí el mejor conjunto de ropa interior con detalles de encaje de color negro, en los pies llevaba mis bailarinas de color negro y detalles en plata, cuando estaba a punto de salir, el golpeteo en mi puerta me puso los pelos de punta.
Quién podría ser esta vez? Con las piernas temblándome por los nervios fui directa para abrirla, respiré ondo para prepararme mentalmente, en ese día tan infernal pasó de todo, ya no podía fiarme, debería estar preparada.
Abrí la puerta.
- Ahhhhhh
- Damien, no vuelvas a hacer eso, me asustaste.
El muy idiota gritó a la par que abría la puerta, iba acompañado de Thomie Blue.
- Veo que estas a punto de salir.
- Sí. *Respondí mordiéndome los labios y echándole ojo de nuevo a mis zapatos.
- Nada más queríamos saber cómo estabas, después de lo que ví esta tarde.
*Damien se tapó la boca con una mano y acto seguido nos regaló su clásica mirada de circunstancias.
- Qué pasó esta tarde. *Thomie preguntó curioso.
- No te he contado? No te imaginas... * Lo tomó del brazo y lo llevó directo a mi sofá.
- Muy bien ahora se pondrán a charlar y yo necesito salir *Esta vez era mi voz mental hablándole a mi amigo imaginario Chester, esté no hizo nada, es más nunca hacia nada porque era transparente, sin voz y obviamente porque no existía, puse los ojos en blanco para mi misma mentalmente.
- Damien basta! Le recriminé.
- Ya cuéntame! *Grito Thomie desesperado.
- Lo siento Emma pero se lo voy a contar.
Acto seguido puse los ojos en blanco y no tuve más remedio que pararme frente a los dos y escuchar.
- Esta tarde encontré la puerta abierta así que entré y no sabes con la escena horrorifica con la que me encontré. *Thomie abría los ojos espectante. - A nada más y nada menos que a Mike haciendo un atraco de orgasmos a la vagina de Emma, así como en la casa de papel, unos dos mil millones de orgasmos. *Mil gestos y garabatos con las manos acompañaron su relato.
Thomie se echó a reír después de abrir la boca tanto como pudo, no sabía dónde meter mi cara.
- Al final terminé estropeándoles la tarde. *Garabateo con sus dedos como si fuese un villano.
- No lo puedo creer, cuéntanos los detalles Emma.
- No hay nada qué contar Thomie, no pasó nada y espero que ahorita se me vayan para que yo pueda ir a su departamento y que finalmente pueda pasar algo!
Ya me encontraba con los pelos de punta, los dos tontos salieron a la par que iban de risitas cuchicheando mientras cerraba la puerta.
- Damien vienes en automóvil?
- Sí, por qué?
- Me dejas frente al edificio de Mike?
- Vale, pero si me prometes contarme con lujos de detalles.
- Ok. *Sabía que omitiría muchas cosas pero se lo contaría.
Los chicos se marcharon y tuve que convencer al conserje de que era yo la novia de Mike, pero éste insistió en que la novia era otra señorita de castaño y nariz respingada, mis nervios estaban de punta cada vez que hablaba de Eleonor, hasta que le mostré el manojo de llaves y accedió no sin antes mostrarle mi peor cara, subí el elevador echando humos.
Traté de ser lo más cuidadosa para no abrir la puerta y dar un portazo o algo parecido, conociendo mis pies torpes y chuecos, en la encimara de la cocina pude ver que habían dos tazas de té, las palpé y el líquido seguía tibio, un atisbo de alegría inundó mi corazón, eso quería decir que se encontraba allí, lo raro eran el par de tazas, tal vez tuvo una visita.
Miré el reloj marcaban las diez y quince de la noche, después de recorrer el área de la piscina iba caminando hacia su dormitorio por el largo pasillo hasta que lo ví.
Mi corazón sintió un vuelco enorme al ver un pañuelo azul cielo tirado en el suelo del pasillo a unos pasos antes de su dormitorio, la puerta estaba entreabierta, me asomé a ver en silencio, las lágrimas caían inertes por mi mejilla, me llevé una mano a la boca, no lo podía creer, Mike estaba desnudo en la cama con una mujer, la tenía sentada encima suyo mirándole fijamente a los ojos, acariciaba su espalda con delicadeza, la besaba con ternura y pasión, le estaba haciendo el amor, y lo veía venir, como cayendo desde el cielo, una excálibur gigante se clavó directo en mi corazón en el mismísimo instante que pronunciaba esas palabras.
- Te amo. *Con la voz ronca y sin dejar de besarla.
La excálibur clavada en mi pecho automáticamente comenzó a convertir mi corazón en piedra, enterrándose en el fondo del océano, ya nadie sería capaz de quitarla, solo aquel que fuera digno.
Me abracé a mí misma, seguir observando aquello se estaba volviendo morboso, atrapé una de mis lágrimas y levanté la mirada y con mi brazo izquierdo abrí la puerta.
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Acto Fallido (Terminada)
RomanceNueva York la ciudad de las ilusiones, te imaginas? de pronto llega él, con sus ojos azules y el cabello alborotado, peligroso e intenso, despierta todas mis emociones y me deja sin sueño, así es él, misterioso y sexy. Un depredador en busca de su p...
