— Adiós Yesung...—susurre en voz baja—se feliz... por fin encontré mi camino... yo también seré feliz... lo prometo...
Una última mirada no hacía daño... contuve las ganas inmensas que tenia de llorar y salí en dirección a la calle. Me juraría a mí misma no volver a llorar más por Yesung, ni por otro hombre que pueda hacerme daño, además ya no existirían más personas, ahora solo tenía mi mente fija en Hangeng, alguien que si me quería ¿qué más podía pedir? esto era más de lo que yo merecía.
Camine en medio de la calle, corría un viento frio, típico de verano cuando esta por acabar, los vehículos no circulaban por la calle, mire a mis costados y las calles estaban cerradas, por algún motivo habían detenido el tránsito por esta calle, no tenía idea del porqué, a decir verdad eso era lo que menos me importaba en este momento. Tome aire tratando de contener las malditas lagrimas que aun querían salir, comencé a sentir molestia en mis pies, llevar tacones no era algo que se me diera bien justo ahora, logre agacharme para quitármelos, camine descalza por la calle vacía sintiéndome extraña, hasta aquí había llegado todo, hasta aquí había llegado esta tonta ilusión, Hangeng tenía razón cuando dijo que esto era solo un sueño, una fantasía, debí de escucharlo en ese momento, ahora estaba pagando las consecuencias de un amor no correspondido, pero... ¡ya no más! Basta de ridiculizarme a mí misma, basta de humillaciones, comencé a apurar mis pasos cuando sentí pequeñas gotas de lluvia en los brazos, mire hacia el cielo aún era de día, pero el cielo estaba gris, lleno de nubes negras, que indicaban que pronto se vendría una tormenta. Mire una vez más hacia el cielo otras pequeñas gotitas mojaron mi rostro, las limpie con mi mano y sonreí, había algo que tenía que hacer, no podía irme de Corea sin antes hacer esto que tanto había anhelado. Acelere mis pasos sintiendo alegría en mi interior, no había notado cuenta echaba de menos a mi familia, a Victoria, a Hangeng, mi trabajo, mi ciudad, mi hogar, quería volver a casa y empezar de nuevo, empezar una nueva vida junto a Hangeng y olvidar todas las tristezas que pase aquí, olvidar que solo fui una molestia para el hombre que amaba. Por fin las cosas se habían acomodado, el sería feliz y yo también lo seria.
Entre corriendo al hotel. Yoona al verme toda despeinada y sin zapatos me miro preocupada.
— (TN) _____ ¿Qué te paso?—toco mi cabello mirando mis pies—
— Te explicare luego—dije acelerada sonriendo—necesita que hagas algo por mí.
— ¿Qué cosa?
— Llama a la agencia de viajes por mí y cambia mi pasaje para mañana en la mañana......—dije apurada presionando el botón del ascensor—
— ¿Qué? ¿En la mañana? ¿Tan pronto?
— O en la noche no lo sé, pero que sea para mañana por favor...—al ver que el ascensor no abría sus puertas decidí subir por las escaleras, Yoona me siguió hasta mi habitación—
— (TN) _____ ¿Qué está pasando? Explícame...
— Quiero viajar cuanto antes, eso es todo...—saque del armario mi valija y comencé a meter todo lo que encontraba a mi paso mientras buscaba un suéter—
— Pero tu dijiste que completarías tu viaje...
— Sé que lo dije, pero no puedo esperar más, volveré a casa y...—di la vuelta y la mire a los ojos—aceptare la propuesta de Hangeng...
— ¿De verdad? Pero...
— Te prometo que en cuanto vuelva te contare todo bien...—tome apurada unas zapatillas abotinadas color verde que tenía, me deje puesto el vestido, me veía muy ridícula, pero ahora eso no importaba—
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Una vez nos amamos
RomantikUna vez me amaste Una vez fuiste mio Una vez existió un "nosotros" Hoy... todo aquello quedo en el pasado... Tu mente me recuerda perfectamente... Pero tu corazón no.
