— ¿Me vas a responder? — lo mira Euge.
— Ella está conmigo Euge, Lali es mi prometida. — le dice Peter.
Ella abre los ojos sorprendida y nos voltea ver. Primero a él y después a mi. Arruga la frente y se cruza de brazos.
— ¿Broma? Osea donde yo me acuerdo Megan era tu prometida.
— Eso cambió. Lali es mi prometida.
— ¡Te engañó! — le exclama. Me mira a mi. — ¿Vos te burlaste de mi hermano y ahora te vas a casar con él?
— Yo no lo engañé. — hablo bajo.
— ¿Qué, no? Jugaste con su amor, mi hermano prefería deja todo por ti, pero tú lo engañaste.
Me duele lo que me dice, pero no voy a dejar que me sigan lastimando por una mentira de mi madre.
— ¡No hice nada! Tú bien sabes porque lo dejé, te dije mis miedos Euge, ¡te conté todo! No me estés juzgando cuando tú y tu hermano no me creen. ¡Estoy harta! Harta que me juzguen por la mentira de mi madre, por fotos que no sé de donde rayos salieron.
Tomo mi bolso y salgo de esa oficina. Estoy cansada de esto, ya no soporto más. Euge era cómo mi hermana y me duele que ella me juzgue sin darme el beneficio de la duda. Siento unas lágrimas correr, pero me las limpio rápidamente. No quiero llorar, no quiero demostrar ni ser vulnerable. Llego hacia el ascensor. Se abre y entro; cuando estaba a punto de cerrarlo.
— ¡Señorita, espere! No lo cierre. — gritan. Un señor viene corriendo hacia mi. Y entra.— Gra...,gracias... — dice jadeando. — Creí que no llegaría.
Lo veo y sonrió.
— Pero, llegó.
— Sí... — ríe. — Soy Santiago Talarico. — se presenta.
— Mariana Esposito. Pero me puede decir, Lali.
— Encantado, Lali. ¿Trabajas en esta empresa?
Niego.
— No, yo no trabajo aquí.
— ¿Vienes a buscar empleo? Mira si no te lo dieron yo puedo darte en las mía. — saca una tarjeta. — Diles mi nombre y te darán empleo.
— Muchas gracias. Pero yo no soy de este país.
— Me di cuenta por tu acento. Pero no te preocupes tendrás el empleo en cualquiera de mis empresas. En esta no te puedo ayudar, porque no soy dueño de aquí, sólo soy un socio y con los empleados no me gusta meterme. Pero me gustaría que fueras a mi empresa.
— Gracias lo pensaré. — tomo la tarjeta y la guardo en mi bolso.
El ascensor se abre y salimos.
— ¿Quieres que te lleve alguna parte?
— No se preocupe señor Talarico. Pido un taxi.
— Dime, Santi. — me sonríe. — No es molestia.
Salimos y veo un carro aparcado. Y un hombre vestido de negro esperándolo con la puerta abierta.
— Gracias seño..... Santi. — me retracto.
Él me mira y yo no sé que me pasa, pero al verlo siento un calor muy extraño.
— ¡Lali! — escucho mi nombre y veo Peter venir hacia nosotros.
Mira a señor Santi y a mi con el ceño fruncido. — Señor Talarico. — dice cordial y serio.
— Hola Peter. Vine a verte, pero me dijeron que estabas ocupado con tu hermana y les pedí que no te dijera nada. La familia es primero antes que todo.
— Sí gracias. Sí quiere hablar conmigo....
— No te preocupes. Te mandaré el contrato con mi abogado y ves con el que te parece.
— Lo estaré esperando. — me mira. — Vamos, en el hotel hablamos.
No respondo.
— Es una señorita encantadora Peter y veo que me confundí. Creí que era una chica que buscaba empleo, y le ofrecí en mi empresa, pero veo que es tu novia. — sonríe. — Felicidades Peter, tienes una novia hermosa.
— Gracias. — le da una sonrisa, pero de esas forzadas.
— Bueno los dejo. Espero que si se casan, me manden invitación.
Él sube al carro y nos dice adiós.
Lo vemos irse y yo me niego ver a Peter.
— No debiste irte de esa manera.
— No me iba a quedar para escuchar como me insulta la persona que era como mi hermana.
— Hablé con Euge y ella lo entendió y va ir al hotel para hablar mas tranquilos.
— No quiero más insultos Peter. Quiero Euge, pero si me insulta no me voy a contener la lengua para ponerla en su lugar.
— Lali, basta. Euge, solo me defiende como hermana y por eso dice, lo que dice. Pero ella te quiere y te aseguro que volverán a ser las de antes.
Lo miro y eso es lo que más deseo. Quiero volver a ser la amiga de Euge, tener a mi hermanilla del alma.
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Laberinto de amor.
FanfictionComo en un laberinto, entramos y buscamos desesperados la salida. Pensamos que es un camino para salir y no, llegamos y solo es una pared con la que topamos.
