Encuentros

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Pidge se había arrepentido de haber pedido ayuda a Jessica y Mylene, con algo de suerte había logrado conseguir que las chicas accedieran a no seguirla con tal de ver la identidad de su misteriosa cita y así las chicas habían ido al encuentro de sus compañeros mientras que ella se apresuraba a llegar a su lugar de encuentro con un vestido que le picaba en más de un lugar. Era extraño de ver, no que fuera la primera vez que usaba un vestido, solo que no era usual que una estudiante de la academia más prestigiosa de pilotos intergalácticos anduviera vestida por ahí como una chica normal.

Llegó al lugar acordado unos minutos tarde pero parecía que no había señal de Shiro, en cierta forma se sintió aliviada pero también sus nervios afloraron al pensar en que tendría que esperarlo y alguien podría verla. Trato de no pensar en ello, pensando que si no había forma de que aquello pudiera empeorar de alguna forma, ya la mala suerte se había divertido con ella lo suficiente para el resto del día. Vaya que estaba equivocada.

— ¡Katie! — Escuchó la voz familiar a sus espaldas y el corazón amenazó con salir de su pecho.

Se giró en dirección a la voz de su hermano y sintió que el alma se le escapaba y su boca cayó casi por efecto de la gravedad. No solo Matt se acercaba a ella, ¡sino que venía acompañado de Shiro! ¿Había confundido de nuevo las palabras? Saludó nerviosa a su hermano tratando de evitar la vista del joven a su lado, quien también evitaba verla a ella.

— ¿Qué haces aquí? Y vestida así — cuestionó divertido su hermano mientras mirada a su avergonzada hermana —. ¿Acaso esperas a alguien?

Pidge levantó un poco la mirada pero no se atrevió a ver ni a Shiro, ni a su hermano por lo que solo dijo lo primero que se le vino a la cabeza, rezando porque su rostro no estuviera tan rojo como ella sentía que lo estaba.

— Nos permitieron no usar nuestros uniformes por lo que duran los eventos y ya que no tengo nada que hacer quise dar un paseo.

— ¿No verás los demás eventos?

— Me dijeron que no habría nada entretenido que ver, así que pensé que podría aprovechar mi tiempo en otra cosa.

— Eso suena tan de tuyo, Pidge.

Matt rió y su hermana trató de replicar la risa del chico pero aquello no era para nada creíble y solo le tomó un segundo adivinar que su hermano empezaba a sospechar que algo no estaba bien. Y para la mala fortuna de la joven, nadie la conocía mejor que él.

— ¿Está todo bien, Pidge? Luces extraña.

Pidge sentía que estaba a punto de llorar, se sentía tan avergonzada pero no sabía si podría confesarle a Matt que ella pensaba que iba a tener una cita con el joven junto a él. Mas su hermano al ver su rostro solo mostró preocupación.

— Tienes la cara toda roja —exclamó con angustia mientras ponía su mano en la frente de su hermana —. ¿Acaso te enfermaste?

Pidge no podía hablar, quería hacerlo pero su boca solo se movía incapaz de articular palabra alguna, fue cuando Shiro colocó una mano en el hombro del chico para interferir en la conversación.

— Debe ser el cambio de clima — tranquilizó al chico —. Los resfriados son normales en esta época del año.

— Tú también pareces estar enfermo — mencionó el joven al ver que el rostro de su amigo también tenía aquel color carmesí.

— Desperté con un poco de dolor de garganta — se excusó fingiendo una tos —. Creo que iré a la enfermería, si quieres llevaré a Katie conmigo. Tú tienes que estar presente en los eventos después de todo y yo tengo el día libre. Me aseguraré que le den suficientes antigripales.

Garrison ProudDonde viven las historias. Descúbrelo ahora