Preparativos

352 37 19
                                    

Pidge despertó al siguiente día aún perpleja por la invitación de Shiro, estaba tan ocupada pensando en que esa tarde estaría en el apartamento del joven que había olvidado por completo cualquier otra cosa, incluyendo su oposición a tener alguna clase de contacto humano.

Se levantó y se vistió casi a oscuras, pensando en sí debería ponerse algo especial, salvó los días de evento, no estaban obligados a usar el uniforme durante la semana así que podía usar cualquier cosa, aunque su guardarropa no tenía una gran variedad de donde escoger.

Después de su rutina de aseo personal de cada mañana salió con dirección a la cafetería, parecía que iba a ser un día nublado que no era extraño considerando la época del año, así que se dirigió a comer algo aun tratando de decidir si debía prepararse o no de alguna forma.

Había pasado 15 minutos en la cafetería con la vista pegada a la ventila del aire acondicionado, mientras jugaba con su avena cuando Hunk y Lance se sentaron a su lado con cara de pocos amigos que al ver la distraída cara de su amiga, pensaron que había tenido la misma mala mañana que ellos.

— Es odioso, ¿no lo crees? — dijo Lance mientras se sentaba dejando caer su charola junto a Pidge, provocando un pequeño sobresalto en esta.

— ¿Qué cosa? — Preguntó la chica con notable sorpresa.

— La forma en que todos nos miran.

Pidge tardó un momento en saber a lo que el chico se refería, aunque en realidad para darse cuenta de ello solo debía haber levantado la mirada. Todos, o al menos la mayoría de los equipos de primer año estaban ahí y ninguno intentaba disimular el resentimiento en sus miradas, aunque Pidge consideraba que era algo obvio, habían sido humillados en su prueba de habilidades y eso no lo iban a olvidar tan fácil.

— Dales tiempo — dijo la chica poniendo su atención por primera vez en su comida, la avena ya estaba fría —. Lo superarán cuando se den cuenta que es una tontería.

Hunk y Lance no estaban muy seguros de ello, aunque Pidge por el contrario no podía importarle menos, estaba acostumbrada al desprecio y las burlas de sus compañeros desde que era una niña pequeña, no guardaba ninguna esperanza de que eso fuera diferente en Garrison. Aunque si había algo diferente, y lo pensó al ver acercarse al equipo alpha que se sentó en la misma mesa que ellos: ahora tenía amigos.

— Vaya, es mi imaginación o todos los odian — dijo Mylene notando las pesadas miradas de sus compañeros.

— Lo superaran — repitió Pidge mientras se recorría para que Keith se sentará —. Son solo un montón de envidiosos.

— Bueno, humillaron a todos los equipos de primer año — les recordó Jessica, aunque eso ya lo sabían los chicos —, incluyendo a nosotros, no creo que lo superen fácilmente.

— Ustedes lo superaron bastante rápido — concluyó la chica regresando su mirada a la ventila del aire acondicionado, como si está fuera la cosa más impresionante que hubiera sido creada por el ser humano.

— Bueno, ustedes nos agradan. He ahí la diferencia.

— ¡Eso me recuerda! — Levantó la voz Lance pero al sentir las miradas decidió, por primera vez no armar un escandaló y solo se inclinó sobre la mesa para poder ver a Keith —. Me rayaste la cara.

Keith ni se molestó en girarse a verlo, aunque era en parte porque trataba de resistir la risa, siguió comiendo como si estuvieran hablando de un simple examen de matemáticas.

— Eso hice.

— Keith Kogane, haciendo bromas — admiró Mylene con una risa —. Ahora sí puedo decir que lo he oído todo.

Garrison ProudDonde viven las historias. Descúbrelo ahora