Tenía ya todas mis cosas empaquetadas. Estaba en el espejo del baño y no se me ocurrió mejor cosa que maquillar los moratones de la cara, evitaba el roce con cualquier cosa, el dolor era insoportable.
Estábamos apunto de salir y yo no paraba de pensar en todo lo que tenía que arreglar, explicar y ocultar, eso me estresaba.
En el tren
-Hola chucos- entré al vagón donde pensaba que estaban todos mis amigos pero sólo estaban Herms y Ron- y Harry y Ginny?
-Nose, se han ido a otro vagón- dijo Herms mientras me sentaba a su lado.
Estuvimos un rato hablando Hermione y yo hasta que entraron los dos tortolitos que faltaban, la pelirroja venia con una sonrisa de oreja a oreja y el de lentes la cara del color de la primera.
En la madriguera
Estuve la mayor parte del día en el cuarto de Ginny, no me encontraba bien ni anímica ni físicamente. Más tarde subió Harry y me encontró en el cuarto de la pelirroja.
-Estas bien?- dijo sentándose a mi lado.
- Si- dije.
- Es por Ron y Lavander?- se notaba su preocupación- si es por ellos no tienes de que preocuparte, ellos fueron al baile pero eres tú quien le gustas- me sonrió.
- Si... bueno, nose porque estoy así- me temblaba la voz.
-Te conozco, se que eres demasiado dura contigo misma y que no te vas a dejar llorar delante mía, pero igualmente me voy a poner así, para que apoyes tu cabeza aunque no llores- me acercó su hombro, yo lo acepte. Le quiero mucho.
A la mañana siguiente me sentía mejor asique decidimos dar un paseo donde pensaba aclarar las cosas con Fred.
-Alex estas aquí?- Ginny abrió la puerta de golpe y me encontró en ropa interior.
-Joder Ginny- intenté taparme como pude pero vio todos los moratones, incluidos los de la cara porque me acababa de duchar.
-Ya me estás explicando todo esto- empezó a gritar, a lo que Herms entró y también lo vio y lo peor es que no venía sola.
-Herms cierra la puerta!- le grité y señalandole que estaba en ropa interior, ya todos sabían lo de los moratones.
Sólo me pedían que se lo explicará cuando tocaron a la puerta, ela la señora Weasley que me miró apenada. Pude ver la cara de Ron antes de que su madre cerrará la puerta.
Como no me dolía mucho insistí para que salieramos a dar el paseo.
- Que te ha pasado- me agarró Ron del brazo.
-Nada- me solté
-Esos moratones no dicen lo mismo- se veía preocupación en su cara.
-Ah!- mi pelirroja amiga captó la atención de todos con ese grito, Harry le había lanzado una bola de nieve.
Empezó un batalla de bolas de nieve la cual aproveché para ir a hablar con Fred.
- Como te encuentras?- se refería a los moratones.
- Bien, oye siento lo del baile, yo...- me cortó.
-Tranquila, se que fue un error.
- No, no fue un error, me apetecía hacerlo y lo hice, sólo que no quiero que por un simple beso las cosas esten raras, yo te aprecio y lo sabes.
-Ya lo sé Alex, a mi también me apetecía, y tranquila que no me he enamorado de ti por un beso, aunque lo haces muy bien.
Cuando terminamos volvimos con los demás que aún seguían con la guerra. Me alegraba haber arreglado las cosas con Fred.
Decidí lanzarle una bola a George pero sin querer le di a Ron, no habían más personas, verdad? Este se giró y vino directo hacia mi.
Yo corría todo lo rápido que podía pero no vi la piedra que había enterrada en el suelo y caí de golpe, lo peor esque el gigantoide de Ronald cayó encima mía.
-Estas bien?- dijo Ron recordando mis heridas, sólo asentí, nuestras respiraciones chocaban.
-Bueno levanta ya- le dije removiendome de bajo suya, recordé que estaba enfadada. Él sólo sonreía.
-Alexa, sé que estás enamorada de mi- soltó con un tono triunfante.
-Tu estas flipando mucho, Ronald Weasley- dije sin rendirme.
-Ah entonces si hago esto- acercó sus fríos labios a mi cuello haciendo que se erizara toda mi piel.
- No... No me pa..pasa nada- dije nerviosa ya que ahora sus labios iban directos a los míos, pero bruscamente cambie la posición haciendo que yo estuviera encima, no se opuso.
-Veamos... Y tú? Todos sabemos que estás loco por mi- su respiración se sentía más agitada.
- No- dijo serio, pero eso cambió cuando empecé a hacer un camino de besos hasta su boca, quería besarle, pero desvíe mi dirección hasta su oreja.
- Es verdad, te gusta Lavander- susurré en su oreja levantandome.
Volvimos dentro y la señora Weasley me volvió a curar antes de que fuéramos a Londres mágico a comprar los regalos que faltaban de Navidad.
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Eres mi olor favorito (Ron Weasley y Tu)
Fanfiction¿Que pasaría si el hermano de tu mejor amiga empieza a gustarte? ¿O si te enteras que tu familia oculta un enorme secreto? ¿Y si alguien no puede saber tu existencia?
