Capítulo 10. "Desaparecida"

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Abrí mis ojos con pereza, imaginando la comodidad de mi cama y mis sábanas perfumadas, un rico desayuno a mi lado y una tina con agua tibia y burbujas esperándome.

Me dolía mucho mi herida y la garganta. No sabía si era un nudo de esos que no te dejan hablar o tenía angina. A lo lejos pude oír las voces de los hijos de puta. Al parecer estaban hablando muy animadamente, aun sabiendo que tenían a alguien secuestrado a escasos metros de ellos.

¿Se podía ser tan desalmado?

Tenía ganas de patearle el trasero a cada uno de ellos, y que rogaran porque no los entregara a la policía. Ahora llevaba un día y medio inmovilizada y hambrienta, sedienta, con ganas de matarlos a todos.

—¿Un millón por una persona viva o muerta? ¿Qué demonios tiene este viejo en la cabeza? —Oí a Ryan, y luego un par de carcajadas acompañándolo.

—Se los dije, los Beckman están cagados mentalmente. Ya viste a la perra, no sobrevive sin llamar la atención un solo día. —Dijo Justin, apreté mis dientes.

—Es cierto.

De repente hubo silencio, pero mis pensamientos comenzaron a hacerse presentes. ¿Un millón por mí? ¿Sólo un maldito millón? A ver...sabía que papá me buscaría por cielo y tierra, pero podía esforzarse más. Tenía billones en el banco y sólo ofrecía lo que tenía en su cartera.

Había algo raro aquí.

—¿A dónde vas, Chaz? —Preguntó Ryan.

Oí el cerrojo de la puerta y rápidamente cerré mis ojos, esperando que no se dieran cuenta de que los había estado escuchando. Al parecer, Chaz se adentró a la habitación e hizo algo con las tablas de la ventana, porque sus pasos se alejaron un poco desde donde yo estaba.

No quería abrir los ojos; no sabía si Justin o Ryan estaban observando desde la puerta o si tenía a Chaz más cerca de lo que imaginaba. Y de repente quise llorar en vez de matarlos. Quise hacerme creer a mí misma que pronto estaría en casa.

—Arriba, perrita. —Dijo Ryan y me tomó de los brazos, levantándome.

Esta vez no me quedó otra opción y lo miré; él me quitó las cintas de las muñecas y no pude evitar acariciarlas para que dejaran de doler.

—¿Qué harán conmigo? —Me atreví a preguntar al cruzar el umbral de la puerta y salir hacia donde ellos estaban hacía unos minutos.

—¿Ves esto? —Preguntó Bieber dirigiéndose hacia mí. Seguí su brazo hasta donde su dedo apuntaba; la televisión. —Tu padre no está haciendo nada, absolutamente nada por ti. Y eso es un golpe bajo para todos. —Quité mis ojos llorosos de la televisión e intenté ignorar sus palabras.

Sentí que Ryan soltaba mi brazo y prácticamente me lanzaba hacia donde estaba Justin, quien me atajó. Con fuerza, tomó mi rostro y me obligó a que siguiera viendo lo que el noticiero decía.

"La joven de unos dieciocho años habría desaparecido el martes cerca de la preparatoria Sidding, a unos treinta kilómetros de su hogar. La policía aún no ha dado datos precisos sobre el paradero de la chica, y su padre, Josh Beckman, ha pedido mantener alejados a los medios de comunicación.

Esta mañana se la vio a Angelina Edwards saliendo de la oficina de sus abogados, más no prestó declaración a la prensa. ¿Dónde está Kelsey Beckman?".

Bieber dejó de sostener mi rostro y pude cubrirme en paz. Los odiaba con mi alma, porque querían que dejara de creer en mis padres. Estaba acostumbrada a que los medios alteraran la información; ellos estaban buscándome y sabía que me encontrarían.

—No creo nada de esto. —Dije con furia, mirándolos a los tres.

—No necesitamos que lo creas, necesitamos que entiendas que no saldrás de aquí. —Respondió Bieber, mirándome amenazante.

—Ya están aquí, Justin. —Avisó Chaz, quien no tardó en caminar hacia la puerta.

Ryan regresó hacia mí y cubrió mi boca con cinta americana. Intenté golpearlo, pero sólo recibí un tirón en mi cabello y un dolor agudo en mis muñecas; estaba atándome de nuevo y con la misma fuerza que antes.

La puerta principal se abrió, dejándome ver a dos hombres vestidos completamente de negro. Uno de ellos colocó un saco sobre mi cabeza, obstruyendo mi vista, mientras que el otro me levantó y camino conmigo hacia afuera.

Sentí el frío en mis manos casi al instante, y pude oír un "Nos vemos pronto" de Chaz. A todo esto, sólo atiné a cerrar mis ojos y dejar de pelear por algo que jamás obtendría: libertad.

Justin.

Me despedí de Chaz y corrí hacia la camioneta, la cual nos llevaría hasta el Jet del padre de Ryan. Ya dentro, me coloqué el audífono por donde recibiría las órdenes de Jeremy. Encendí el micrófono y pronto oí su voz.

—¿Has hecho todo lo que te dije? —Preguntó.

—Por supuesto.

—Ese es mi hijo. —Hizo una pausa. —Necesito que le hagas creer a la chica que nadie está buscándola, estoy intentando retener al FBI con varios de mis matones. Hazle creer que está sola, que nadie irá por ella.

—¿Cuál es el punto, Jeremy? —Pregunté queriendo seguir todo a la perfección.

—Haz todo lo posible por crearle un trauma; arruínale la vida.



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Su víctima»Jb. |Finalizada.Where stories live. Discover now