El rostro de Leah no sólo me comunicaba que estaba desquiciada, sino también que era un riesgo tan inútil como un tenedor junto a un plato de sopa.
Se cruzó de brazos y esperó a que las palabras salieran de mi boca, pero es que no había demasiado para explicar; conseguíamos un teléfono, llamábamos a quien estuviera al alcance y esperábamos a que un milagro sucediera.
Bueno...no era un plan maestro, pero era algo para empezar.
—Me dices que nadie nos ayudará y ahora quieres llamar a la policía. —Dijo seguido de una palabra en polaco que no me esforcé por entender.
—Nunca hablé de la policía, Leah. —Esta vez fui yo quien se cruzó de brazos. —La última vez que vi a un policía, estaba del lado de Bieber.
— ¿De verdad? Qué maldito corrupto...
—Sí, y créeme que nunca sentí tanta desesperación como ese día. —Dije al mismo tiempo que caminaba hacia el ventanal y observaba el exterior. —Justin me tendió una trampa, pero no caí en ella.
—Justin puede ser un psicópata cuando se lo propone. —Comentó y noté que parecía haber recordado algo.
—Lo es, Leah. —Sentencié. —Todos los hombres son unos psicópatas, sólo que algunos pueden controlarse y otros no. Y nosotras estamos rodeadas de ellos.
Leah asintió y me miró. —Tengo miedo de que nos descubran...de que todo el cuartel de policía trabaje para ellos y nos terminen enviando a otro lugar, o peor aún, nos maten como animales.
—Pero si no lo intentamos, tal vez nunca podremos salir de aquí. —La miré y ella alzó los hombros.
—Está bien...tendré que confiar en ti si no quiero perder la cabeza. —Respondió y quise virar los ojos.
No era necesario que me lo dijera, ya lo había notado; Leah había perdido la cabeza desde que había visto los barrotes en la ventana. Y yo...probablemente la había perdido al llegar a aquella mansión del infierno.
Cuando comenzó a atardecer, ambas nos dirigimos hacia la cocina y comenzamos a hacer la cena. La realidad era que Leah no tenía permitido ni siquiera acompañarme en mi trabajo como sirvienta, pero no habíamos visto a Ryan en todo el día y eso nos hacía pensar que no estaba en la casa.
Por otro lado, sabía que Justin había estado en su habitación desde aquel incómodo desayuno. No sabía si estaba tratando de evadirme o sólo necesitaba descansar. Aun así me asustaba que estuviera planeando mi destino.
Tenía muy en claro que algo estaba ocultándome, pero no podía hacer más que seguir cumpliendo sus órdenes a pesar de todo. Seguir sirviéndole aunque lo último que quería hacer era eso. Seguir aguantando una pesadilla que día a día se hacía más eterna.
Sólo podía seguir adelante aunque estuviera muriendo por dentro.
Terminé de hacer la cena y miré a Leah de reojo. Estaba cortando el pan en rodajas con fuerza, casi como si quisiera cortar la encimera a su paso.
—Leah...¿Estás bien? —Pregunté temerosa.
Ella parpadeó varias veces y por fin me miró. —Sí...sí estoy bien, llevaré esto al comedor.
Fruncí el ceño al verla salir tan de prisa de la cocina. Tomé la bandeja y seguí sus pasos, dejándola sobre la mesa. Solté un suspiro profundo cuando me di cuenta de que debía llamar a Justin a cenar o se molestaría.
—Iré por él, pero luego me contarás qué demonios te sucede. —Le dije a Leah casi en un susurro, dirigiéndome hacia las escaleras.
Subí lentamente y sin ánimos, pensando en mi familia por enésima vez. No sólo los extrañaba, estaba comenzando a olvidar sus rostros, sus voces, sus perfumes. Ya no podía continuar recordándolos si comenzaba a olvidarlos tan dolorosamente.
Caminé por el extenso pasillo y, cuando estuve frente a la puerta de la habitación de Justin, me detuve. Estaba hablando con alguien por teléfono, o al menos eso creía. Alcé mi mano y di tres golpecitos.
— ¿Qué? —Gritó desde adentro y tragué en seco.
—La...la cena está lista. —Respondí tímidamente.
Cinco segundos bastaron para que él abriera la puerta y me mirara fijamente. Tenía una sonrisa que nunca había visto en su rostro; una sonrisa relajada y real. Quise fruncir el ceño, pero mi intuición me detuvo.
— ¿Qué quieres? —Preguntó, quitando su vista de mí y tecleando su móvil.
—La cena está lista. —Repetí, bajando la mirada lentamente.
Despeinó su cabello y lo vi pensar por un momento.
—No cenaré aquí. —Dijo firme y fruncí el ceño.
Antes de decir cualquier cosa, decidí asentir con la cabeza y dar media vuelta. Y cuando creía que oiría su llamado a mis espaldas, lo único que hizo fue cerrar la puerta y dejarme intrigada.
Bajé las escaleras al mismo tiempo que me abrazaba a mí misma. El frío parecía sentirse mucho más cuando lo único que tenía a mi lado era mi sombra. Me dolía el pecho de sólo imaginarme en mi cama, en casa, protegida. A estas instancias no podía ni quería confiar en nadie, pero estaba obligada a hallar algo de calor.
Llegué al comedor y comencé a retirar todo lo que había dejado en la mesa. Busqué a Leah con la mirada, pero al parecer había decidido irse a dormir. Y la comprendía, yo hubiera hecho lo mismo.
Di un saltito cuando oí la voz de Justin en el lugar. Estaba hablando por teléfono por enésima vez en el día y comenzaba a pensar que estaba, indirectamente, incitándome a que se lo robara. Me calmé a mí misma y continué con mi tarea.
—Necesito que vengas de inmediato, Ryan. —Dijo él y quise no prestar atención. Era imposible.
Comencé a guardar la cena y pude sentir sus pasos acercándose de nuevo. ¿Acaso estaba persiguiéndome? ¿Quería jugar con mi mente? ¿Tenía algo para decirme pero no se atrevía?
—Guarda la cena, Ryan estará aquí pronto. —Ordenó mientras tomaba un vaso y vertía whisky en él.
—De acuerdo.
Salió de la cocina y solté un suspiro, cerrando los ojos y sosteniéndome de la encimera. Me costaba demasiado mirarlo a los ojos sin pensar en que lo había besado incontables veces, pero él parecía haberlo olvidado. Me odiaba a mí misma por creer que tenía sentimientos; no era más que un psicópata y no me cansaría de repetirlo.
— ¿Kelsey? —Oí a mi lado y abrí los ojos de inmediato.
—Leah...me asustaste. —Dije y ambas soltamos una leve risa.
— ¿Has hecho la cena para nada? —Preguntó, alzando una de sus cejas.
Asentí lentamente con la cabeza. —Dijo que no cenaría aquí...todo esto es tan raro, Leah. Quizás tiene una reunión y me venderá como a un objeto...
—No digas eso, él no te vendería. —Dijo, mirándome. —Él no es tan malo, Kelsey. Su prioridad no es el dinero, o por lo menos eso he oído.
— ¿Qué hará entonces conmigo? Si mis padres pagaron todo lo que él les pidió, ¿Por qué sigo aquí sirviendo su comida y limpiando esta maldita casa? —Pregunté al borde del colapso.
—Quizás hay otra razón...—Balbuceó y la observé atenta. —Quizás sigues aquí por algo mucho más importante...
— ¿Qué puede ser más importante que la libertad, Leah? —Murmuré al mismo tiempo que mis ojos comenzaban a picar.
Ambas dimos un saltito cuando oímos un ruido proveniente del comedor. El cuerpo de Ryan apareció con firmeza por aquel umbral; tenía una botella de vino en su mano izquierda y una mirada amenazante.
— ¿Qué mierda haces hablando con ella? —Le preguntó a Leah de una forma tan brusca que quise que la tierra me tragara.
Se acercó con fuerza a ella y la tomó del cabello, arrastrándola consigo. Y cuando quise detenerlo, sentí un duro golpe en mi mejilla.
|||
HASTA AQUÍ POR HOY😔😔
¿Quieres que la siga? ¡Comenta y regálame un voto!
Rom.🖤

YOU ARE READING
Su víctima»Jb. |Finalizada.
FanfictionProhibida su copia y/o adaptación total/parcial.