El viaje a New Jersey había sido bastante agotador; ninguno de los tres había comido nada hacía unas tres horas. Y Kelsey mantenía cerrados sus ojos luego de que Simon, uno de los matones de Jeremy, le hiciera tragar una pastilla para dormir.
Comencé a pensar en lo que Jeremy me había pedido, y sentí de nuevo que no lo defraudaría. Jamás le había arruinado tanto la mente a alguien como para que éste quedara traumado. O al menos eso creía.
Pero no me malinterpretes; me encantaba hacer sentir mal a las personas. Era como un don. Los juzgaba de pies a cabeza, los atormentaba haciéndoles saber que yo era mejor que ellos. No por nada los nerds huían de mí, y mis enemigos se mantenían alejados.
Y es que no me importaba manchar mis manos de sangre. No si se trataba de crecer en el negocio.
—¿Bajarás o qué? —Me preguntó Chaz y lo miré sin ninguna expresión.
—Ya voy.
Me levanté del cómodo asiento y terminé de beber la cerveza, arrojando al suelo la lata. Bajé las escaleras del jet y divisé a Ryan hablando con Simon, quien se veía algo nervioso. No dudé en caminar hacia ellos.
—¿Qué pasa? —Interrogué, y ambos me miraron sin saber qué decir.
—Es Kelsey. —Exclamó Ryan, suspirando a continuación. —Debería haber despertado hace una hora.
—¿Qué?
—La pastilla que le di no tiene un efecto prolongado, más bien es una pastilla que les damos a las chicas que secuestramos para que no sepan hacia dónde nos dirigimos. —Explicó Simon, observándome. —Pero tengo ciertas dudas sobre esta chica en particular...lleva dormida cuatro horas y habitualmente duermen una o dos horas.
Asentí, apretando mis dientes.
—No has cometido ningún error, Simon. —Sonreí. —Ella no ha tragado la pastilla.
Ambos se miraron y comenzaron a asentir, formando la misma sonrisa maliciosa que yo. Despeiné mi cabello con exasperación antes de dar media vuelta y comenzar a caminar hacia el Jet nuevamente.
—¿Señor Bieber? —Preguntó el piloto al verme arriba.
—Baja.
El tipo asintió sin ninguna objeción y salió del Jet. Caminé por el pequeño pasillo hasta la cama que había detrás de todos los asientos; Kelsey estaba acostada, y podía ver que aún estaba respirando. Sin mediar palabra la tomé del brazo con fuerza y ella soltó un pequeño grito.
Sostuve su cuerpo contra el mío, sintiendo sus senos contra mi pecho y buscando que su nerviosismo creciera. Poco a poco le quité el saco de su cabeza y ella mantuvo por unos segundos sus ojos cerrados, para luego abrirlos con lentitud.
—¿Acaso quieres morir, Beckman? ¿Quieres que te arrodille ahora mismo y te dé un tiro en la frente? —Le pregunté seriamente.
Ella negó.
—¿Entonces por qué me haces enojar? —Volví a interrogarla, más no hizo nada. —Ahora bajaremos de aquí y no harás nada de lo que estás pensando, porque no responderé a mis actos. Juro que te haré mucho daño.
Bajó su mirada y su cabello cubrió su rostro; lentamente lo quité, haciendo que vuelva a mirarme.
—Mejor no me arriesgo. —Dije, dándole un golpe en su nuca.
Kelsey perdió el conocimiento y la sostuve en brazos, bajando del Jet. Ryan me miró preocupado, pero con una mirada le dije más de lo que debía. Seguimos nuestro camino hacia uno de los autos que nos llevaría a la mansión, la cual ya estaba equipada para tener por un largo tiempo a nuestra víctima.
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