Justin.
Secuestrarla había sido tarea fácil, ahora venía lo difícil; Kelsey no sólo sabía manipular, sino también planear bien qué decir antes de decirlo. La había observado durante muchos años y la conocía, por eso estaba seguro que convivir con ella como un captor y su víctima no sería justamente algo "agradable".
Cerré la puerta con llave luego de haberla dejado acostada y atada en la cama. Caminé hasta la cocina y vi a Ryan tomando su chaqueta y a Chaz sentado mirando el fútbol.
— ¿A dónde vas, imbécil? —Pregunté siguiéndolo seriamente.
—Voy hasta la tienda, se acabaron las cervezas. —Tomó las llaves del auto de Chaz y salió.
Me senté al lado de Chaz, quien parecía un jodido zombie.
—Yo pido este sofá. —Hablé antes que se quedara dormido.
—Maricón. —Refunfuñó, levantándose y yendo hacia el otro sofá.
Se dejó caer y por fin pude estar solo con mis pensamientos.
Kelsey Beckman. ¿Quién lo hubiera dicho? Mi primera víctima de secuestro y todo había salido a la perfección. Podría decirse incluso que había superado mis expectativas; y no sólo las mías.
Mi teléfono móvil vibró en mi bolsillo y lo saqué: número privado. Atendí al instante.
—Jeremy.
—Hijo, ¿Cómo ha salido todo? —Habló desde la otra línea.
—Perfecto, sabes que no voy a decepcionarte. —Respondí seguro de mis palabras.
—Claro que lo sé. Ahora, te informo que los medios ya están hablando de Beckman y su esposa, pero no tiene nada que ver con la hija. Parece que el cabrón ni siquiera está al tanto de que han secuestrado a su propia hija. Es una locura.
—Es genial oír eso, ya empezaba a preocuparme por los medios. —Pasé una mano por mi cabello. —Mantenme al tanto del viaje, necesitamos irnos cuanto antes. Además, presiento que esta chica nos causará muchos problemas si la dejamos mucho más tiempo en la ciudad.
—De acuerdo, lo haré. Hasta luego, hijo.
—Nos vemos.
Colgué la llamada y volví a guardar mi teléfono móvil, oyendo la puerta abrirse con sigilo. Ryan me miró y soltó un suspiro que al parecer se estaba guardando desde hacía varios minutos.
—¿Con quién hablabas? —Frunció el ceño, viendo a Chaz durmiendo en el sofá.
—Con mi padre, dice que Beckman no ha hecho nada aún.
—Y con razón, el hijo de puta no fue capaz de pagar cien mil dólares aun siendo amenazado.
Alcé los hombros, abriendo una lata de cerveza. —Sólo debemos esperar lo del viaje, Chaz no irá con nosotros y eso no es nada bueno.
—Tres son mejor que dos, eh. —Asintió él, bebiendo con frenesí la bebida alcohólica.
Ambos nos paralizamos por un segundo al oír un golpe duro proveniente de la habitación de Kelsey. Ryan corrió a despertar a Chaz y yo saqué mi arma de mi pantalón, caminando lentamente hacia el lugar. Abrí la puerta y me calmé, volviendo el arma donde estaba.
Kelsey se había arrojado al suelo, y ahora lloraba como una niña pequeña.
—Demonios, Kelsey. —Expresé agotado. Y eso que sólo llevaba con ella un par de horas.
Ryan y Chaz volvieron a lo que hacían y yo levanté a Kelsey, sentándola en la cama. Noté sus manos con un color no muy común; las cintas que le habían puesto estaban demasiado ajustadas. Apreté mis labios y por primera vez en mi vida tuve algo de compasión.
Le quité la cinta, pero volví a colocarla sólo que un poco menos ajustada. Ella no dijo nada, sólo soltaba sollozos de a ratos.
—¿Tienes hambre? —Pregunté sin ganas. Ella negó. —¿Sed? —Volvió a negar, así que me dispuse a salir de allí.
Escuché su quejido y di media vuelta, observándola nuevamente. Pronto la sangre comenzó a brotar de su frente; tenía un puto corte y no sabía qué hacer.
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Hasta aquí niñas <3
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Rom.
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