El aire cálido chocó contra mi rostro. Estaba demasiado perdida en cuanto a la temperatura, hacía unos días podría haber jurado que era invierno.
Mis piernas temblaban a medida que Justin avanzaba; todo esto estaba carcomiéndome viva. No sabía qué tenía pensado hacer, y tal vez no quería averiguarlo. Pero era inevitable...todo esto era inevitable.
Cuando el auto en el que nos trasladábamos se detuvo, mis latidos se aceleraron. Apreté los labios con fuerza cuando oí la puerta abrirse y sentí una mano en mi brazo. Al salir, aquella mano me soltó y creí que me caería en cualquier momento.
Oí unos pasos acercándose a mí y luego la venda en mis ojos voló por el aire. Justin me observó con detenimiento y yo dirigí mi vista hacia el yate aparcado en aquello que parecía ser un lago. El cielo estrellado y el sonido de las gaviotas en el muelle me hacían recordar a las noches de fiesta a las que solía ir cuando era libre.
—Toma mi mano. —Dijo él, mirándome.
Obedecí su orden y comenzamos a caminar hacia la entrada del yate, donde había unas tres personas vestidas con uniformes blancos.
—Buenas noches, señor Bieber. —Saludó quien parecía ser el encargado del yate.
—Buenas noches. —Respondió él, apretando mi mano.
—Suban por favor, la cena estará lista en unos minutos. —Dijo otro de los uniformados, tendiéndome la mano para ayudarme a subir.
Asentí con la cabeza en forma de agradecimiento y subí, observando el interior del lujoso bote. Todo estaba perfectamente acomodado, había velas en algunas partes del suelo de madera y flores en los andariveles. ¿Esto había sido obra de Justin? ¿Del mismo Justin que me había amenazado?
Nos encaminamos hacia la mesa y cuando nos sentamos, el yate comenzó a moverse. Pude notar que Justin estaba serio y no sabía qué decir al respecto. Pero la vista era extraordinaria, y lo disfrutaría en un cien por ciento.
—Esto es hermoso. —Dije, rompiendo el silencio.
—Lo sé. —Respondió.
Bajé la mirada ante su indiferencia y quise zambullirme en el agua. ¿Qué demonios le ocurría ahora? Yo debía estar enojada y seria. Él tenía todo lo que quería... libertad, dinero, mujeres por todos lados...aún me preguntaba qué demonios quería de mí.
Y es que me era imposible no pensar en ello. No era la chica más hermosa de todas, estaba segura de que él ya había estado con modelos famosas y preciosas y que no necesitaba de una virgen sin experiencia como yo. Ni siquiera sabía besar bien.
Quizás estaba aquí para negociar mi venta, quizás vendría un grupo de hombres y me llevarían aún más lejos. Quizás me mataría para no tener que lidiar con mi secuestro nunca más y luego tiraría mi cadáver al agua para que todos creyeran que me había suicidado. Sus pensamientos eran indescifrables, y por eso todas esas opciones me parecían posibles.
A lo lejos vi a uno de los uniformados acercándose con una bandeja. Dejó los platos delante de nosotros y nos deseó una maravillosa velada...si supieras, amigo.
—Dile a Dennis que me traiga lo que le pedí más temprano. —Le dijo Justin al tipo, quien asintió como si frente a él estuviera el rey de Inglaterra.
Me limité a cortar los vegetales sin ganas de nada. No tenía hambre, no tenía sed, no tenía esperanzas. Me había convencido anteriormente que comería hasta el último bocado si ésta era mi última comida, pero ahora no quería nada más que morirme de una buena vez.
—Anda, come. Está delicioso. —Ordenó Justin con la boca llena, haciéndome mirar hacia abajo.
—No tengo hambre...—Balbuceé y quise golpearme a mí misma cuando mis ojos comenzaron a picar.
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Su víctima»Jb. |Finalizada.
FanfictionProhibida su copia y/o adaptación total/parcial.