Capítulo 100

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¿Por qué no volver a mi verdadera identidad? Al fin y al cabo era el final...

Mis párpados se cerraron abruptamente a causa del dolor que envolvía mi cuerpo, mis huesos crujían bajo mi piel, la sangre se volvía espesa podía sentir su color cambiar.

Mis venas eran completamente negras.

Mi espalda crujió de tal manera que un chillido se escapó de mis labios erigiendo sin piedad ante el suelo.

¿Qué sucede, por qué me duele tanto?

-Es hora de que despertemos, princesa.

Sentía mi piel abrirse mientras la sangre escocia ante esta deslizándose lentamente, mi cuerpo sudaba de las sensaciones que sucumbian ante este.

Algo en mi espalda nuevamente hizo presencia provocando que mis manos se dirigieran hacia allí en un intento fallido de acabar con el dolor.

¿Qué es esto?

¡¿Tengo dos jodidas alas?!

Lo que me faltaba, convertirme en un pájaro...

-¡Corrección, princesa! Un demonio mitad ángel, pero un poco más moderno.

Gruñi con desesperación sintiendo pulsaciones por todo mi cuerpo, obligándome a levantar nuevamente.

Mis párpados se abrieron lentamente luego de unos segundos de silencio, aterrorizandome ante la vista.

Algo no anda bien.

¿Por qué mi cuerpo se encuentra completamente diferente a lo pensado?

Mis brazos eran tan pálidos que se notaban cada vena repleta de un color oscuro, como si de pequeños ríos de sangre negra se tratase y mi piel fuera el mapa del cuál se dibuje.

Mis piernas se encontraban de igual manera, exceptuando que grandes manchas se situaban como símbolos a mi alrededor.

Símbolos de demonios.

Pero... Había algo más allá que logró llamar la atención de todos, incluso la mía propia.

Dos grandes alas completamente negras abrían paso tras mi columna, la piel que se había expuesto se encontraba cubierta por espinas dando un aspecto escalofriante.

Mi cabello era tan negro como la oscuridad al igual que mis ojos.

¿Con qué era mitad Ángel también, no?

Malditos demonios.

-Lo de las alas lo acepto, lo demás te lo debo, princesa.

Gruñi sintiendo sus risas resonar en mi mente.

Mi mirada se dirigió ante todos sintiendo el miedo en cada poro de sus cuerpos; sus miradas eran paralizadas ante la sorpresa.

Largos segundos permaneciendo en silencio hasta que algunos de ellos se inclinaron sobre el suelo, como si estuvieran frente a su reina.

¿Por qué se inclinan?

-Porque saludan con respeto a su reina.

-Esto realmente eres, Alice.

-Un verdadero demonio.

-¡No es posible, maldición!- chillo con espanto intentando alejarse de mi cuerpo.

-Todo es posible si eres la verdadera reina de la oscuridad- mi voz resonó ante todos, provocando que el suelo vibrara ante mis palabras- ¿Acaso pensabas que podrías destruirme?

La ElegidaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora