Quiero decir que todo esto es ficción, y bajo ninguna circunstancia vosotros debeis permitir que NADIE las trate de esta manera. Esta es una historia con contenido fuerte, y creo que esta es una de mis últimas advertencias del asunto, sólo para que vayais con precaución.
CRUEL es una historia salvaje, bestial, y creo que para leerla deberías ser mayor de edad, pero alv esto es wattpad, ojalá esto no desvirtúe tu mente y logres entender el trasfondo de la historia.
Nos guste o no, todas las mujeres hemos tenido nuestra etapa de fascinación por los "chicos malos". Porque quién se podría resistirse a ese patán que derrite con su actitud y seguridad, o ese grosero que con una palabra te congela y te dejan sin argumento.
¿Pero esto? Esto era diferente.
Cameron no era un chico malo, no de esos que al menos suelen meterse en peleas callejeras, o de los que son normalmente ninfómanos. Mucho menos de los que cambiaban siempre por una chica que por una casualidad aparecían en sus vidas mostrándoles lo bueno que esta podía ser. Claro que no.
El amor no lo cambiaría, el de nadie.
Miedo. Terror. Pánico. Eran las tres emociones que más me describían en este momento.
Sus ojos estaban fijos en mi, su cuerpo parecía congelado, furioso. Destructivo, ansioso por más.
Y por primera vez, enserio tuve miedo de morir. Tuve miedo de permanecer con él, no podía seguir en esta situación, no con alguien que sentía que podía asesinarme en cualquier minuto.
Jamás pensé que la actitud de Cameron fuera justificada, y mucho menos ahora. Cuando sus manos sostenían fuertemente las mías, causándome dolor.
—Voy a corregirte, Leah. Me debes respeto.
Habló otra vez, y retrocedió unos dos metros para sacarse la camisa, sus músculos estaban tensos, duros. Dignos de todo un deportista de lucha libre.
Pude observar sus tatuajes a la perfección, sus labios rosados estaban hechos en una línea, y sus ojos grises me observaban desde la esquina.
Mi corazón latía desenfrenado, y la sudación fría de mi cuerpo se hizo notar inmediatamente.
Agarró mi rostro fuertemente, con cada segundo que pasaba mi angustia se alargaba un poco más.
Sus manos eran como cuchillos, filosos cuchillos que sabía que querían dañarme.
Lanzó todo lo que estuviese por encima de la mesa de su escritorio al suelo, haciendo un ruido estruendoso. Y luego, pasándose la lengua por los labios habló:
—¿Por qué demonios hablabas con ese tío? ¡Te dije que terminaras con él! —me gritó, cerré los ojos e intenté creer que por lo menos un segundo, esto no era real. Que no me había encerrado yo misma con un psicópata.
Quise decirle, explicarle que estaba equivocado, que desde el principio lo estuvo. Que Colton era mi mejor amigo, que sólo quería saber de mi madre. Que esto era su culpa por no haberme escuchado y haberse ido con esa mujer, y que Colton era gay. Y que jamás podría siquiera mirarlo con otros ojos, que no entendía su desesperación ni sus celos sin sentido.
La sensación de pertenencia que sentía hacia él sólo hacia todo esto u poco más terrorífico.
Pero la presión, sus manos haciéndome daño, y el pánico no me permitían poder hablar más de dos palabras juntas.
—Y-Yo...
—¡Responde, maldición!—gritó, lanzándole un golpe a la pared. Y no a cualquier lugar, sino al que estaba justo al lado de mi cabeza. La pared retumbó y un cuadro cayó al suelo, haciéndose pedazos.
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CRUEL
ActionCuando hablamos de la crueldad de las personas, hay algo que se nos escapa. ¿Qué fue de aquellos que la crueldad fue lo único que se les entregó? ¿Qué fue de aquellos que no conocieron el amor? El infierno está sin su rey. Cameron esta aquí. ©Prohib...
