Dedicado a todas las lectoras, sobretodo a las que han comentado el capítulo anterior. Ah, y a mi hermana que se ha enfadado porque ayer no actualicé y es muy fan JAJAJ. Disfruten.
Cameron posicionó sus manos en mi cintura y se acercó lentamente a mi boca, quise alejarme, pero mis piernas no le obedecían a mis pensamientos. Él tomó mi cabeza entre sus manos y besó suavemente la camisura de mis labios, un instinto rápido de querer llorar comenzó a ahogarme.
Se acercó suavemente a mi boca, sus manos acariciaban mis brazos y me sentía paralizada. Un cosquilleo me recorrió la espina dorsal cuando sus labios se juntaron suavemente con los míos. Gemí ante el acto, no podría aguantar muchos segundos con él sobre mis labios, ninguna persona cuerda podría.
Cameron pasó su lengua por mis labios y la introdujo en mi boca, saboreando cada centímetro de ella. Me apegó a su cuerpo, permitiéndome sentir cada parte de él.
Qué jodido era amar a la persona equivocada.
Me alejé de él instáneamente, su respiración estaba pesada y sus brazos me rodearon la cintura con suavidad. Lo miré a los ojos y me encontré con su mirada, ya no estaba la retorcida y cruel. Sus ojos tenían un brillo especial, un brillo de esperanza en ellos. El brillo que tanto busqué antes de irme de aquí.
—No creer que estés embarazada—susurró, tomando un mechón de mi cabello. Me apegué a su cuerpo y el perfume que traía me causó estragos y un sin fin de sensaciones.
Algunas, mas pervertidas que otras.
—Yo tampoco podía creerlo—le dije, alejándome un poco de él y caminando por la sala. Cameron me siguió.
¿Qué había pasado? ¿Por qué me había besado? Y peor, ¿Por qué diablos se lo había permitido? No sabía que demonios estaba pasando conmigo, pero no era nada bueno.
—¿Quien lo sabe?—preguntó, tomando su teléfono.
—Mi madre y Viana— dije, con algo de dolor de estómago al recordar la escena ella había hecho en el hospital y lo mucho que había llorado. —Y tal vez Jack—susurré.
Cuando nombré a su primo no sanguíneo, Cameron me observó con furia en sus ojos. Tragó saliva fuerte y masajeó su cien en repetidas veces durante unos segundos.
—¿Acaso... acaso el lo supo antes que yo?—preguntó. Supe que le costaba hablar, su voz estaba más ronca de lo normal y pude notar cómo sus manos se hacían puños.
—No. No tengo idea si él lo sabe.
—¿Entonces?
—Nos llevó a mi madre y a mi a un restaurant—dije, omitiendo a Viana. No deseaba que ella tuviera problemas por mi culpa. Cameron suspiró hondamente—. Luego de llegar me sentí un poco mal, pensé que era por... ya sabes, tu aparición.
—¿Hablas del hecho que fui a verte a tu graduación y me abofeteaste? Claro.
Rodé los ojos y Cameron me observó con rabia.
—¿Tienes el descaro de decirme eso? No tenias motivo para ir, eres un descarado. He estado llorando como un puto grifo los últimos días por tu culpa.
—Tú te marchaste, la culpa es tuya.
—¡Porque me mentiste! —le grité, poniéndome de pie. Mi buen humor se acababa de ir tan rápido como llegó. Cameron siempre sería Cameron, y eso quería decir que siempre sería un imbecil.
—Te pedí disculpas por ello—habló, mirándome a los ojos. Le quité la mirada y me di la vuelta, frotando mis brazos.
—Las disculpas no sirven ahora, pensé que nunca volvería a verte—le dije, sincera. El negó con la cabeza.
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CRUEL
ActionCuando hablamos de la crueldad de las personas, hay algo que se nos escapa. ¿Qué fue de aquellos que la crueldad fue lo único que se les entregó? ¿Qué fue de aquellos que no conocieron el amor? El infierno está sin su rey. Cameron esta aquí. ©Prohib...
