Si había algo de lo que estaba realmente segura en este minuto era de mis sentimientos hacia el hombre que ahora yacía acostado a mi lado eran totalmente verdaderos. Suspiré y vi mi cuerpo desnudo junto al suyo, sus manos apretaban mis caderas con fuerza a pesar de encontrarse dormido, sonreí ante el sobreprotector acto, realmente estos días a su lado habían sido magníficos.
Las cosas desde el día en el cumpleaños de su madre habían cambiado muchísimo, Cameron parecía más abierto conmigo, habíamos compartido charlas significativas hasta la madrugada y me había hecho prometer que todos los días le diría que lo amaba, no imoportaba qué tan cabreada pudiera estar.
Y así había sido, toda esta semana me había hecho decirle por la mañana que lo amaba, y aunque no recibía un "yo tambien", realmente ya no me interesaba, simplemente mi amor hacia él en este momento era incondicional .
Después de tanto dolor y estos meses de prueba a su lado, me había dado cuenta que Cameron era como un niño, realmente él estaba lleno de miedos a pesar de querer demostrarle al mundo lo contrario. Él me necesitaba tanto como yo a él.
Me di una media vuelta y lo mire, se veía tan pacífico, como si nada malo pudiese pasar por su cabeza jamás, se veía tan maravilloso dormido que simplemente no pude apartar mi vista de él.
—Sabes que eres la primera persona con la que paso la noche completa ¿verdad?—preguntó, sin abrir los ojos y sobresaltándome de cierta manera.
—No sabía que estabas despierto—le susurré, tocándole el cabello por incercia, él apretó un poco su mandíbula como si le molestase—, ¿Que pasa?
—Nadie me habá acariciado el cabello—murmuó, abriendo los ojos y revelando el bello color gris que había en ellos.
—Creo que me estoy convirtiendo en tus primeras veces—le murmuré y el asintió, colocando su mano en mi trasero, apretándolo.
—Yo he sido el primero que ha pasado por aquí—susurró, pasando las manos por mi pelvis esta vez, un escalofrío me recorrió de arriba abajo.
—Y el último—le susurré, besándolo.
Su boca abrió paso a la mía y no pude contener las ganas de sentirlo más cerca. No había ningún tipo de ropa interior que interfiriera el contacto entre los dos.
Cameron gimió en mi boca cuando me subí a horcajadas a él y pude sentir toda su anatomía. Sus manos recorrieron toda mi espalda y besó mis pechos con cuidado, para luego quedarse justo ahí, entremedio de ellos. Estaba quieto, como si pudiera escuchar los acelerados latidos de mi corazón. Bajé la mirada, podía sentir su dura erección presionándome, sin embargo él se mantenía quieto.
—Necesito que me lo digas.
—¿El qué?—le pregunté, confundida. Mi respiración estaba igual de cortada que la suya.
Él me miró y pasó sus manos por mis brazos, tocó cada centímetro de ellos hasta llegar a mi cintura, donde comenzó a trazar pequeños círculos. Entonces me miró a los ojos, pude ver el miedo en ellos.
—Que eres mía—susurró, más serio de lo normal—, que esta vez no huirás.
Agarré sus mejillas con mis manos y pasé mi lengua por sus labios.
—No huiré, Cameron—le dije, buscando su boca, pero el se negó. Sonreí y me acerqué a su oído—, soy toda tuya, toda. —murmuré, romoviéndome un poco, haciendo que su pene chocara contra mi pelvis. Él soltó un pequeño suspiro y me observó, como si dudara entre responderme o no.
—¿Que estás haciendo conmigo?
—No me culpes por tus erecciones—susurré, esta vez moviéndome contra él con más fuerza. Cameron cerró sus ojos y besé su cuello de una forma que ni siquiera yo entendía.
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CRUEL
ActionCuando hablamos de la crueldad de las personas, hay algo que se nos escapa. ¿Qué fue de aquellos que la crueldad fue lo único que se les entregó? ¿Qué fue de aquellos que no conocieron el amor? El infierno está sin su rey. Cameron esta aquí. ©Prohib...
