Capítulo setenta y ocho.

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Lo miré como si estuviera loco. Me reí por un segundo, pensando en la broma muy mal gusto que Cameron acababa de hacerme.

—¿Qué?—murmuré. Cameron acarició mi cabello.

—Que te cases conmigo—dijo, y nunca pude creer que una oración tan hermosa saliera de sus labios.

—¿Quieres que nos casemos?—le dije, sin lucir tan emocionada como realmente lo estaba. Mi corazón palpitaba como loco y mi pecho parecía querer salirse—, ¿De verdad?

—Quiero que seamos tú y yo para toda la vida—susurró, besando mi
mejilla y tomando mis manos luego de sacar una pequeña sortija—, cásate conmigo.

Mis ojos estaban aguados, no podía creer que finalmente esto estaba pasando. Mis ojos lo observaron cuando aún desnudo se arrodilló junto a mi.

Era algo tan cómico, pero tan propio de él.

—Leah Sophie Hamilton, ¿Te gustaría...

—¡Sí!—le grité, lanzándome a sus brazos. Cameron rió con fuerza y me abrazó.

—¿Así que... Leah Black?—me dijo, a la vez que se colocaba la ropa. Le sonreí, nunca creí que ese apellido pudiera de sonar tan bien.

—¿Cuándo?— le dije, emocionada.

—Mañana—dijo, sentándose en la cama, con los ojos brillando y la ropa puesta—, nos casamos mañana y nos vamos el jueves, Tristan da Cunha.

—¿Qué?—le dije, aún en shock y sin poder entender nada—, Cameron,  ¿Podrías explicarme esto?

—Hice un arreglo gigantesco hace unas semanas para que te fueras sola de este lugar, pero Steve...—comenzó a decir con un tono melancólico — él ideó esto. Steve supo que te irías conmigo, dijo que eras demasiado terca y que él sabía que no te irías de Zúrich sin mi, a pesar de decirle que tu y yo no volveríamos, ha hecho esto por mi, por nosotros—dijo, con la mirada fija en la ventana, para luego retirarla y posarla en mi—. Te prometo que yo tenía otro plan para ti y para Cam, pero Steve ideó esto, con otro destino, conmigo incluido en tu vida.

—¿Fue Steve quién planificó este viaje sin retorno?—le dije, acercándome a Cameron al ver su rostro tan triste, este asintió. —Va a ser lindo cumplir su última voluntad.

—Nunca pensé que aceptarías.

—He esperado casi dos años por esa pregunta—susurré sobre sus labios

—Pues yo por ti casi toda una vida.

—¿Una vida?

—Eres... eres todo lo que quise, desde pequeño, siempre fuiste todo lo que quise. Eres mi propia marca personal, tú me haces... —comenzó a decir, tomando mis manos—, tú me haces ser valiente, bueno, todo aquello que jamás fui, todo lo que nunca aprendí en una vida me lo enseñaste en un par de noches. Recuerdo cuando llegaste a la casa—rió, haciendo que esos dos pequeños hoyuelos se marcaran en sus mejillas, casi me derretí.

—Pues recuerdo mucho de mi primera estadía—dije, melancólica al pensar en todo lo que habíamos tenido que vivir—, siempre supe que eras el hombre de mi vida, aún cuando casi me destroza.

—El otro día estaba recordando todas las impertinencias que habías cometido, desde escaparte y casi morir de hipotermia, hasta huir del edificio de la empresa por hacer pasar antes a tu hermana que a ti. 

—¡Quien te manda a ser tan descarado!—le dije.

—Leah, era trabajo. Tú siempre te pones celosa por Julie, aún cuando sabes que yo...

CRUELHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora