(adelantado por todos sus pedidos, sois maravillosas en serio)
Especial Cameron Black, 1/3.
En memoria de Cameron Boyce, descansa en paz.
Cameron
Jamás había sido el tipo celoso con las mujeres, para mi, cada quien podía hacer lo que quisiera con su vida. No era de mi interés la vida de las mujeres con las que me acostaba rutinariamente.
Hasta que aquella castaña llegó.
Despertaba un lado que odiaba, un lado insoportable que deseaba eliminar a toda costa, despertaba la posesividad y los celos, cosa que jamás antes haba sentido. Despertaba el quererla sentir, tocarla como un maniaco desesperado, tenerla conmigo a toda costa.
Un cigarro colgaba de mi mano, no solía fumar demasiado, a excepción cuando la presión no podía conmigo.
«Se acabó, Cameron» , esas habían sido sus ultimas palabras hacia mi, y joder que me irritaban. No estaba acostumbrado a que la gente no hiciera lo que yo pidiera, mucho menos a que me desafiara.
Pero si estaba acostumbrado a que me abandonaran, pensé que ella sería la diferencia, más no lo fue.
Pero oh, eso no había sido todo. Ella se había tomado el atrevimiento de hacer de nuestra vida un espectáculo, había relatado en el estúpido personaje de "Lilith" a ella misma. Sí, la obra había sido basada en nosotros.
Y fue horrible, los peores diez minutos de mi puta vida.
Porque obviamente en cuanto lo noté, simplemente me levanté y me largué del teatro, sería insólito que me hubiera quedado a escuchar a la muchacha llorar por lo terrible que era su vida, y por lo mucho que el chico la atormentaba por dos horas y medias. Ni loco
Pero, yo no era así.
Yo no le hacia daño, ojalá pudiera.
Un día le dije que no le permitiría alejarse, y mantendré esa promesa.
Leah Hamilton me había jodido, me había jodido feo. Me tenía a todas horas pensando en ella, en qué estaría haciendo, qué estaría consumiendo, si alguien la estaba cortejando, o si el imbécil de mi primo seguía alrededor de ella.
Leah era tan inocente, tan pura.
Quería odiela desde el comienzo, odiaba su pureza y la forma en la que siempre ve el lado bueno de las cosas. Deseaba con todas mis fuerzas destruir aquel nido de felicidad en el que ella estaba.
¿Por qué? Ni yo mismo lo sabía. Sólo sabía que necesitaba su presencia cerca de la mía, gritándome y faltándome el respeto como nadie más en este mundo.
Desde el primer día, pintada como una prostituta y com perfume barato en la oficina del hijo de puta de mi padre, me llamó la atención. No lucía como las demás.
Ella siempre marcará la diferencia.
Yo era una persona retorcida, había manchado mis manos con sangre más veces de las que me gustaría recordar, y tenía graves problemas de personalidad.
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CRUEL
ActionCuando hablamos de la crueldad de las personas, hay algo que se nos escapa. ¿Qué fue de aquellos que la crueldad fue lo único que se les entregó? ¿Qué fue de aquellos que no conocieron el amor? El infierno está sin su rey. Cameron esta aquí. ©Prohib...
