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Narra Nana

Estaba algo nerviosa con respecto a los amigos de Jimin. He escuchado mucho de ellos. No sólo por parte de él, su grupete es muy conocido incluso en mi escuela. Las chicas los nombran tanto que se me hacía que ya los conocía a la perfección. eso me hacía ruido. Cuando ellas comenzaban a hablar de aquellos mujeriegos, rogaba porque no dijeran el nombre de mi novio. Eso nunca pasó y esperaba que siguiera así.

Sabía que tenía que dar una buena impresión para no dejar mal a Jimin. Debía mostrarme un poco suelta y eso no era difícil, sólo tenía que imitar a mís compañeras y con eso debería alcanzar. Al menos eso suponía...

Jimin me guío hasta la entrada de una casa y abrió el enrejado cómo si fuera suya. Ese acto, viniendo de él me dijo que el dueño debía ser muy allegado. Con más razón, debía dar una buena impresión. Si estos chicos eran importantes para él, yo tenía que dar lo mejor de mí.

Levanté el jeans que traía puesto desde la cintura para que se amolde mejor a mi cuerpo. Agradecí que mi camiseta fuera ancha y corta para que mi ombligo pudiera darle un toque sexi a mi atuendo casual. até mi cabello en un moño para dejar mis hombros expuestos y ya, un poco más conforme con mi apariencia, me relajé.

Al entrar, pude notar a unos cinco chicos alrededor de una mesa y dos chicas... (No sé si llamarlas así) paradas junto a una pescera que decoraba una pared.
Uno de ellos, el que parecía ser el más grande, caminó hacia nosotros y sin disimulo me escaneó de arriba a bajo. No conforme, se paró a mi lado y juro! Qué de reojo pude notar que miraba mi trasero.
Nerviosa, enredé mis dedos en los de jimin y apoyé mi mejilla sutilmente sobre su hombro. Necesitaba que entendiera que estaba acompañada. Entonces, sin vergüenza alguna, hizo una mueca con los labios demostrando que le había gustado lo que vió y se giró sobre sus talones para enfrentarme. —Jooheon— extendió su mano en mi dirección. Correspondí a su saludo de manera seca sólo por tres segundos. Sólo eso bastó para que la carne de mi espalda se supiera de gallina. —tú eres...?

Acariciaba su labio inferior con el pulgar, cómo devorando mi mirada asustadiza. Respiré profundo, no podía dejar que notara mi malestar. —Nana.

—Nana!?— preguntaron los otros al unisono. No me pasó por desapercibido que las chicas al escuchar mi nombre, también se acercaron. Por lo visto, jimin les había hablado de mí.

En qué momento se levantaron todos? —hasta que al fin, este loco te deja salir— comenta un chico de cabello mentolado.

Oigo chistar con desaprobación a las chicas y no es por nada. Pero parece que nadie les avisó que el verano pasó hace tres meses, visten muy poca ropa y están tan delineadas que no se dan cuenta que le quitan vida a sus ojos.

—es verdad, hace mucho le dijimos que te una al club, pero parece que tiene miedo que te rompamos— miro al castaño dueño esa voz y su sonrisa me descoloca. No comprendo si lo dice en broma o con doble sentido. —soy Taehyung. Siéntete cómo en tu casa.

—gracias, es la primera vez que jimin me invita— lo defiendo y al mismo tiempo lo mando al cuerno. Ahora entiendo los motivos que tuvo para no hacerlo antes y rápidamente comprendo que ahora lo hizo a la fuerza.

—qué caballero!— exclama el tal Jooheon, cuando jimin acomoda una de las sillas para ofrecerme. Lo veo poner los ojos en blanco ante ese comentario pero rápidamente cambia la expresión cuando nota mi confusión.

***
Los chicos explican las reglas de su juego. El cuál, me parece una terrible idiotez. Si quieren besarse, porqué no lo hacen? Porqué camuflar sus intenciones con algo tan absurdo? Y mentiría si dijera que no me incomodó, mucho más al comprender que jimin siempre es participé de esto. Sólo espero que solamente se haya limitado a mirar. Por su bien! Espero que así sea.

Siempre Fuiste Tú [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora