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Narra Jimin

Era la primera vez que veía ese brillo en los ojos de Jooheon. Me asusta, tengo que admitir que él me pone nervioso. Del grupo, es el más experimentado y el único que sabe cómo atraer a las chicas sin siquiera abrir la boca. Dudo que Nana caiga en sus redes, pero ¿cómo explicarlo? Jamás lo había oído tan interesado en alguien y sabía que cuando algo se le metía en la cabeza, era imposible sacarlo de ahí.

No iba a permitir que se le acercara. Después de este día, ninguno volvería a verla en este lugar. No iba a permitir que la convirtieran en su juguete. Ella es mía y así diera su consentimiento, no la dejaría a su merced. Ni loco!

***

Mis ojos viajan para inspeccionar nuestro premio. Los "ganadores" obtendrían el permiso de Taehyung para usar su habitación y así, terminar con lo que habían iniciado (no me sorprende) —no pienso tocar esa cama— aseguro. Con sólo imaginar quienes estuvieron antes, el asco me consume.

—yo tampoco— arruga su nariz y sé que está pensando lo mismo que yo. Es tan linda cuando hace esa clase de gestos que quiero comérmela a besos. —No me siento segura, pero...

—pero?— dibuja una sonrisa picarona. —qué piensas?— ladeo la cabeza en busca de una respuesta que estoy seguro, me gustará.

—siempre eres ingenioso— estira su mano hasta alcanzar la mía y jala hasta dejarme frente a ella. No puedo evitar acariciar sus hermosas facciones. Soy un adicto a ella cuando de tocarla se trata.

—soy experto, cuando se necesita improvisar — asiente la cabeza entre mis manos con una sonrisa y creo saber por dónde quiere llevar las cosas.

Esa mirada que simula ser tímida, esconde sus verdaderas intenciones. Sabe que la deseo, que daría lo que fuera por hacerla mía y juega con eso. —nuestra primera travesura fuera de casa y no es apta para contarla.

—se la contaremos a nuestros bisnietos. Para que sepan que vienen de buenas generaciones— Sus mejillas se tiñen de un rubor que le da a su rostro un aire inocente, lo es... Bueno, casi siempre.

Nunca hablamos de una relación a futuro, no hace falta. (Eso es un hecho). Pero creo que mi pensamiento le dijo que pretendo estar con ella el resto de mi vida y a pesar de estar seguro que es eso lo que también quiere, la hizo sonrojar.

La tomo de la cintura para girarla, mi cuerpo pide a gritos que retomemos esa cercanía de minutos atrás y hacerle todo lo que mi cabeza exigía pero no podía por la cantidad de público.
—estás seguro?— pregunta con la voz adormilada. Mis labios se funden en la piel suave de su cuello, mientras mis dedos juegan por debajo de su camiseta. Encuentro nuevamente  sus senos, pero esta vez introduzco las manos para apartar el brassier y dejarlo encima de ellos.

—si, si, confía en mí— suplico porque estoy apunto de perder el control de mi cordura.

Mis dedos dibujan el contorno de sus pezones rosados y ella se estremece. Otra vez, deja caer la cabeza en uno de mis hombros para entregarme su cuello. Sé que le encanta cuando beso debajo de su oreja, puedo sentir cómo su respiración se acelera si respiro sobre la humedad que voy dejando y eso provoca que sus pezones se endurezcan con sólo rozar mis pulgares sobre ellos, pero no es lo único. Mi entrepierna también se endurece cuando se retuerce y se frota inconscientemente dejándome sentir su respingón trasero pegado a mi virilidad.

Me gusta verla derretirse en mis manos, es tan fácil encenderla que no dudo en repasarla una y otra vez hasta que mis dedos logran desprender los botones de su pantalón.
Ansioso, mi mano llega a sus bragas empapadas en dónde me dedico a poner toda mi atención.
Mis dedos juegan con la rugosidad de sus labios y se introducen lentamente para acariciar sus paredes sintiendo cómo se resbalan ante mi intento de perderme dentro de ella.

Siempre Fuiste Tú [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora