Él estaba ahí, temblando cómo gelatina ante mis estímulos y creo que nunca antes me había sentido tan mujer cómo ahora.
Si bien, sabía del poder que ejercían mis caricias, había olvidado lo que se sentía que me miraran así.
Y NO! No me gusta, para nada. Porque yo tengo todo controlado. Me meto con quién sé que no me afectará sentimentalmente. El sexo es sólo sexo y no puedo permitir que él venga a cambiar mi manera de ver las cosas. Él! No volverá a darme vueltas el mundo. El control, lo tengo yo! Y yo... No quiero cambiar por nadie.
Aunque... Se ve muy fácil llegar a sus labios. Podría tocarlo a mi antojo. Incluso quitarle la ropa y recostarlo en la mesada para lamer su cuerpo hasta hacerlo correr otra vez y presiento (estoy segura) que no me detendría. Quizá... Él podría devolverme el favor y tocarme hasta convertirme en mantequilla entre sus dedos. Hacerme correr con sus manos o quién sabe? Quizá tendría la probabilidad de encerrarme en uno de los dormitorios con él y sentir todo eso que trae entre las piernas.
No se oye mal... Después, cada uno a su vida normal y no habría problemas, o si?
Hace mucho que no me entusiasmaba tanto por algo y llegué a la conclusión de que lo quiero, en mi cama, desnudo y cubierto de crema pastelera... lamerlo cual madre felina a su cachorro hasta que no quede rastros de nada en su piel...
Cálmate por favor!!
Su mirada avergonzada me toma desprevenida, admirando la mancha de su pantalón y llevando mis pensamientos a lugares muy húmedos. Todavía, se puede apreciar lo duro que se encuentra y no lo resisto. Mi instinto calenturiento quiere tocarlo y ver cuánto ha crecido en esos años. Pero parece un niño a quien acaban de regañar y eso llamado "ternura" me golpea y la calentura pierde por knockout dejándome horrorizada y vuelvo a mis cinco sentidos cuando todo se acomoda en mi cabeza.
Él... Es jimin, mi vecino, el novio de Soomin! Y aunque me importe un kilo de mierda lo que ese piojo reventado sienta, no puedo permitirme ser usada por él.
—lo siento— digo apartando su cuerpo del mío.
Pasa sus manos de manera frenética por el rostro. Peina sus ahora (rubios) cabellos que le queda espectacular e inhala profundo cómo si se hubiera olvidado de respirar por mucho tiempo. —perdóname tú a mí— lo dice, pero no siento la culpa en el tono de su voz.
—creo que sería mejor que te vayas. Porque no sé lo que sería capaz de hacerte— confieso, porque eso de hacerme la santa no se me da.
Me mira incrédulo mientras vuelve a acortar la distancia y lo odio en este momento. Lo odio porque deja en evidencia que lo desea tanto cómo yo, con la diferencia de que él tiene quien lo espere y yo no...
A caso piensa que seré tan tonta cómo para dejarme usar por un hombre comprometido? —nana— me llama para que lo encare y no me animo. Cruzo mis brazos a la altura de mi pecho y quedo observando sus pies acercase. —pensé que nunca volvería a verte. Sólo espero que no vuelvas a alejarme.
Escucho su súplica y me parece muy tonto. No lo alejaría porque lo nuestro ya pasó! Ya no duele y sinceramente su engaño ya no es algo que me quite el sueño. —bien— digo y me animo a mirarlo, pero no llego a decir nada más porque me rodea con sus brazos y todo dentro de mi se revuelve.
Una de sus manos acaricia mi espalda pegándome a su tibio cuerpo y la otra apresa mi nuca creando una fricción que me descoloca. Aunque no correspondo a ese gesto, no puedo evitar que mi corazón salte de... Alegría? Miedo? Tristeza?
Ni yo sé lo que provoca en mí, pero es fuerte y lo único que atino a hacer es dejar que mis brazos caigan a los lados de mi cintura.
Siento su nariz rozar debajo de mi oreja y un leve ronroneo que me obliga a abrir los ojos cómo platos. Sus labios... Tiemblan sobre mis mejillas y cuando deja un tierno beso en ellas, tiro mi cabeza hacia atrás en modo de resistencia pero su mano que sigue en mi nuca, mete presión para pegar mi rostro al de él y lo tengo ahí! A un sólo movimiento de besarlo y si no lo dejo es porque necesito que él sepa que no me refería a eso cuando dije "bien"!!
—podría darte un sólo beso antes de irme?
—no...— susurro y mis ojos se cierran para dejar de ver esa expresión lastimera que me confunde.
—porqué no?
—porqué? En verdad lo preguntas?— suspiro cuando sus labios rozan las comisuras de los míos. —estás comprometido!— le reclamo abriendo los ojos.
—no, todavía no lo estoy.
Ok...
—pero lo estarás— apoyo mis manos en su agitado pecho y empujo de ese punto para apartarlo. Necesito aire!! —o me vas a decir que serás tan insensato cómo para terminar con ella sólo por besarme? Porque te aseguro, que de otra forma, no lo harás.
—y si lo hago?— lo dice con una seguridad que hasta me provoca pena por la estúpida de Soomin.
Mira que hay gente desgraciada! Pero que te dejen por un beso! Sólo por un beso! Debe ser horrible...
—si eso pasa. Aquí estaré.
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Siempre Fuiste Tú [TERMINADA]
FanfictionEs ley de la vida. Que nadie elige de quién enamorarse. Cómo también, es ley que no hay edad para hacerlo. Lo seguro, es que, donde hubo fuego, cenizas quedan. Lo realmente verdadero perdura y aunque creemos superarlo, sólo basta con una mirada para...
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