Siete

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La melodía del ruiseñor lo calmaba, sonaba tan alegre, y no sabía el porqué.

Desde que tiene memoria, esa pequeña ave ha estado encerrada en esa jaula, no puede desplegar sus alas y volar rama en rama, simplemente se tiene que quedar ahí parada gracias a las barras que la tienen enjaulada.

¿Por qué?

Es bonito su canto —Comentó el menor de seis años.

¿Lo crees? —El mayor se acercó a la jaula de plata y abrió la diminuta puerta, en sus manos el ave se sostenía.

¿Cómo lo hiciste, Zephyr? —Se tambaleó un poco antes de llegar junto a su hermano— Mamá se puede...

Esta animalito no recuerda cómo volar —Con una falange acarició la cabeza del ruiseñor— Toda su vida ha estado encerrado.

¡Eso es triste! Unas pequeñas lágrimas amenazan en salir— ¿N-no podemos hacer algo?

Bueno... —No deseaba ver al menor triste, así que buscó una solución— Mañana... ¡Podríamos enseñarle!

¿E-en serio? —Con su manga se sobo sus cuencas— ¿Y será libre?

¿Uhmm...? —El de orbes multiformes miraba al más alto con nervios de lo que iba a decir— ¡Si le enseñas tú claro que va a poder!

Ink se alegro por la respuesta de su hermano mayor, este siempre le lograba sacar una sonrisa.

En la noche se quedó emocionado por el pequeño ruiseñor, iba enseñarle a volar, no importa cuan difícil sea, él lo lograría.

Con paso emocionado fue directo donde se encontraba la ave.

Para su sorpresa, el ruiseñor no cantaba como usualmente lo hacía en las mañanas.

Estaba muerto.

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Su mirada buscaba con insistencia a Error, la universidad era un lugar inmenso así que no sería para nada fácil encontrarlo.

—¿Con quién podría estar?

Si pudiera saber quienes eran amigos del azabache, quizás podría ser su búsqueda menos complicada.

Dejó de dar vueltas sin sentido, y se paró a pensar un poco.

La última vez que lo vio dentro de la universidad estaba con alguien que podría ser su pareja.

¿Cuál era su nombre?

—¡Nightmare!

Oh, sí, era ese.

—Espera... —Volteo donde había escuchado el grito, no pensó que haya sido tan rápido encontrarlo.

El sujeto que buscaba caminaba sin ninguna señal de parar, a su atrás un esqueleto de ropas monocromáticas lo seguía.

—Nightmare, no te vayas.

Ink dudaba si acercarse e intervenir al azabache que huía del lugar.

Decidió que sería mejor ir detrás de esos dos, específicamente del que parecía hablar con el azabache.

—Ahg, se fue —Cross suspiró agotado por la actitud de su amigo.

[Una sola respuesta] - ErrorInkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora