Cuarentaicinco

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Todos se estaban apartando de su lado.

¿Qué hizo mal?

Primero su padre y ahora su hermano...

¿Por qué?

Era horrible estar de esta manera, nunca se había sentido así antes.

Deseaba que este dolor desapareciera.

—¿Ink?

Alzó su mirada y se encontró con su madre sosteniendo un plato de comida.

—Veo que ya despertaste.

—¿Qué hora es? —Preguntó dirigiendo su vista hacia la ventana.

—Son las ocho —Respondió acercándose para luego tomar asiento en el borde de la cama, le tendió la cena al menor— Esperó que ahora quieras comer.

—Gracias, pero no... —Solo tenía ganas de vomitar— Puede que más tarde...

—No has comido nada desde ayer, Ink.

—Comí esa galleta —Dijo y se echó de nuevo en su cama.

—Ni siquiera te la comiste toda —Agarró el empaque de la mesita de noche, solo faltaba la mitad de una galleta, las demás estaban intactas— Voy a dejar tu comida aquí ¿De acuerdo? —Arropó al contrario y le dio un beso de buenas noches— Quizás cuando te despiertes, tengas hambre.

—Ujum —Asintió y hundió más su rostro en la almohada, intentaba limpiar las lágrimas que aparecieron de la nada.

—Duerme bien, Ink.

—Sí...

La mayor salió de su habitación, entrecerró la puerta antes de irse y aunque las luces estuvieran apagadas, no pudo conciliar el sueño de nuevo.

La tristeza lo aturdía duramente, no sabía por cuanto tiempo podría continuar soportándolo, cada día que pasaba era más dificultoso respirar, levantarse de su cama, vivir...

Poco a poco la tristeza fue disolviéndose, sin embargo, aún estaría presente en lo más profundo de su ser y talvez se convertiría en algo peor.

Pasaron unos años, parecía estar mejor que antes, se había esforzado mucho para lograrlo, así que quiso olvidar esa lamentable etapa de su vida, mas era imposible.

—¿Q-qué hago, mamá? 

Desesperado le cuestionó a la mayor al ver que no podía, le daba asco todo.

Era un desastre.

Sus manos temblaban y le era complicado estar de pie.

Por un momento pensó que volvería a estar bien.

—Tranquilo, todo pasa por algo —De forma suave acarició la espalda de más bajo— Tu padre no le gustaría verte así.

—A él n-nunca le importe, siempre decía que me muriera y ahora... él es el que está muerto ¿No es g-gracioso?

—Debes ser fuerte, Ink... —Suspiró cuando el mencionado vomitó otra vez— Los demás se aprovecharían si te vieran tan vulnerable, pero no te preocupes, pronto aprenderás a que nada te afecte.

Solo... no quería volver a ser lastimado.

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Error se quedó observando el cielo grisáceo sin mucho interés, había decidido salir de su casa pues sentía que se estaba asfixiando ahí dentro.

Caminaba por las calles sin ningún rumbo fijo, simplemente iría a cualquier lugar.

Talvez podría comprar algo en el centro comercial y refugiarse de la lluvia de paso...

Sí, por qué no.

Aunque al voltear para otra dirección una cafetería captó su atención, si no mal recordaba solía ir ahí cuando iba en la secundaría.

Por querer rememorar los viejos tiempos se dirigió a ese local, cruzó la calle y dio unos cuantos pasos para estar en frente de la puerta.  

No había tantas personas, por lo que podía decir que le era cómodo, odiaba las multitudes.

Tan pronto se sentó un mesero le tendió la carta, para que pudiera elegir lo que iba pedir, así que le echó un vistazo por unos minutos.

Y algunas veces miraba de reojo su lado derecho.

"¿Ya has escogido, Error?"

Suspiró y llamó al mesero para que tomará su orden, cuando quedó solo otra vez, su celular empezó a sonar.

Vio la pantalla para saber quién era para luego atender.

—¿Y esta sorpresa de que llames?

—Pftt, no es para tanto. 

—Adivina dónde estoy —Dijo recargando sus brazos en la mesa.

—Uh, no lo sé ¿En tu habitación? Siempre te la pasas ahí.

—Estoy donde íbamos luego de la escuela ¿Recuerdas, Blue?

—Aah ¿No lo habían cerrado?

—Pues al parecer no.

—Me hubiera gustado ir antes de irme, sería como volver al pasado, nunca nos poníamos de acuerdo en qué ordenar y al final pedíamos cosas muy diferentes, era divertido ¿No?

—Supongo.

Conversaron unos minutos más de algunos temas triviales, en ese lapso su orden ya había llegado.

—¿Y como te ha ido? Estamos tan ocupados que no podemos contactarnos seguido.

—Tch, no tengo nada que contar, todo es lo mismo aquí, los demás metidos en sus asuntos y yo en los míos, fin.

—¿Paso algo? Te oyes molesto, puedes decirme cualqu... Error, no me vayas a colgar. 

Detuvo su falange al escuchar la voz autoritaria del contrario.

—Sé que has estado distante últimamente con todos. 

En ese momento maldijo tener personas que se preocupaban por él, en cierta parte le desagradaba.

—¿Y?

—Sé que no voy a convencerte en que me digas si ocurre algo, así que solo me queda decirte que si necesitas con quien hablar algún día, yo voy a estar ahí ¿Lo entiendes?

—¿Por qué tuviste que irte?

—Ya hablamos de eso, Error, además cuando menos te lo esperes, voy a estar de vuelta y lo primero que haré es ir a verte.

"Nos vemos mañana"

—Te extraño.

—Yo también.

¿Por qué no funcionó?

"¿Error, tú... lo hiciste con Blueberry?"

—¿Sigues ahí, Error?

—Eh, tengo que colgar.

No se había dado cuenta hasta ahora.

Comió rápidamente lo que había pedido y pagó para salir de la cafetería.

"¿A qué viene eso?"

"Es curiosidad, así que... ¿Sí o no?"

Esa noche...

"No te incumbe"

Preguntas y más preguntas.

"¿Y por qué nunca se lo dijiste a tus her...?"

"Estabamos saliendo, pero no eramos pareja, así que para qué, no era necesario"

Solo fue una farsa.

Una completa farsa.

Pensó que podría...

[Una sola respuesta] - ErrorInkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora