Cuarentaitres

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—Mira, Error, esta no lo he olvidado.

Los brazos de su progenitor lo estaban asfixiando, en verdad quería que lo soltarán, a este paso iba a quedarse sin aire.

—Hoy no es mi cumpleaños... —Susurró mientras se ocupaba de liberarse del mayor, pero era casi imposible.

—¿Ah, no? ¿Cuándo es entonces? —Ladeo su cráneo con una sonrisa— ¿Mañana? 

—Es la próxima semana.

—Bueno, es lo mismo si lo celebramos ahora o el siguiente mes —Soltó una risa al ver que el contrario con sus pequeñas manos intentaba huir, sabía que le incomodaba la forma en que lo abrazaba— Soplas las velas.

—Primero suéltame —Pidió lo más normal que podía.

—No soy tonto, sé que te vas a ir cuando te deje —Puso su mentón sobre la cabeza del menor y empezó a arrullarlo.

Para definir al adulto solo tenía que usar unas pocas palabras.

Era molesto y un completo imbécil.

Gracias a él los abrazos eran lo más desagradable del mundo, de la nada ya tenía al más alto estrujándolo con mucha fuerza, una que otra vez había recibido cosquillas de su parte, lo que era peor, el mayor no entendía que era ser un padre corriente.

—Q-quiero ir c-con mamá...

—Aww, no llores, Error —Suavizó su agarre al observar lágrimas salir de las cuencas de su hijo, algunas veces se le olvidaba que al final solo estaba tratando con un infante, son tan delicados como la porcelana— ¿Te doy un trozo de pastel, sí?

La mayoría del tiempo se la pasaba con su papá, pues su madre se ocupaba de su hermano mayor, quien se la pasaba enfermo, su salud no era la mejor del mundo y el clima no ayudaba mucho.

—Como van a tardar en venir, veamos la televisión —Dejó al menor en el sofá y se puso a su lado.

Algunas veces se sentía solo, todos estaban ocupados en lo suyo que parecía que se olvidaban que existía.Y pensó por un segundo que a pesar de aquello, podría ser feliz, tener una vida como cualquier como otro niño.

Sin embargo, era muy chico para comprender que el mayor no iba a tomar el rol de padre que le correspondía, eso no iba con él.

Y como siempre pasa, alguien termina más dañado.

No hubo un adiós, una explicación o un lo siento, nada de nada.

Él simplemente se fue.

¿Acaso se equivocó en algo?

¿Qué paso?

De tanto lamentarse y cuestionarse, llegó a una conclusión.

Era mejor no estar atado a ningún compromiso ¿Verdad?

Siempre puedes fingir, ilusionar, disfrutar, prometer y al final cuando te cansas, abandonas, sonaba fácil...

Tú terminas bien y los demás qué importan.

Y lo que único que tienes que tener en cuenta es no caer en el a...

Tú no eres como él.

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Dejó de mirar su taza llena de café para prestar atención a Ink.

[Una sola respuesta] - ErrorInkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora