Cincuentaiuno

199 29 5
                                    

El mundo, el cual parecía haberse detenido y quedado congelado por no sabe cuánto tiempo, volvió de repente a moverse como usualmente lo haría.

Su mente ya no era un desastre, cuando pensaba, todo lo tenía claro, no existía algún rastro de duda o temor por lo que pueda pasar.

Los días eran calurosos e insoportables de sobrellevar, con mayor frecuencia tomaba una ducha y salía por las tardes, algunas veces sin un rumbo fijo, solo pensaba, pensaba sobre el futuro.

Tenía algunos ahorros, durarían uno o dos meses, así que, debía conseguir un trabajo, con los contactos que tenía, le podría llevar unas semanas pero no más.

No estaba preocupado.

No quería realmente estarlo, necesitaba un descanso después de tanto ajetreo.

Cocinar lo distraía mas no lo suficiente, lo mismo pasaba cuando leía o navegaba por el internet.

Entonces un miércoles escapó de su soledad por pura curiosidad de ver cómo estaban los demás.

Empezó por sus viejos amigos de la secundaría.

Cuando apareció de la nada en casa de Nightmare y Cross, los mencionados no esperaban su llegada pero igualmente lo dejaron entrar y de pasó, que tomará el desayuno con ellos.

Se pusieron al día de muchas cosas, aunque en la conversación soltó muchas mentiras, no dio detalles y omitió en todo momento a cierta persona, que prefería ni siquiera decir su maldito nombre.

Dejando de lado eso, por lo que veía, les había ido bien, ya habían vuelto a la universidad y tenían trabajo de medio tiempo.

Y sobre Incubux...

—Sabes, hasta acá —Irritado el más alto dejó de intentar que su primogénito coma su avena— Ya me voy.

—Qué te vaya bien.

—Supongo que cuidar a esa cosa es difícil —Dijo mientras el contrario agarraba la cuchara.

—Nah, solo tienes que tener trucos debajo de la manga —Mencionó confiado, pues su hijo ya le había dicho mamá hace unos meses— ¡Mira, Incubux, aquí viene el avioncito!

Error no se sorprendió mucho cuando el menor tiró su plato de avena al suelo y menos que le arrebatará la cuchara a Cross para luego lanzársela directo a su polo.

—No quiero.

Esas fueron las únicas palabras que dijo el infante antes de irse corriendo.

—Bueno, creo es hora de irme, veo que tienes mucho que hacer.

—Aah, sí, nos vemos, Error.

Su siguiente destino fue Science, rogaba que el de lentes no se haya seguido metiendo problemas.

Después de tres horas, llegó a una casa, situada a las afueras de la ciudad, todo era muy tranquilo por ahí, había pocas personas viviendo en esa zona.

Preguntó por qué eligió estar en este lugar al contrario, éste solo respondió que vivió en esta casa con su padre cuando era pequeño y quiso regresar para recordar los días de su niñez.

—Perfectamente podrías matar a alguien aquí y nadie se daría cuenta.

—Digno de un película de terror.

—¿No te sientes solo?

—Uhmm, déjame pensarlo... No, realmente no.

—¿Y miedo? En la noche este sitio debe ser...

[Una sola respuesta] - ErrorInkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora