CAPÍTULO 43

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--Tengo tantas cosas en mente que no puedo trabajar en una --bufó Yoongi, masajeando su sien mientras el menor lo observaba atentamente desde el sofá y formaba un puchero en sus labios al no poder ofrecer su ayuda para hacer menor la carga sobre los hombros del mayor porque aquello lo sobrepasaba, todo lo que Min estuviese haciendo a unos metros, era ajeno a las cosas de las que Park Jimin tenía conocimiento.

--Iré por un café.

Min asintió, hundiendo el rostro entre sus manos con frustración como si aquel no fuese un día más del trabajo que eligió por interés propio.

El rubio sonrió, asomándose a la puerta con una taza blanca en las manos, sin embargo el pelinegro no volteó a mirarlo y no era relevante si lo hacía, pero Jimin hubiera preferido captar su atención al menos una vez esa tarde.

--Gracias, lo necesitaba.

Jimin besó sus labios en respuesta, una apenas perceptible sonrisa abultando sus mejillas junto a un asentimiento de cabeza cuando el rubio lo rodeó con sus brazos.

--Es fin de semana, ¿por qué no dejamos esto para otro día? --le arrebató algunas hojas de las manos--. Pensaré en una mejor forma de ayudarte la próxima vez.

Subió con agilidad a su regazo, presionando sus labios juntos con la intención de borrar el ceño fruncido en Min Yoongi.

Unos minutos, fue el tiempo que el menor pudo disfrutar del contacto porque el pelinegro se puso de pie con las manos empuñadas, no importando realmente si fue una acción muy brusca para el menor porque estaba demasiado frustrado como para ejercer la delicadeza necesaria para tratar con Park.

--El sexo no hace que los problemas desaparezcan, Jimin.

--Solo trataba de ser considerado.

Yoongi se alejó de su tacto cuando el menor sujetó su hombro en un intento de contener ese algo que hizo que sus ojos se oscurecieran.

--No es así como funcionan las cosas, debo trabajar para conservar este lugar, ¿lo entiendes? --vio al menor presionar los labios--. En comparación a ti, yo no puedo gozar de la amabilidad de alguien para vivir de una buena forma.

Jimin alzó una ceja inquisitivo, no era él quien tenía problemas ahora, sin embargo parecía haberse convertido en el centro de aquella discusión.

--Son situaciones distintas, puedo reconocerlo, pero desquitarte conmigo como si fuese la causa de tu arduo trabajo no es justo.

Sí, probablemente una discusión con Park Jimin significaba aceptar tu error y bajar la cabeza porque el menor no descansaría hasta verte de rodillas ante él.

--Y si lo que tenemos es solo sexo para ti, quizá debamos trazar algunos límites y hacer algo que no sea coger en el sofá --dijo, pasando por alto la dura expresión en el rostro contrario.

--Basta, no puedes odiarme por querer un respiro de ti, es decir, te veo en la universidad en la que enseño, en casa la mayoría de veces y yo... necesito mi espacio desde ahora. Te amo, pero todo esto es  demasiado para alguien que no tuvo algo en mucho tiempo.

El rubio asintió con lágrimas a punto de resbalar por sus mejillas, ignorando la forma en la que Yoongi tiró de su propio cabello en consuelo por lo que sus palabras provocaron  en el menor.

--Supongo que sí he sido algo asfixiante, lo lamento por eso, sin embargo hubiera agradecido que lo dijeras en otras circunstancias.

--Jimin...

El rubio negó con el labio inferior entre los dientes cuando se vio obligado a tomar su bolso y caminar hacia la puerta.

--Lo entiendo, me iré ahora.

Levantó una de sus manos en despedida, recostándose sobre la puerta en cuanto estuvo afuera tras haber dejado las próximas palabras de Min Yoongi en el aire.

--Estás bien --susurró para sí mismo, limpiando su rostro con el borde de su camiseta y colgando el bolso en su hombro antes de caminar rumbo a su propio hogar, donde debió quedarse ese día.



Jungkook entrelazó sus dedos con los del menor, dejando atrás el flamante auto rojo frente a la casa de Chanyeol mientras se adentraban con Hoseok siguiéndolos por detrás.

La música era ensordecedora, aún más para el menor, quien no recordaba la última vez que asistió a una fiesta que fuera motivo de queja para los vecinos.

Los tres chicos caminaron hacia la barra, donde Jungkook le hecho una mirada de advertencia al joven que allí se encontraba antes de dejar que el pelirrojo se sentara a su lado.

--Iré a ver al anfitrión. ¿Vienes?

Taehyung asintió, reverenciando poquito hacia el chico tras la barra cuando dejó el vaso en la superficie de mármol.

Jungkook lo rodeó con uno de sus brazos, caminando a través de todos aquellos estudiantes y casi trastabillando con botellas de alcohol y demás sustancias que Taehyung no se detuvo a cuestionar.

Y a decir verdad, habían tenido tiempo suficiente para apaciguar sus enojos, considerando que el pelinegro tocó a su puerta hace dos días, ofreciendo una disculpa que Taehyung no pudo negarse a aceptar.

--Buena fiesta, ¿eh? --Chanyeol le propinó un amistoso golpe en el hombro con una amplia sonrisa en el rostro--. Y supongo que debo considerar un honor que Kim Taehyung esté aquí.

El pelirrojo asintió, presionando los labios en una pequeña sonrisa que no llegó a sus ojos debido al detenimiento que tuvo Chanyeol al recorrerlo con la mirada mientras se relamía los labios.

--No tuve otra opción en realidad.

--Supongo que es cierto, no podrías ser tan grandioso, ¿o sí? --dijo burlón, regresando a admirar los bonitos ojos del menor en los suyos--. Pero nuestro dongsaeng siempre consigue lo mejor de lo mejor, ya deberías saberlo. Eres encantador.

--¿No tienes algo mejor que hacer, Yeol? --Jungkook lo escrutó con la mirada, sonriendo fingido cuando Chanyeol alzó una ceja hacia él.

--No necesitas ser tan posesivo, Kook. Solo estaba siendo halagador con tu novio, pero temo que olvidé tu mal carácter. En fin, fue un placer hablar con ustedes, lástima que tenga algunos asuntos por resolver --sonrió, otorgándole toda su atención a una joven rubia que caminó tras él, y a decir verdad, Taehyung al fin pudo respirar con normalidad al no tener la molesta mirada del chico en él.

--Es algo... inoportuno.

El pelirrojo asintió, tomando las mejillas del azabache suavemente y fundiendo sus labios en los contrarios, satisfecho cuando Jungkook correspondió a aquel beso con la misma agilidad que ejerció Taehyung al iniciarlo.

--Bailemos --propuso, guiándolos a ambos hasta la pista de baile con torpes pasos y sus labios inevitablemente juntos, al menos hasta que Taehyung suspirara y se alejara del mayor para moverse al ritmo de la estruendosa música en sus oídos.

--Puedes tocar, Jungkook, no es como si fuera a romperme en tus manos.

--¿No lo harás? --preguntó, viendo al menor negar con una pequeña sonrisa--. Es solo... Eres tan hermoso que temo hacerte daño.

Y Jungkook no estaba siendo superficial, consideraba al menor hermoso en todos los sentidos existentes. Perfecto a sus ojos, muy a pesar de lo difícil que le fue al menor entenderlo en un principio.

Taehyung sostuvo las manos del mayor en sus caderas sin pausar el movimiento de estas bajo su tacto mientras rodeaba con los brazos su cuello.

--Serías incapaz de hacerme daño, puedo fiarme de eso.

El pelinegro sonrió, haciendo presión entre sus cuerpos y suspirando en el oído del menor en una clara advertencia cuando Taehyung golpeó sus pelvis juntas.

CLOSE YOUR MOUTH //KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora