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Jungkook escuchó las puertas del armario ser abiertas y casi pudo oír el sonido de las prendas resbalar en el cuerpo desnudo del menor.
--Lo siento --susurró e hizo que el pelirrojo paralizara sus movimientos, sosteniendo el albornoz por debajo de sus caderas.
Taehyung suspiró.
--¿Lo sientes? ¿Enserio lo haces? Lo que me dijiste, el como me llamaste, nada va a cambiarlo.
Quizá estaba siendo demasiado duro, pero era la única forma de saber si Jungkook mentía, si solo quería dañarlo.
--Pensé que sería correcto protegerte de ese sujeto en cuanto vi que no tendrías el valor de hacerlo por tu cuenta. ¿Y adivina qué? Estuve allí, en el preciso momento que necesitaste ayuda.
--No te lo pedí. Yo no pedí tu ayuda porque no somos nada. Besar y tocar, Jungkook. Es así de fácil describir lo que tenemos.
--¿Es todo lo que somos?
El pelirrojo negó con una sonrisa burlona que el mayor no pudo notar.
--Somos lo que prometimos ser desde el principio, necesitaba a alguien para olvidar y tú resultaste ser el indicado para ello --sonrió, esa aura relajada nunca desapereciendo--. Eso fue todo lo que tuvimos, besos en la biblioteca, en la cafetería, en cada almuerzo y luego de cada clase.
¿Olvidar a alguien?
Jungkook suspiró tratando de encontrar un orden cronológico adecuado para los acontecimientos ocurridos.
El pelinegro negó fervientemente cuando pudo deducir una respuesta, nadie nunca lo había usado.
--Desear más que eso, es cruel para ambos.
El pelinegro apretó los labios, no encontrando las palabras indicadas para contradecirlo.
El silencio reinó de nuevo en la habitación y Taehyung se detuvo frente al chico cuando estuvo vestido de pies a cabeza.
El pelinegro le devolvió la mirada, captando los bonitos ojos de Taehyung, su cabello algo húmedo y sus delicadas facciones fruncidas al no recibir respuesta.
--¿Qué sucede si quiero ser cruel conmigo mismo? ¿Qué sucede si necesito que seas cruel conmigo?
--Entonces... debería evadirte. Es lo que debería hacer.
--¿Harás lo que que consideras correcto está vez?
Taehyung sintió su corazón acelerarse, pero no de la mima forma en la que estuvo haciéndolo los últimos meses, no por la ausencia de alguien y tampoco por el deseo llenándolo.
--¿Estoy aquí contigo, o no? --preguntó mientras caminaba de nuevo hacia su armario, necesitaba calmar aquello en su pecho antes de poder mirar al mayor de nuevo.
--Quiero que lo intentemos.
--Estoy intentándolo --afirmó el menor, quien recorría la madera con sus dedos como si esta fuera más interesante que ver al pelinegro intentando no balbucear.
--No de esta forma, quiero que nos demos una oportunidad. Yo también lo siento, aquí --señaló su pecho--. Y no puedo controlarlo, no quiere desaparecer aunque se lo ruegue cada noche.
Vio al pelirrojo llevar una mano a su pecho y aunque estuviera de espaldas a él, lo vio contener el aire.
--Sé que solo parará cuando pueda hacerte mío.
Los ojos del pelinegro vagaron por su rostro y Taehyung sintió la respiración del azabache sobre la suya antes de que hallara algo para decir.
Taehyung sintió algo removerle el estómago, no le agradaba aquella palabra.
"Eres mío, bebé y lo serás hasta que yo decida dejarte"
Sus manos temblaron cuando intentó alejar al azabache, agachó la cabeza, mordió sus labios y estrujó la camiseta del mayor entre sus dedos.
--Es retorcido considerar a alguien como tuyo. No soy un objeto, no iré a dónde vayas y no haré lo que me pidas. ¿Seguirás con esto si te digo que no seré la persona que esperas?
Jungkook sonrió burlón, agachó la cabeza y tomó los labios del chico entre los suyos, haciendo que el menor lo mirara en un vago intento de saber lo que diría a continuación.
Taehyung lo hizo. Lo miró fijamente, esperando a que el pelinegro fuera quien diera el primer paso porque él era demasiado débil para enfrentar lo que sentía.
--Correré el riesgo, Kim.
El mayor juntó sus labios con los del chico, sorprendido porque se sentía tan ajeno a ellos, tan diferente a lo que alguna vez había experimentado. Inexplicable.
Llevó las manos de Taehyung a su pecho y lo rodeó con sus brazos. Aún si no podía atarlo a él, lo sostendría el tiempo que fuese necesario para ayudarlo a sanar.
--Necesito que prometas algo --sonrió apenas y el mayor pudo ver sus ojos apretarse--. No puedes lastimarme, Jungkook. No dejes que vuelva a sentirme roto.
No quería llorar. Había soltado demasiadas lágrimas en los últimos días porque se sentía tan impotente por no ser capaz de ayudarse. Taehyung solo lograba hacer las cosas más difíciles y ahora lo sabía.
Jungkook no parecía estar en un colapso mental ahora como él.
Jeon no tenía un pasado que deseaba olvidar.
El pelinegro asintió apenas y el menor ni siquiera pudo juzgar sus propias acciones cuando sostuvo al azabache cerca a sus labios.
Jungkook caminó hacia atrás y cuando tuvo a Taehyung contra la superficie de madera, se detuvo solo para besar la piel expuesta de su cuello un par de veces.
Taehyung mentiría si decía que no le gustaba, que no amaba tener a Jeon Jungkook repartiendo miles de besos ardedor de su mandíbula.
--Iniciemos de nuevo --regresó a sus labios--. Soy Jeon Jungkook y espero poder conocerte mejor.
El pelirrojo soltó un jadeo que fue ahogado por sus propios labios presionados. Era lo que necesitaba y si tan solo Taehyung recordase dónde se encontraban, entonces el azabache no hubiera tenido que detenerlo.
Los ojos del pelirrojo se inyectaron en sangre y bueno, Jungkook vio su idea de una noche de sábado sin problemas desvanecerse cuando el pelirrojo se giró sobre la cama, dándole la espalda y pareciendo ignorar su presencia.
Dudar de todo y de nada, era cosa de Kim Taehyung. Él solo había caído en cuenta de lo difícil que sería volver a empezar si un solo rechazo provocaba que sus inseguridades salieran a flote.
Jungkook se recostó sobre la suave superficie junto al pelirrojo, sostuvo una de sus manos entre las suyas, pero cuando el menor intentó romper aquel contacto, Jeon acarició como pudo los nudillos contrarios, sintiendose limitado debido a las vendas en sus manos.
Taehyung cerró los ojos, quizá la mano de Jungkook sobre la suya no era tan malo.
Sus besos, sus abrazos y sus manos sobre él.
Lo hacían sentir bien.
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CLOSE YOUR MOUTH //KookV
Fanfiction--Prométeme que vas a estarlo --habló con dificultad mientras oía sus pieles chocar bajo las sábanas. --No puedo. Taehyung se retorció en el colchón con las piernas separadas y lágrimas amenazando con seguir cayendo. --Solo... Tú --el pelinegro fue...
