CAPÍTULO 32

9.3K 1.1K 130
                                    

--Jungkook --el pelinegro llevó la botella en sus manos de nuevo a su boca antes de girar hacia su amigo.

--Estuve esperando tu llamada. Ya sabes --Minhyuk hizo una pausa--, la nueva lista que debe ser publicada mañana.

El pelinegro sintió los diez pares de ojos sobre él cuando negó.

--He estado ocupado, intento recuperar la calificación perdida en los semestrales. No he estado con mente para ello --suspiró el menor y tenía que admitirlo, había estado pensando en una excusa adecuada de camino al bar.

--Creí que nuestro Jungkookie salía con alguien --rió Chanyeol, lanzando su chaqueta a un lado cuando sintió el alcohol quemar su garganta--. ¿Por qué asumí tal cosa? Es absurdo, aunque hay algo que aún no entiendo. Nos evitabas incluso antes de los exámenes, Jeon.

Jungkook atrapó su labio inferior entre sus dientes. Y era tonto que sintiera tanto miedo de decir algo equivocado frente a las personas que deberían apoyarlo. Sus supuestos "amigos".

--Estuvo conmigo en realidad. Necesitaba asesorías privadas y Choi le pidió ayudarme. No seas tan modesto, Jungkookie --sonrió Hoseok. Sonrisa que el pelinegro supo interpretar como falsa.

Jungkook asintió con los labios presionados y el corazón queriendo salir de su pecho.

--Oh, bueno. Jinyoung toma asesorías luego de cada clase. Es su forma de divertirse ¿No es así, Young?

Estallaron en carcajadas cuando notaron que el mencionado ya se encontraba demasiado ebrio como para decir algo coherente.

Así transcurrió su sábado en la noche, al menos hasta que su reloj marcase la una de la mañana y Chanyeol sugiriese ir a la casa de alguno.

Hoseok bufó al notar cómo Chanyeol alzó una ceja en su dirección al decir. Nunca fue precisamente un secreto que él viviera prácticamente por su cuenta. Luego de que sus padres consiguiesen un trabajo que consistía en viajar por todo el mundo, Hoseok recibía dinero y visitas de estos un par de veces al mes antes de su próximo viaje.

--Pueden quedarse a dormir, mis padres llegarán en una semana.

Jungkook asintió para sí mismo, ignorando sus párpados pesados y que sus ojos no lograsen enfocar los rostros ajenos. Y demonios, Jungkook estaba tan ebrio que ni siquiera pudo ser consciente de sus dedos buscando su móvil en sus bolsillos para a continuación teclear el número del pelirrojo, deteniéndose al sentir el peso equivalente a una mano sobre su hombro. Tembló, dudando en girar cuando el aparato se le fue arrebatado.

--¿A quién ibas a contactar, Jungkookie? --sonrió burlón--. ¿Alguien en especial?¿Tu novia quizá?

El pelinegro palideció y Chanyeol sonrió ante la expresión de total terror en los ojos contrarios.

--¿Es este su número?

El mayor deslizó los dedos sobre la pantalla. Captando la atención de los presentes.

--¿Qué dicen, chicos? Yo me siento muy traicionado al saber que nuestro dongsaeng nos oculta cosas.

--Dámelo. No volveré a repetirlo --la voz del azabache salió en exceso gruesa, quizá por el alcohol en su sangre o por sus inmensas ganas de romperle la cara.

Vio la sonrisa en los rostros ajenos desaparecer ante sus palabras porque lo que Chanyeol hacía o provocaba era siempre tomado con humor.

--¿Y qué si no quiero? --Chanyeol presionó la tecla restante. El lugar sumergido en total silencio ante los segundos que la llamada tardó en ser evadida.

--Vete a la mierda, Chanyeol --bufó el menor, guardando el aparato en los bolsillos de su chaqueta cuando la tuvo puesta--. No deberías involucrarte en asuntos ajenos la próxima vez. Al menos no metas la nariz en los míos. Los veré el lunes.

Jungkook salió del establecimiento con los nudillos blancos debido a la fuerza de voluntad que ejerció para no iniciar una pelea frente a todas aquellas personas.

Bufó.

Sus decisiones siendo en exceso cuestionables al dirigirse al lugar equivocado, pero ¿cómo más podrían ser si Jeon ni siquiera era capaz de distinguir sus pies en el pavimento?

Golpeó la puerta de madera frente a él. La cabellera roja apareciendo ante sus ojos, su expresión tornándose dura al verlo. Jungkook rodeó con una de sus manos la muñeca contraria en cuanto vio sus intenciones de dejarlo afuera.

--Eres tan bonito, Taehyung --ocupó la otra mano para acariciar con cuidado su rostro--. Si te digo que me embreagué por ti, debido a ti, ¿cambiaría algo?

Taehyung negó, aspirando profundo el olor a alcohol en el aire mezclado con el del vodka que emanaba de él.

El pelirrojo trastabilló al intentar evitar que el pelinegro se adentrara a su hogar. Siendo inútil cuando Jungkook lo rodeó por detrás, con los labios en su piel y la su nariz hundida en su cabello.

--Si te dijera que te necesito, ¿harías algo al respecto?

Taehyung contuvo el aire, sus manos picando por alejar al chico, obligarlo a dejarlo solo como quería, que lo dejase llorar toda la noche porque esa había sido su principal motivación para volver a casa estando tan ebrio. Era lo que pretendía.

--No cambiaría nada --susurró, frunciendo el entrecejo al no recibir respuesta directa, sino los labios del pelinegro besar débilmente su cuello.

--Si te pido un beso más, ¿me lo darías?

Taehyung empujó al mayor cuando Jungkook giró su rostro para a continuación besar sus labios. El mayor sonrió, sintiendo un cosquilleo casi imperceptible en su labio inferior.

--Tienes que irte --murmuró el pelirrojo, esforzándose por hacer uso de la poca cordura que aún le quedaba. El alcohol nublando sus sentidos al igual que los del pelinegro al obtener una gloriosa probada de lo que podrían poseer--. Sal de aquí. Vete.

Lo único que el menor no necesitaba eran problemas. No hoy, no ahora, por favor.

--No puedo, no quiero ir a casa. ¿Por qué querría hacerlo cuando todo lo que necesité durante semanas está aquí? --sonrió burlón.

El pelinegro bufó al no obtener respuesta, pues Taehyung mantenía la cabeza en sus pies descalzos sobre el mármol.

--¿Y si tan solo nos dejamos llevar hoy? Que el alcohol haga todo por nosotros, toma mi mano y déjame sostenerte, tenerte una vez más. Tenerme.

El pelirrojo levantó el rostro, con los labios presionados entre sí y los ojos brillosos debido a las lágrimas que amenazaban con desbordar de sus bonitos ojos oscuros, quizá dudando en ver más allá en estos. Miedo.

Jeon sintió su móvil vibrar dentro de su bolsillo, apartando la mirada de Taehyung por un momento, forzando su vista a enfocar el apodo en la pantalla. Siendo difícil apagarlo al primer intento.

Aquello no resultando relevante en cuanto advirtió el rostro de Taehyung cerca al suyo. Rodeó con ambos brazos al menor por puro instinto, sus manos sujetándose por detrás de la cintura de Taehyung dejándose llevar por el deseo.

--Será la última vez, lo juro --susurró el menor.

Jungkook besó sus labios cuando el pelirrojo hundió los dedos en las hebras de su cabello.

Un solo toque de labios haciéndolos sentir desesperados por el siguiente, cada centímetro de sus pieles buscando ser marcada por el otro. Ambos obligándose a no sentir ese cosquilleo en el pecho, aterrados al no poder controlar la ola de emociones que terminó por nublar su juicio.

--Lo juro --repitió el pelinegro, asegurándose de poseer hasta la última gota de cordura que a Kim Taehyung le quedase.

CLOSE YOUR MOUTH //KookVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora