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--No pretendo ser grosero, hyung --Jaehyung revolvió su cabello, alzando una ceja inquisitiva hacia el mayor, quien puso los ojos en blanco al ver la notable mancha que los zapatos del rubio dejaron en la alfombra--. Pero parece ser que estás aquí por una razón distinta, una que no gira entorno a nosotros.
--Los echaba de menos, es todo --refutó, llevando su atención de vuelta al libro en sus manos para hojeándolo torpemente como ya comenzaba a hacerse rutina.
--¿Y por qué no hace un año? --bufó al no recibir respuesta--. ¿Lo ves? Sé que la hay. Puedes engañarlos a ellos, hyung. Pero es cuestionable que tu móvil siga intacto en esa mesa desde hace dos semanas.
El chico apenas había cumplido dieciséis, lástima que fuera bastante maduro para su edad. Y Min lo sabía, no importaba lo que dijera, el rubio se mantendría imperturbable e imposible de persuadir.
Bufó.
--Jae --dejó a un lado el objeto en sus manos, tomando su móvil sobre la mesilla porque era la única forma de hacer que el rubio se olvidara pronto de todo ello. Min lo estrujó entre sus dedos, aún conservaba su número, de hecho fue el único del cual no tuvo el valor de deshacerse durante la mudanza--. Lo que ocurrió en Seúl fue solo un impulso más para tomar ese tren.
--No se lo diré a mamá, puedes decírmelo.
--No es algo que necesites saber --le aseguró, y el chico cruzó los brazos sobre su pecho--. Créeme.
--Hyung.
--No me arrepiento de algo, ¿sabes? Yo tomé esas decisiones, Jae, nadie me forzó a hacerlo. Y sentir dolor en consecuencia de haber gozado tanto es un precio justo.
Min Yoongi no diría más, porque era incapaz de confesar que había conocido a alguien que consiguió ablandar su obstinado corazón con tan solo sonreír para él.
Porque amarlo tanto no se sentía como algo correcto, y Min lo supo en cuanto Park besó sus labios por primera vez en aquella biblioteca.
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--¿Qué dices? --murmuró, estrujando las manos del mayor entre las suyas. SeokJin bufó, tenía trabajo por hacer incluso si sus horas laborales habían concluído.
--Te di una respuesta --suspiró, dejando a un lado sus gafas cuando las carpetas sobre su escritorio ya habían sido leídas y ahora debían ser organizadas minuciosamente--. No es un buen momento, Nam.
El menor asintió, girando sobre sus talones y dirigiéndose de vuelta al sofá con una fea mueca en los labios, oyendo su móvil vibrar en su bolsillo trasero.
--Es mi día libre, Lee --suspiró, oyendo un bufido de la mujer al otro lado de la línea--. ¿Qué necesitas?
--En realidad, esperaba que cenaramos juntos --dijo animada--. Hice una reservación, podríamos hablar sobre tu ascenso, oí que compites con Oh para obtenerlo este año.
Claro que ella lo sabía, los murmullos habían terminado por recorrer el edificio y se decía que el señor Oh esperaba invertir horas extras en su nuevo proyecto.
--Lo hago --afirmó, y habría estado dispuesto a oír su oferta si no fuera por la risita nerviosa que dejó escapar la chica.
--Hablaré con mi padre si aceptas ser mi cita esta noche.
NamJoon negó, dándole una última mirada al pelinegro, segundos antes de salir al pasillo y cerrar la puerta tras él.
--Trabajaste muy duro, mereces ese puesto más que Oh, y yo puedo hacer que lo consigas.
--Salgo con alguien, JiEun --suspiró, intentando no sonar cortante cuando la chica dispuso interrumpirlo--. No puedo complacerte esta vez.
La pelinegra fingió un leve llanto al haber sido rechazada, pero recompuso su faceta en tan solo unos segundos.
--¿Todavía crees que merezco ese ascenso? --sonrió, y la chica asintió aunque NamJoon no pudiera verla.
--Lo obtendrás de todos modos, ¿o no?
Y cuando el menor estuvo de vuelta en la habitación, SeokJin llevó sus ojos a él, sonriendo, abultando sus mejillas al verlo tropezar con sus propios zapatos.
--Era JiEun --susurró--. Alguien del trabajo.
--¡Oh, está bien! No necesitas darme una explicación, Nam.
El menor bufó.
--Tus padres... No volveré a insistir si no crees que sea es el momento adecuado --ladeó la cabeza, mostrándose confundido cuando el mayor negó, con sus bonitos ojos brillando para él--. Solo... prométeme que tu decisión no tiene que ver conmigo.
--No es...
--Puedes decírmelo --sonrió, aunque SeokJin pudo notar enseguida que fingía--. En serio.
--Basta.
NamJoon asintió, quizá con un puchero cuando el mayor insistió en que cerrara la boca, pero captando la mirada del hombre frente a él de todos modos.
No cuestionando al sentir los dedos de SeokJin delinear la extensión de su mandíbula con cuidado, trazando líneas en su piel, aquellas que nadie además del castaño tendría la dicha de tocar.
--Mamá no se ha sentido bien estos días, papá está haciéndole compañía en el hospital y debo cuidarla esta noche --susurró, entrelazando sus manos con las contrarias cuando NamJoon besó su sien--. Así que no, no tiene que ver contigo, en lo absoluto. Estoy agotado. Es todo.
--También lo estoy. Está bien si tomas un descanso.
Kim SeokJin había llevado una vida bastante ocupada desde su primer año en la universidad, y no había gozado del tiempo suficiente para experimentarlo todo durante su estancia en ella. Así que, ahora que el menor estaba a su lado, era difícil creer que NamJoon no tuviera los minutos contados para oírlo.
SeokJin asintió, dejándose caer en el sofá con cuidado de no hacer que Kim dejara de rodearlo con sus brazos.
--Debo irme en una hora --suspiró sobre su pecho, irremediablemente cerrando los ojos y dejando que NamJoon inhalara sobre su cabello--. Iré por un café, no necesitas quedarte.
--Quiero hacerlo --susurró en su oído, cruzando los dedos por no arruinar el cálido ambiente en el que se veían sumidos--. Ya no hay una razón por la que quiera llegar a casa pronto.
Sonrió, quizá sintiéndose inorgullecido por aquella nueva faceta que había adoptado el menor. Y lo cierto era SeokJin se permitiría descansar unos minutos si NamJoon prometía consentirlo un poco más.
PAREJAS SECUNDARIAS~
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● BTS SIEMPRE RE VISUALES.
● LIFE GOES ON ES ARTEEE.
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CLOSE YOUR MOUTH //KookV
Fanfiction--Prométeme que vas a estarlo --habló con dificultad mientras oía sus pieles chocar bajo las sábanas. --No puedo. Taehyung se retorció en el colchón con las piernas separadas y lágrimas amenazando con seguir cayendo. --Solo... Tú --el pelinegro fue...
