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Taehyung observó a su alrededor otra vez, se sentía tan pequeño estando allí, como si el tiempo no hubiera transcurrido y un pequeño Kim se encontrara frente a tal espectáculo.
Cuando Jungkook aparcó el auto, pudo ver que el de cabellos rojos ya se encontraba cerca a un puesto de dulces.
--¿Quieres algo de ahí?
--Un algodón de azúcar, pero no trates de ser un caballero ahora.
--Uno de esos, por favor --le dijo al joven tras el carrito y este sonrió amablemente mientras extendía ante el pelirrojo el empalagoso dulce del que Jungkook tuvo que apartar la mirada.
--No planeaba hacerlo.
--Mejor aún --respondió el pelirrojo sin siquiera voltear a verlo.
--Puedes elegir a dónde subiremos primero --propusó Jungkook y el menor señaló una atracción que consistía en sujetarse de una superficie que giraba.
--¿Quieres morir antes de los veinte?
--¿Jeon Jungkook tiene miedo? --reprochó Taehyung y el pelinegro negó con una sonrisa.
--¿Yo?¿Tener miedo? No le temó a nada.
--Bien, porque luego compraré boletos para ese --sonrió burlón en cuanto vio el rostro del chico palidecer.
--Está malditamente loco --susurró para sí mismo el pelinegro.
Muy a pesar de que la idea fuera de Hoseok, él mismo había accedido a ir a ese lugar, pero ahora recordaba el porqué dejó de ir. Su miedo a las alturas siempre había sido el único impedimento para divertirse cuando era niño.
El pelirrojo fue a comprar los boletos y el mayor lo siguió por detrás, harían una fila no muy larga antes de poder subir.
--¿Quieres un poco? --suspiró-- ¡Vamos! Intento ser amable contigo al menos una vez en mi vida.
Jungkook negó, ese dulce le dejaba mal sabor de boca. Realmente no entendía por qué a las personas les gustaba tanto.
El menor salió de la fila por un momento, luego de meter en su boca el último trozo del exquisito dulce.
--¿A dónde vas?
--Por un condón --sonrió burlón--. Bromeaba, iré a tirar esto.
Jungkook levantó las cejas, no era mala idea.
Al menos veinte minutos después, ya estaban sujetándose como podían mientras la plataforma comenzaba a dar bruscas vueltas. Taehyung levantaba las manos cada cierto tiempo, dándose pocas oportunidades de mantener el equilibrio. Había olvidado lo que era sentir adrenalina.
--¿Qué diablos te sucede? --murmuró el azabache, pero Taehyung decidió ignorarlo, estaba divirtiéndose.
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--¿A dónde iremos ahora?
--Es tarde, te llevaré a casa.
Sí, Jungkook quería irse de ese lugar antes que Taehyung pusiera su masculinidad a prueba.
El pelirrojo negó, tomó de la camiseta al chico y lo arrastró con él a una atracción que no parecía ser muy segura.
--No subiré ahí.
--No seas cobarde, Jeon --reprochó, pero no consiguió que el pelinegro cediera--. Bien. ¿Quieres caminar un poco?
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Luego de haber recorrido los alrededores en silencio, fue que llegaron a un parque que a esas horas se encontraba desolado.
--Buena elección --Jungkook rió.
Taehyung giró hacia él y besó sus labios, estaban solos, nadie podía verlos a través de tanta oscuridad. Y lo mejor de todo, Taehyung no sería testigo de miradas que no hacían más que juzgarlo.
El mayor extendió una mano hacia el pelirrojo y este no dudó en tomarla cuando descubrió sus intenciones. Jungkook guió al chico a una de las bancas que era cubierta por un inmenso árbol.
--¿Increíble, no?
El menor asintió y mordió el labio inferior del pelinegro.
--Lo es.
Jungkook sonrió alejándose, no había prisa. Tomó asiento en aquella fría plataforma y notó los ojos del menor brillar cuando subió sobre sus piernas.
Jeon tiró del cabello del chico y bastaron unos pocos segundos para lograr adueñarse de su cavidad. Besó tanto como podía y tenía permitido, besó cada centímetro de piel que el chico estaba ofreciéndole.
Taehyung enredó sus manos tras el cuello del antes mencionado, en un intento de calmar el deseo que lo llenaba por dentro. Necesitaba más, probablemente más de lo que un virgen sería capaz de hacer.
El menor ajustó las piernas alrededor de los muslos de azabache, Taehyung solo se aseguraba de no caer, pero para Jungkook fue una clara invitación a seguir.
Descendió por la mandíbula del pelirrojo, mordió y absorbió la piel, dejando marcas rojizas que no tardarían en tornarse moradas. Taehyung soltó un jadeo cuando sintió a Jungkook removerse bajo su entrepierna. El pelirrojo tembló cuando el contrario decidió que introducir una de sus manos bajo la camiseta del chico era lo indicado.
Kim sentió su piel arder, a su cuerpo querer olvidar todo y arrancar la camiseta que no hacía más que estorbar.
El menor tragó ruidosamente, la culpa expandiéndose en su interior en cuanto estuvo lejos de los labios del azabache.
--¿Qué sucede?
Preguntó el pelinegro, conciente del problema en sus pantalones que debía atender cuando llegara a casa.
--No es nada, Jungkook. Es tarde, llévame a casa.
Taehyung solo se sentía inseguro de sí mismo, no sería capaz de hacer algo de lo que se arrepentiría luego. No quería que su lista de cosas que nunca debió hacer se extendiera.
Hoy no.
Jeon asintió confundido, él solo podía preguntarse qué era lo que había hecho mal para conseguir que Taehyung terminara aquel encuentro tan pronto.
Taehyung había comenzado a caminar de regreso y el mayor solo no tuvo la fuerza necesaria para dejarlo ir sin exigir una explicación al aparente rechazo.
--Acabábamos de comenzar --bufo--. ¿Qué sucedió?
--Te lo dije antes y te lo diré ahora, no soy una de tus zorras, Jeon.
Taehyung sonrió apenas, la mirada de Jeon siendo un dilema que realmente él no quería ni sería capaz de descifrar.
Jungkook no replicó, lo sabía. Con el menor iba necesitar tiempo, y tal vez al final olvidaría el porqué había insistido tanto. Caminó tras el chico pelirrojo.
Y ellos probablemente no podían ni imaginar la suerte que tenían de encontrar a la persona más opuesta a ellos en ese mundo.
Jungkook necesitaba pensar mejor las cosas antes de llevarlas a cabo, y Taehyung deseaba poder tener el control de todo, pensaba demasiado y quizá todo era difícil para él por esa razón.
Tan opuestos.
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CLOSE YOUR MOUTH //KookV
Fanfiction--Prométeme que vas a estarlo --habló con dificultad mientras oía sus pieles chocar bajo las sábanas. --No puedo. Taehyung se retorció en el colchón con las piernas separadas y lágrimas amenazando con seguir cayendo. --Solo... Tú --el pelinegro fue...
