Capítulo 42

7.8K 1.4K 249
                                        













TaeHyung se apoyó sobre la puerta y cerró sus ojos una vez que entró al departamento de JungKook. Apretó sus labios y sonrió secándose las lágrimas que había derramado durante el viaje.

¿Qué haría ahora?

Bueno. Ya se había declarado, le había deseado lo mejor pero él aún seguía sintiéndose mal por dentro. Seguía sintiendo el hilo tensarse pero era de lo que menos importancia le tenía que dar en ese momento. Ya no creía en ese hilo, no importa si lo que una vez vieron en uno de los grimorios de la casa de JunMyeon decía lo contrario.

JungKook estaba enamorado de San y eso jamás lo iba a poder cambiar.

Pero por lo menos, él se había desahogado con el menor. Por lo menos, no tendría que morderse la lengua cuando los viera felices a los dos, abrazados. Por lo menos no debía ocultar que estaba dolido. La poca luz que daba el departamento, hizo que saliera a la azotea del castaño y que se quedase viendo las estrellas.

—¿Cuál será el remedio para un corazón roto?— murmuró TaeHyung sorbiendo su nariz— ¿Por qué estoy hablando solo? creo que quiero ver a mamá.

El peliazul rió mirando a una de las estrellas más brillantes que se podían ver desde ahí y recordó a su madre, al sueño que había tenido con ella. En dónde se podía ver a él de bebé.

Desearía ser aquél bebé, porque aquel niño no tenía preocupaciones. Porque no tenía problemas todos los días y vivía con alegría, porque tenía a unos padres magníficos. Pero no podía volver por más que quisiera.

Porque estaba muerto.

Así que TaeHyung apoyó sus antebrazos sobre el barandal del balcón y cerró sus ojos lentamente, dejó que la brisa fresca sacudiera su pelo sin problema alguno. Y que el silencio curara su corazón. Su paz fue interrumpida cuándo escuchó llaves sacudirse y abrió sus ojos lentamente mirando hacía la puerta.

Viendo entrar a JungKook.

Llevaba una botella de whisky en su mano y podía verlo tambalearse al caminar. Así que lo vió caminar hacía la barra y dejar la botella de alcohol sobre la barra, pero sus piernas flaquearon cayendo de rodillas al suelo. JungKook soltó una carcajada y TaeHyung tragó saliva avanzando de a poco hacía adentro del departamento.

Sus pies avanzaron hacía la figura de JungKook y aún con el corazón latiendole a mil y con tirones del hilo que los unía, lo tomó del brazo ayudándolo a levantar. El menor al ver que era TaeHyung se quedó congelado mirándolo, intentó zafarse del agarre del mayor pero no pudo por lo mareado que estaba.

—¿Q-qué haces?— preguntó el menor mientras sentía todo su cuerpo temblar por el agarre firme del contrario.

—Te ayudo a qué llegues sano a la cama.— murmuró el mayor empezando a ayudarlo a caminar.

—No quiero.— respondió JungKook haciendo un puchero y TaeHyung se contuvo por lo lindo que se veían haciendo ese gesto.— Puedo ir solo, sueltame.

—JungKook puedes romperte el cráneo si caminas de esa forma.— respondió ansioso TaeHyung y tragó saliva cuando el menor se le quedó mirando.— P-pon un poco de tu parte.

—Puedo ir solo, ya sueltame o gritaré.— dijo el menor intentado zafarse del agarre y comenzó a patalear pero TaeHyung lo sustuvo de la cintura firmemente, y al hacer esto JungKook quedó a pocos centímetros de él. Podía ver sus labios entreabiertos y sus ojos enrojecidos, había llorado.

Todo quedó en silencio y JungKook se sintió pequeño cuando TaeHyung corrió el cabello que tenía sobre el rostro detrás de su oreja, su labio inferior comenzó a temblar y el peliazul corrió la mirada.

—¿Por qué me ayudas? Rompí tu corazón— susurró JungKook y escuchó como su voz se rompió en la última palabra sintiendo su corazón encogerse.

—No rompiste mí corazón, yo rompí mí corazón al enamorarme de ti a pesar de que sientes algo por alguien más.— respondió TaeHyung sacudiendo su cabeza— Así que solo déjalo así.

JungKook guardó silencio mientras sentía lágrimas calientes caer por sus mejillas y aflojó su agarre haciendo que TaeHyung lo ayudase a dirigirse a la habitación y lo acostase en la cama para luego quitarle los zapatos.

TaeHyung lo vió acobijarse con las pocas mantas que tenía y lo tapó con otra más grande. Lo vió cerrar sus ojos cayendo rendido en los brazos de Morfeo, lo vió totalmente ido de si mismo, es como si JungKook estuviese más lastimado que él y era injusto, porque el menor no tenía idea de sus sentimientos y eso no lo hace culpable de ninguna manera. TaeHyung se acercó al menor y depositó un beso sobre su frente lentamente, para luego ver cómo una sonrisa se asomó por el rostro del menor, pero no iba a ilusionarse.

Porque no le correspondía.

Entonces retrocedió hasta quedar en el marco de la puerta de la habitación y sus manos temblorosas le dieron una última mirada al menor que dormía plácidamente, para luego cerrar la puerta detrás de él.

Un bufido salió de los labios de TaeHyung ocultando una mueca triste y apretó sus manos mirando al suelo, mientras caía lentamente al suelo, haciéndose una bolita mientras apoyaba su cabeza sobre la puerta.

—Tú puedes hacerlo, TaeHyung.— se alentó el mayor empezando a sentir sus ojos picar.— T-tú aguantaste mucho, esto no te puede derrumbar.

Entonces puso la cabeza entre sus piernas y cerró sus ojos por un momento. No supo cuánto tiempo pasó desde que se quedó como una bolita frente a la puerta de JungKook, pero cuándo abrió sus ojos lentamente pudo sentir como estos estaban llenos de lagañas y lágrimas secas.

Así que se dirigió hacía el baño y lavó su cara, pero lastimosamente aún no podía su reflejo, una pequeña risa salió de sus labios porque prefirió no verlo. Secó su rostro y miró el gabinete de tres vidrios del menor, la curiosidad mató al gato en ese momento.

Así que lentamente abrió uno de ellos y no encontró nada, abrió otro y encontró pasta de dientes y una crema para el rostro. Abrió el tercero y frunció el ceño. Tomó uno y lo sacudió para luego mirar la etiqueta.

—¿Pastillas para dormir?




















¡Holass!

Espero que les haya gustado el capítulo, gracias por leer corazones.

Se despide Cami.

𝐒𝐎𝐅𝐓𝐋𝐘𝐎𝐎𝐍𝐆𝐒©

𝗢𝗛! 𝗛𝗼𝗹𝘆 𝗛𝗲𝗮𝘃𝗲𝗻 ᵗᵃᵉᵏᵒᵒᵏDonde viven las historias. Descúbrelo ahora