Capítulo 56

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—¿Es aquí?— preguntó JungKook a EunBi y esta miró al pedazo de papel arrugado entre sus manos y asintió mientras veía como el menor comenzaba a temblar de los nervios.

—Recuerda los boletos de avión.— dijo EunBi para cambiar el ambiente y JungKook rodó los ojos tocando el timbre. Parecía una casa bastante bonita y acogedora, estaba situada demasiado lejos de donde JungKook estudiaba.

La figura de una señora de avanzada edad fue lo que se encontraron frente a ellos y esta al verlos los miró por un segundo y dijo.

—Buenas noches jóvenes, ¿Qué se les ofrece?— preguntó y ambos chicos se miraron sin saber que decir, era como si se hubieran olvidado a lo que venían a hacer.— ¿Buscan a alguien?

—A-a TaeHyung — balbuceó el menor y la anciana frunció el ceño.— Buscamos a un chico, encontramos está dirección— dijo JungKook tomando el papel que tenia EunBi de sus manos y se lo entregó—, en su antigua casa y pensamos que estaba viviendo aquí.

—Él salió, soy la señora quien asea su casa. El pobre salió del hospital hace poco muy adolorido de un accidente y me pidió que cuidara su hogar.— dijo la señora y EunBi tuvo que sostener a JungKook de que no se cayera al suelo de la sorpresa.— ¿Se encuentra bien?

—S-si.— susurró JungKook y tragó saliva mientras volvía a sentirse cómo aquella vez en el hospital, cuando pensaron que lo iban a encontrar allí.

—¿Es un chico de cabellos azulados, cierto?— preguntó EunBi sorprendida y la anciana asintió algo sorprendida haciendo que a JungKook se le llenara los ojos de lágrimas pero afortunadamente la anciana no lo notó.— ¿Salió hace mucho?

—No, recién salió.— respondió la anciana y ambos asistieron para luego hacer una pequeña reverencia a la señora y despedirse de esta.

Ambos chicos se sentaron en un banco de madera cerca de una cafetería que había a pocos metros de su casa y JungKook miró al cielo apretando el collar cerrando sus ojos con lágrimas y una sonrisa.

—Te creo, EunBi.— respondió JungKook y soltó una carcajada, como si el alma hubiese vuelto a su cuerpo. Eso hacía TaeHyung con sigo mismo, sacaba y le devolvía el alma.— ¿Crees que sea él? Si es él, eso significa que está vivo, eso explicaría porque no me traspasaba, porque seguía en ese estado.

EunBi abrazó a su amigo de costado y JungKook sonrió devolviéndole este.

—Gracias por no rendirte conmigo. Siento haberte hablado mal en la librería, tenía miedo de creer otra vez. Tenía miedo de ilusionarme con algo que quizás era mentira. Por un momento quise pasar la página, pero no pude, EunBi. No si en esa página está TaeHyung...

—Teniamos todo en nuestras narices y fuimos tontos en no darnos cuenta.— dijo JungKook apoyando su cabeza en el hombro de su amiga.— Cuida a mí hijo decía la madre de TaeHyung, ella también lo sabía...

—... pero quizás no quería arruinarle el hecho de que la visitara toda las veces que quiera, no quería decirle que estaba vivo porque eso significaría que se separaría de ella, y TaeHyung es muy apegada a su madre.— continuó JungKook suspirando mientras relamia sus labios y probaba lo salado de sus lágrimas en estos.

Unas voces se escucharon cerca de ellos y JungKook junto con EunBi se miraron alarmados para que el menor tomara su muñeca metiéndose detrás de una columna de la cafetería.

—¿Qué haces? ¿No querías...

—Shh...— susurró el menor y vieron pasar dos figuras frente a ellos. Los ojos de JungKook se llenaron de lágrimas al reconocer a TaeHyung caminando en dirección a la casa. Pero tragó saliva cuando vió a una chica a su lado, parecían que estaban hablando animadamente.

—¿Quién es esa chica?— susurró la castaña y JungKook guardó silencio.— JungKook... oh cielos, dime que es mentira.— la castaña fijó su vista en los chicos que estaban a pocos metros de ellos y se abrazaron, así que EunBi cubrió los ojos húmedos del menor para que no viera.— No juzguemos aún, a-aún no...

—Dejemos que entren...— murmuró JungKook quitando lentamente las manos de la castaña de sus ojos y apretó sus labios.— ¿Podemos irnos?

Ambos salieron de detrás de la columna y EunBi se frenó sobre sus pasos viendo caminar a JungKook en dirección contraria a la casa.

—¡Está vivo!— exclamó silenciosamente la castaña y vió que JungKook no se giró a verla.— ¿No irás a verlo? ¿JungKook?

—Debe estar muy ocupado con esa chica, olvídalo EunBi.— dijo JungKook y la castaña rodó los ojos corriendo hacia él intentando tomar su brazo pero el menor lo corrió rápidamente, y al hacer eso vió como JungKook tenía sus ojos enrojecidos haciendo que EunBi apretara labios.— Ya EunBi, no vale la pena...

—¿No irás a confirmarlo?— preguntó EunBi sorprendida y JungKook se giró completamente a verla.— ¿No lo harás? ¿Ahora por un abrazo confundimos los sentimientos?

JungKook relamió sus labios y nuevamente se volvió sobre sus talones volviendo a caminar.

—¡JungKook, vamos!

—No, EunBi. Creo que me quedó en claro lo que quiere hacer con su vida.

Entonces EunBi rodó los ojos y comenzó a caminar a su lado. Totalmente rendida de intentar abrir los ojos a JungKook.







—¡Hola!— saludaron JiHyun y TaeHyung a la anciana y los tres hicieron una pequeña reverencia.— Gracias por la limpieza, se lo agradezco.

—No es nada.— dijo la anciana y JiHyun se sentó en el pequeño sofá que había en el centro de la casa mirando a su alrededores, la señora había echo un buen trabajo.

—Gracias por su trabajo.— agradeció TaeHyung entregándole dinero y ambos hicieron una reverencia.

—¡Joven!— exclamó la señora antes de que TaeHyung pudiera cerrar la puerta, este la miró y abrió la puerta completamente.— Alguien preguntó por usted hace poco, pero por lo que veo ya se fueron.

—¿Se fueron?— preguntó TaeHyung frunciendo el ceño y JiHyun se acercó también a la puerta.— ¿Quienes vinieron?

—Habia un chico bastante bonito y una chica que parecía mayor a él, preguntaron por usted.— contestó la anciana y JiHyun con TaeHyung se miraron alarmados.

—¿Les dijo su nombre?— preguntó JiHyun saliendo de la puerta y la anciana se hizo a un lado cuándo vió a TaeHyung correr fuera de la casa.

Corrió varias cuadras viendo hacía todos lados y al no ver ninguna persona caminando por ahí, JiHyun llegó agitada a su lado siguiéndolo con la mirada.

—¿Qué ocurre contigo, por qué saliste corriendo así?— preguntó la rubia tomándose de las rodillas exhausta.

—Sabe que estoy vivo, JiHyun.



















¡Holass!

Cada vez estamos más cerca del final, espero que les haya gustado hasta ahora todo el fanfic, se los quiere mucho y gracias por el constante apoyo.

Se despide Cami.

𝐒𝐎𝐅𝐓𝐋𝐘𝐎𝐎𝐍𝐆𝐒©

𝗢𝗛! 𝗛𝗼𝗹𝘆 𝗛𝗲𝗮𝘃𝗲𝗻 ᵗᵃᵉᵏᵒᵒᵏDonde viven las historias. Descúbrelo ahora