Capitulo 53 (Parte 1)

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Camila abraza a Lauren con alegría pura, no había canción más hermosa para describir su amor. Lauren rodea la cintura de Camila y la besa apasionadamente, pegando sus cuerpos, observa a Michelle que se ha movido de su lugar pero que no ha salido de la casa –ya que no ha escuchado ningún portazo que lo compruebe- Lucy tampoco ha abandonado el establecimiento, lo cual impide que por ahora sacar el estuche de su bolsillo e hincarse frente a su novia a pedirle que sea suya para siempre.


~°~

Ella echa su abundante cabello hacia un lado y bufa. Su arma no estaba en la estúpida y asquerosamente romántica habitación de Camila y Lauren con paso sigiloso llega al cuarto de al lado y automáticamente siente como si alguien le hubiera dado un ****azo en la cara.

Era un cuarto de bebé y a juzgar por el color en las paredes, era de un niño.

El bastardo sería un niño.

Aquí no habrían escondido una pistola. Está a punto de dar media vuelta y marcharse lejos de todas esas porquerías pequeñas y delicadas que solo le hacen recordar que ella no tendrá la dicha de ser madre cuando su mirada se cruza con dos cunas.

Dos.

Su mente repite el número como si fuera desconocido, como si no existiera hasta ese momento.

Dos cunas.
Dos.

Y es cuando su mente por fin logra comprender.

Dos hijos.
¡Camila iba a tener dos!

Gemelos.

Cierra sus puños controlando las ganas de machacar y destruir todo lo que dentro de ahí se encuentra y sale hasta lo que le parece ser la oficina de Lauren.

Empieza a abrir cajones, sin cuidado, desordenando papeles y documentos aquí y allá hasta que finalmente ve su arma entre muchas otras cajas.

Tontas.

Ni siquiera se preocuparon en guardarla bajo llave. Debió haberse deshecho de ella desde un principio; Lauren seguía siendo la ilusa de siempre.

Toma rápidamente la pistola y la echa dentro de su bolso, con esfuerzo trata de ordenar todo el revoltijo en el escritorio y vuelve de nuevo al salón donde la aburrida fiesta continúa. Quiere marcharse pero una mano toma su brazo.

-Quiero que te vayas ahora –pide Lauren entre dientes.

-Eso estaba a punto de hacer –responde con una sonrisita que provoca una mueca en la ojiverde.

-No sé realmente por qué viniste hoy.

-Necesitaba algo.

-Sí, necesitas cordura.

-Lauren no deberías meterte conmigo –amenaza.

-Espero que hayas conseguido lo que sea que estuvieras buscando, pero te quiero fuera de aquí.

-Lo encontré, créeme que esta fiesta me ayudó mucho. Por cierto, que canción tan más inspiradora –alaga- un poco fantasiosa solamente. Nadie vive por mil años, ¿verdad? La vida es tan impredecible, Camila puede desaparecer en cualquier instante.

Lauren aprieta la boca y tensa la espalda.

-No sé cuántas veces te lo tengo que repetir, pero como tú me acabas de advertir que no me meta contigo yo también te digo esto: Te acercas a mi novia y yo mismo me aseguraré de poner una denuncia en tu contra.

-Está bien, Lauren. Veamos quién es la más fuerte.

Después contonea el cuerpo fuera del lugar, tomando con fuerza el bolso. Lauren rueda los ojos pero respira el aire con más tranquilidad buscando a Michelle.

-¡Mich! –grita divisándola entre la multitud.

-No encuentro a Lucy –murmura con nerviosismo.

-Se fue, creo que deberías ir con ella. Estaba... rara.

-Ahora parece estarlo cada día, cada hora, toda la semana. –Hace un mohín- Me iré. Suerte con la propuesta.

-Gracias.

Michelle sigue el mismo camino que Lucy hizo hace minutos, Lauren mira a su alrededor encontrándose con los cafes ojos de Diah que los ven esperando, alentándola a actuar pero no sabe cómo empezar.

-¿Camila? –le habla.

Prefería hacerlo a solas, esto era algo personal. No necesitaba que todos los invitados lo escucharan.
Ella legó hasta su lado y apoyo su cabeza sobre su hombro mientras la abrazaba. Sonrió contra su cuello y le susurró al oído:

-Te amo.

Lauren se retorció de placer, le encantaba escucharla decir eso.

-¿Podemos hablar a solas?

-¿Pasa algo malo? –su tono se torna preocupado.

-No, nada malo. Otra sorpresa.

Caminan de la mano hacía el balcón, el viento sopla muy fuerte desordenando los cabellos de Camila, el cielo está despejado y muy azul y a Camila le recuerda al que vio el día en que llegaron a Hawái, Lauren hace ejercicios de respiraciones y siente como las palmas de sus manos empiezan a transpirar, las restriega contra sus jeans y se enfoca en los niños que juegan en un parque nada lejos de ahí, mira los árboles y las hojas llenando las calles, demostrando que están en Otoño, a solo dos meses de ser padres.

-_Camz.... –comienza, pero se detiene. Esto no parecía ser tan difícil ayer frente al espejo.

-Lolo –Camila aprieta la mano de ella aún más fuerte.- Puedes decirme lo que quieras, lo sabes ¿verdad?

-Sí –exhala.- Camz, fui muy mala al hacerte esperar por escuchar esa canción hasta este día, siendo honesta, pude cantarla mucho antes. Pero tuve un motivo especial....

-¿Especial? –pregunta.

-Sé que no es la mejor canción del mundo, la letra tal vez parezca simple pero quiero que sepas que para mí es mucho más –se hinca y es cuando saca la caja de terciopelo y la abre, mostrando un perfecto anillo de oro blanco- quiero que te des cuenta que ya no tengo miedo, que creo en ti, en mí y en el amor que nos tenemos y que le tenemos a nuestros bebés. Qué me cambiaste y volteaste mi vida de una manera increíble, que te adoro y estaría dispuesta a hacer lo imposible por ti.

Una lágrima se escapa de los ojos de Camila.

-Camz eres tan hermosa y linda, y no estoy hablando solo físicamente, eres dulce, amable y generosa y estoy completamente segura que nuestros gemelos estarán orgullosos de su madre, y yo... yo seré la mujer más afortunada si aceptas ser mi esposa.

Toma la joya con su mano derecha, haciendo que el diamante brille contra la luz del sol y lo acomoda justo frente al brazo izquierdo de ella.

-Camila Cabello. Mi compañera, mi novia, mi amante, mi amiga. La única mujer que amo y amaré por y para siempre. ¿Te casarías conmigo?

La Farsante (Camren)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora