Camila apoyó su frente en el hombro de Lauren, quien seguía respirando entrecortadamente.
-¿Y si es como tu sueño? ¿Y si éste también se vuelve realidad? –cuestionó mientras retiraba el sudor de su cara.-Camz, yo no podría soportarlo.
-No pasará Lolo –consuela y le da un pequeño beso por debajo de la oreja.
-He tenido la misma pesadilla 3 veces en esta semana ¿no crees que significa algo?
-Estás estresada, eso significa.
-Tú soñaste que me conocías, aún antes de saber de mi existencia. ¿Por qué esto sería diferente? Es Lucy, siempre es ella tratando de... de... –era incapaz de decirlo.
-De matarme –completa y Lauren asiente. –Esa pesadilla no se hará realidad ¿De acuerdo? Te tengo a ti, a Michelle, a Drew, Harry, Dinah. Todos me están protegiendo.
Lauren la ve con ojos grandes y desesperados como si Camila se estuviera tomando todo a la ligera.
Sí, ella también tenía miedo. ¿Cómo no tenerlo cuando Lucy, una chica que desde el principio mostró signos de locura y ganas inmensas por hacerle daño, estaba desaparecida desde hace 7 días y portando un arma con la que la había amenazado en ocasiones anteriores? Estaba aterrada, pero Lauren... Lauren parecía un zombie.
No comía, no dormía, no hacía nada sin asegurarse primero que Camila estaba a salvo.
Y sí, era lindo, era... de alguna manera romántica toda la preocupación que ella mostraba, pero era cansado. Y preocupante.
La policía, no había podido hacer nada. Parece que la seguridad de este país solo es efectiva cuando se trata de películas o series, de seguro si vivieran en algún capítulo de CSI ya hubieran encarcelado a Lucy desde hace mucho, pero no. Según las autoridades no había rastro alguno de la ciudadana Lucia Vives.
Pero no es como si Lucy tuviera todo los recursos universales para desaparecer de la tierra, debía estar por algún lado. Lauren aún tenía esa alarma silenciosa en la cabeza.
-Solo estoy contando las horas para que nuestras vacaciones lleguen. Entre más lejos estemos de esta ciudad mejor.
-Lauren, no tengo ánimos de viajar.
-No podemos quedarnos, Camz. Solo eres un objetivo más fácil para ella. Entiende, no puedo soportar la idea de perderte –se revolcó en la cama, como si por el simple hecho de pensarlo estuviera muriendo de dolor.- Todo esto es mi culpa, ahora es mi deber mantener a las únicas personas que me importan con vida.
-No es tu culpa.
-No mientas, Camz. Desde que llegué a tu vida no has tenido un día de paz –sus ojos se llenaron de una depresión profunda.
-Tuve un hermoso día de paz esa vez que fuimos al parque acuático en Hawái, ¿recuerdas? Me reí como loca.
-Camz.... –comenzó, tratando de interrumpirla pero Camila lo impidió.
-Oh y el día que fuimos a comprar la ropa para los gemelos ¡Ese fue un día tan bonito! No podía dejar de imaginarme miles de cuerpecitos y caras diferentes vistiendo cada prenda.
-Pero...
-Y cada momento que me besas Lolo, cada instante que me ves a los ojos y sonríes... ese es un momento de paz y felicidad para mí.
-Yo solo te he traído problemas.
-Bueno no puedo negar que eres algo problemática –sonrió- pero solo imagina Lauren ¿En dónde estarías en este momento si no me hubieras conocido?
La respuesta apareció en la mente de Lauren antes siquiera que terminara de comprender la pregunta.
-En un bar, gastándome lo poco que me queda del dinero del auto que vendí, metiéndome en problemas con un tipo grande por coquetearle a su novia, sucia, ebria, tal vez herida, tal vez robando...
-Y yo –comentó Camila- estaría en este apartamento, con la habitación de al lado llena de cajas viejas y no con cunas de bebés, con insomnio, de seguro viendo por milésima vez las mismas películas, con la autoestima baja y tres botes de helado vacíos.
Lauren río –Lo de los helados no ha cambiado mucho.
-O tal vez peor aún –continuó- casada con Michelle, siendo estafada. Ella engañándome con Lucy mientras espera a que pase el año para poder divorciarse y llevarse todo mi dinero.
Jauregui se puso rígida a su lado.
-¿Sabes, Lolo? Yo creo que tú trajiste miles de problemas a mi vida. Pero también llegaste a llenarla de cosas especiales. Y nunca desearía no haberte conocido.
Lauren sonrió y se posó encima de ella mientras que la veía con ojos brillantes, esta mujer la había salvado, esta mujer era su propio ángel.
-Te amo, Camz -susurro mientras empezaba a desvestirla –Oh, te amo tanto.
***
-¿Entonces hacemos la fiesta después o antes de que se vayan a su viaje? –preguntó refiriéndose al baby shower.
-¿Lauren? –llamó Camila.
-Después –dijo- Nos vamos en dos días y no creo que puedas organizarlo en tan poco tiempo.
-Oh Lau, querida, se nota que no me conoces –río Dinah y empezó a anotar diferentes cosas dentro de su libreta.
-¡Tengo tantas ideas! –dio un gritito que hizo que Camila saltara un poco de su asiento.- Podemos poner muchos globos azules y luego letreros de ¡Son niños! O ¡Son gemelos, y las invitaciones podrían ser biberones o algo de bebé, aún no estoy segura de eso. Tal vez Siope me lleve a las tiendas a comprar las cosas ya que tú... tienes prohibido salir.
-No lo tiene prohibido –gruñó la ojiverde. –Solo es por seguridad.
-Sí, como sea. ¡Vas a tener el mejor baby shower del mundo!
-Gracias Cheche.
-Bonita –Lauren se dirigió hasta su prometida y le dio un corto beso.- Tengo que ir a comprar unas pilas para mi estéreo. No me tardaré. DJ quedas a cargo.
-¿A cargo?
-Solo vigílala.
-Lo bueno es que no tiene prohibido salir. –bromeó.
-Por favor, Camz no hagas ninguna tontería. –ella rodó los ojos, Lauren a veces la trataba como una niña.
Lauren salió de la casa dejando a Dinah y a Camila concentradas en el trabajo para la reunión, después de unos minutos Camila decidió hacerse algo de comer.
-¡Rayos! –musitó entre dientes.
-¿Pasa algo?
-No hay lechuga.
-¿y?
-Que necesito lechuga, quería una ensalada.
-Pues come otra cosa, hay sopa instantánea en la alacena.
-ugh, no. –Arrugó la nariz exageradamente.- Quiero una ensalada.
-¿Y qué podemos hacer?
-Podrías ir al mini-super que está a unas cuadras y comprar.
-No te puedo dejar sola.
-No estoy sola. Michelle están en la habitación de huéspedes.
-Sí, pero sigue dormida.
-Pero su presencia está aquí. Vamos Cheche, de verdad tengo antojo de ensalada.
-Tú ganas, Chancho. Si Lau me mata será culpa tuya. Tardaré solo unos minutos ¿necesitas algo más?
Revisó- Zanahorias.
-Vuelvo enseguida –murmuró la rubia y salió con paso firme del departamento.
Camila se dejó caer en el sofá, esperando que su amiga volviera pronto con los ingredientes que necesitaba. Tal vez debería ponerse a partir las demás verduras mientras llegaba... Pero cuando estaba a punto de levantarse para volver a la cocina, su celular sonó con una pegajosa melodía, era Dinah.
-¿Chancho?
Pero la voz que le contestó no le pertenecía a Dinah Jane.
-Cabello, si quieres que tu amiguita siga respirando quiero que bajes ahora mismo, te estoy esperando abajo. Y más vale que no llames a Lauren o a la policía, porque yo lo sabré y no dudaré ni un poco en volarle la cabeza a la rubia.
Camz no hagas tonterías. Había dicho Lauren. Camila no debiste haber enviado a Dinah por lechuga y zanahorias, no debiste. —
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La Farsante (Camren)
FanfictionCamila Cabello y Michelle Jauregui se enamoraron desde la primera vez que se vieron. Son felices, se aman y deciden casarse cinco meses después. (G!p*)
