Capitulo 35 (Parte 2)

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Ella se agarró de la silla para no perder el equilibrio.
Era una noticia buena, pero ¿por qué la ponía tan mal escucharla?

-Bonita, ¿estás bien? –susurró Lauren mientras veía como Camila parpadeaba varias veces antes de enfocar la vista en ella

-¿Cómo está?

-Desorientada –murmuró tensa, y Camila pudo darse cuenta que le estaba ocultando algo.- no recuerda algunas cosas y está débil.

-¿No recuerda algunas cosas?

-Pero el doctor dijo que es normal, pronto recordará mejor, es un milagro que esté sin secuelas, todavía está en observación.

-Me estás ocultando algo, Lauren...

Se puso rígido. –No –musitó entre dientes.

-Lauren...

-No es nada importante, Camz.

-Debe serlo si te pone en ese estado –le frunció el ceño.

Lauren soltó aire –Cuando Michelle despertó...

-¿Sí? –la animó ella.

-Cuando Michelle despertó lo primero que hizo fue preguntar por ti.

La morena abrió los ojos como platos- ¿Por mí?

La ojiverde asintió hacía Camila y empezó a morderse el labio. ¿Camila seguiría teniendo sentimientos hacía su hermana? Parecía afectarle tanto lo que pasaba... Al final, ella había aceptado casarse con Michelle en tan poco tiempo porque la amaba, había confiado tan ciegamente en Michelle, solo por amor.

-Hey, Lauren –sacudió los pensamientos de su cabeza, y se encontró con Camila frotándole la mejilla suavemente- no pienses tanto, Lolo. Qué bien sé que está pasando por tu mente, y la respuesta es no. Ya no siento absolutamente nada por Michelle.

La ojiverde negó con la cabeza.

-La amabas tanto...

-Sí, pero lo HACÍA –recalcó la palabra- ahora no, ahora te amo a ti.

-Yo...

-No sabía que eras tan insegura, Jauregui –digo mientras la abrazaba. –Estoy esperando un hijo tuyo, ¿cómo puedes dudar mi amor? Te he perdonado cosas realmente imperdonables. Si eso no es prueba de lo que siento por ti, entonces no se cuales son.

La ojiverde hizo una mueca, Camila tenía razón... como siempre. Pero es que Michelle siempre había sido la que tenía todo, le había quitado a Pattie, a Jeremy, a Lucy, no quería que también se llevara a Camila y a su bebé.

Aunque Michelle también esperaba un hijo...

Asintió hacía Camila y puso sus mano sobre la de ella –Perdóname.

Camila sonrió - ¿Quieres que reserve los boletos?

-Dirás mi boleto.

-¿Qué? No... yo voy a ir contigo.

-Camz, no.

-No quieras hacerme tonta, Lauren. Puedo viajar embarazada, sé que no hay problema en eso, al menos por los primeros meses.

-Lo sé, pero eso trata con mujeres que no le tienen fobia a volar, Camila si te diera un ataque y perdieras al bebé, nunca me lo perdonaría.

-No va a pasar nada...

-No puedes tomar pastillas mientras estás embarazada, así que no podrás tomar calmantes y por lo tanto no tendré la seguridad de que no haya algún incidente sobre el avión.

-Dijiste que no me dejarías sola.

-En cuanto Michelle esté bien, haré que viaje a Nueva York y vendré con ella.

-No quiero que estés sola en California, ella te irá a buscar. – Después de que Lauren le había confesado que esa zorra de Lucy la había drogado y abusado de su estado, Camila la odiaba más que nunca. Esa mujer estaba loca.

-¿Puedes confiar en mí? –pidió.

-Te haré la misma pregunta, Lolo. ¿Puedes confiar en mí? Te prometo que nada pasará en el vuelo, lo juro. Mi cita con el médico es en dos días ¡Lauren! –Chilló- dijiste que estarías aquí, que me acompañarías. Si no puedes hacerlo, al menos déjame irme contigo a Los Ángeles.

-No –sentenció- es un viaje largo, cansado y no permitiré que nada te pase.

-Entonces no vayas.

Bufó –Es mi hermana.

-Tiene a Lucy, a tu padre y a tu madre.

Bufó.- Sé que ninguno de ellos se hará cargo, Camz. Soy yo o nadie...

-Pensé que no se llevaban bien.

-Creo que no es el momento para estar enojada, entiende que acaba de salir de un coma, amor. Cuando supe por primera vez que estaba internada en el hospital, me derrumbé. Es mi hermana, mi hermana gemela, mi sangre, pude haberla perdido solo por mi maldito orgullo y por una mujer mala, que no merece que pelemos por ella. Déjame ir –rogó.-

Camila cerró los ojos y se dirigió a su habitación, cuando regresó tenía un papel entre sus manos.

-Dile que lo firme, es la acta de divorcio.

Lauren le dio una rápida leída, solo por encima.

-Tú no planeas darle nada ¿verdad?

-Claro que no, está estipulado ahí mismo que me quedo con toda mi fortuna, cada uno por separado conserva sus propios bienes materiales, nada más.

-¿Si no quiere hacerlo? Me refiero a firmar.

-No creo que se oponga, si lo hace simplemente hará las cosas más difíciles.

-Recuerda que está débil, Camila y algo confusa. Esto solo lo dejará más aturdida.

-Así que no quieres que me divorcie ¿eh? –bromeó provocando un gesto de parte de Lauren.

-Quiero que estés libre lo más pronto posible, nena. Pero siento que cuando Michelle sepa todo lo que ha pasado, puede ponerse peor.

-Va a estar bien, si no quieres dárselo hoy, no lo hagas. Solo asegúrate de tenerlo firmado antes de volver ¿lo que harás pronto, cierto?

-Lo más pronto posible, princesa. –le dio un leve beso sobre la nariz.

***
Tan pronto como baja del avión se dirige hacía el hospital, esto realmente no era tener estabilidad. ¿Cómo planeaba que Camila quisiera compartir su vida con ella, si no dejaba de dejarla sola a cada rato? Lo único que realmente esperaba es que cuando Michelle estuviera sano se hiciera cargo de su hijo y controlara a Lucy, así ella podría irse lejos, sin importarle nada ni nadie más. Solo Camila y la pequeña criaturita que crecía dentro de ella.

-Disculpe, señorita –murmuró en recepción- vengo a visitar a la paciente Lauren Jauregui. ¿Puedo pasar?
-Lo siento, señorita. Pero la hora de visitas ha terminado.

-Pero... -leyó la pequeño inscripción en su placa, Loretta. –Por favor, Loretta. Ella es mi hermana y acaba de despertar después de meses en estado de coma, déjeme verla.

-Lo siento, señorita Jauregui Pero la respuesta sigue siendo no, en especial si como dice... la paciente está en un estado tan delicado. Regrese mañana.

Lauren rodó los ojos y salió con la espalda encorvada del hospital, el viaje había sido en vano, podía estar en este instante junto a Camila. Era una estúpida por haberla dejado sola.

Se auto-golpeó en la frente y tomó un taxi hasta su departamento, estaba agotada y con muchas ganas de comer.

...


Entró al departamento más rápido de lo normal al escuchar unos ruidos, cuando abrió la puerta maldijo en voz baja. Había olvidado quien estaba viviendo en su casa.

-Lauren, has vuelto –susurró ella cuando la vio frente a la puerta.

-Lucy, había olvidado que... -fue acallado por el inesperado abrazo que le dio ella y fue consciente del pequeño bulto que estaba entre ellas. Se alejó y quedó sorprendido al encontrar el estomago de Lucy levemente abultado, claro... ella debería tener ya unos cuatro meses de embarazo.

-Has cambiado de opinión –sus ojos brillaban con emoción, y fue cuando la ojiverde lo comprendió todo, ella creía que había dejado a Camila para volver con ella.

-No, Lucy. Estoy aquí porque necesitaba venir al hospital.

-Oh –musitó.- Yo pensé... pensé que volvías por mí.

Lauren negó levemente con su cabeza.- Nada de eso.

-¿Pero hay posibilidades, no es así? Que te quedes, aquí conmigo. Dame unos días para convencerte. –frunció el ceño, Lucy de verdad era una mujer muy sola.

-No es no, Lucy. ¿No entiendes, acaso?

-¿Por qué no?

-Tengo responsabilidades, una novia y un bebé.

-¿Mi bebé? –preguntó.

Lauren suspiró –No –volvió a decir, era consciente de cuántas veces repetía esa palabra cuando estaba junto a Lucy.- Camila está embarazada, está esperando un hijo y es mío. Ese es del bebé que hablo.

Y en el instante se arrepintió de haberlo dicho ¿por qué lo dijo? Los ojos de Lucy se tiñeron de una capa de odio y envidia, daba miedo...

La Farsante (Camren)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora