━━━━ 𝑬𝑿𝑪𝑯𝑨𝑵𝑮𝑬
❝ Lo logré, me dieron el intercambio❞.
Donde Emma logra después
de mucho esfuerzo y
pesadillas un intercambio
a la UCLA en Estados Unidos.
O
Donde Emma gracias a un
intercambio conoce a amigos
increíbles, f...
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Sonreí con cansancio arrastrando nuevamente la pesada maleta que me había hecho Liv ¿Acaso esto tenía piedras dentro?
El aeropuerto estaba medianamente vacío con una que otra persona pasando a nuestro lado con una sonrisa, dato curiosa, varias personas desde que coloque un pie en Salt Lake están contentas, bueno, sonrientes. Casi todo el mundo tenía una buena vibra, nada parecido a mi cara con poco ánimo con una palpable jaqueca que me atacaba aun después de haber dormido dos horas en el vuelo. Estaba aturdida y aún no podía creer que había bebido la noche anterior ¡Yo! Que nunca había probado tan solo una gota de alcohol ¡Ni siquiera eh bebido soda desde que tenía 8 años!
Al escuchar un fuerte carrasposo falso desvíe mi atención hacia Olivia que alegremente sonreía observando hacia la entrada del aeropuerto que pasaríamos en unos 10 pasos aproximadamente. Ya fuera mi amiga miro de un lado a otro en busca de algo y cuando estaba abriendo la boca para cuestionar sobre lo que sucedida suspiro alegre tomando de mi muñeca deteniendo mis palabras antes de que salieran de mi boca. Olivia me jalo hacia un auto negro bastante moderno donde solo abrió la puerta y sin decir mucho abrió el maletero metiendo su maleta seguida de la mi con mi atenta mirada sobre ella. Después me jalo dentro del auto donde visualicé al conductor que era un hombre que no conocía en lo absoluto.
— ¿Liv, que...
— Hola, Julián, gracias por venir por nosotras — me interrumpió la chica sonriendo al conductor quien sonrío con un asentimiento de cabeza para encender el motor del auto.
— ¿Lo conoces? — pregunto en un susurro a la chica mirando al hombre por el espejo retrovisor.
— Si, él era mi chofer en las grabaciones.
— Oh, genial — sonrío mirándola de reojo — ¿Hacia donde vamos a hora?
— Park City, bebé — respondió feliz la chica cubriendo mis hombros con su delgado brazo atrayéndome a un abrazo cálido.
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Me abracé a mi misma en busca de calor en el frío porche donde esperábamos Oliva y yo a que la gran puerta de la gran casa de madera que teníamos en frente se abriera, y así fue a los segundos dejándonos ver a una sonriente Sofia con un grueso chaleco de lana blanca que le hacía parecer demasiado tierna para ser real.