La primera explosión me desconcierta, tomándome por sorpresa. La segunda me deja paralizado y es Steve quien me tira al suelo, cubriéndome con su brazo.
Un solo pensamiento se repite en mi mente, en bucle. Hydra.
Nos ponemos en pie a tiempo de confirmar mis temores y ver a los soldados de Hydra pasar sobre los restos de la pared que han volado por los aires y nos colocamos espalda con espalda, en un gesto que parece arraigado en lo más hondo de nuestra conciencia. Sin más armas que mi brazo metálico me enfrento a un enemigo tras otro.
En algún momento me separo de Steve, que ha corrido a ayudar a Natasha. Trato de acercarme a él, pero un soldado me corta el paso.
- Recuerda, lo prefieren vivo -le dice su compañero mientras saca una pistola y apunta a mi pierna.
Tengo el tiempo justo de apartarme y la bala impacta en el suelo. Usando el brazo izquierdo como escudo, me acerco a los dos soldados y consigo desarmarlos y dejarlos en el suelo. Les quito las pistolas y miro a mi alrededor tratando de localizar a Steve. Sigo sin verlo, pero Sam, que parece haber conseguido encontrar su armadura, pelea contra tres adversarios no muy lejos de mí. Está en clara desventaja y corro hacia él pensando que Steve no se lo perdonaría si les pasase algo a él o a Natasha, que está luchando junto a Bruce convertido en Hulk. Ahora mismo creo que Sam y Nat son las dos personas más importantes de su mundo, sobre todo ella.
Levanto una de las pistolas que les había quitado a los soldados y elimino a dos de sus adversarios. Él acaba con el tercero y me lo agradece con un gesto fugaz antes de volver a la batalla. Yo, por mi parte, sigo buscando a Steve entre el caos de escombros, proyectiles y enemigos en que se ha convertido la base.
No sé a cuantos soldados he abatido cuando al fin logro ver a Steve. Rodeado por varios contrincantes parece estar apañándoselas bien. Lo que no ve es al grupo de soldados que se dirigen hacia él por detrás. Justo por dónde yo debería estar guardándole las espaldas.
Voy corriendo hacia él cuando algo explota a mi derecha. La onda expansiva me hace trastabillar y caer al suelo entre los restos de lo que debió ser alguna pared. Parte del techo, que hasta este momento había salido indemne, cae sobre mí en ese preciso instante.
Apenas tengo tiempo de cubrirme el rostro con el brazo derecho antes de quedar sepultado bajo una montaña de escombros.
Toso cuando el polvo entra en mi boca y siento que me falta el aire. Uno de los fragmentos de techo me aplasta el torso y no siento las piernas. Intento mover el brazo izquierdo para tratar de mover aquello que no me deja respirar, pero está atrapado entres dos piedras y ni siquiera puedo verme la mano. Busco liberar el brazo sin éxito. El polvo me hace toser cada vez más, los pulmones me arden, la vista se me nubla y mi cuerpo parece a punto de ceder bajo el peso de los escombros. No consigo reunir las fuerzas necesarias para gritar. ¿Así que este es mi final? ¿El de verdad? ¿Sin más sueros ni experimentos? Puede que sea lo mejor para todos, al fin y al cabo no soy más que un asesino.
Mi último pensamiento es para Steve. De quien, pienso con amargura, ni siquiera he podido despedirme. Ni siquiera he podido agradecerle todo lo que ha hecho por mí, incluso cuando no he sido más que un estorbo para él. Al menos, me consuelo, he podido pasar mis últimos días con él. Espero que al menos él salga ileso de este infierno, que sea feliz como hace años que no lo es. Espero que esté bien.
Mi respiración se vuelve cada vez más superficial y un velo negro cubre mi mundo.
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Hasta el final
Fiksi Penggemar"¿Me había recordado?" Hace dos días Steve estuvo a punto de morir. No pudo hacer nada para evitar caer de la nave pero Bucky, su mejor amigo, le sacó del agua. El único problema es que Bucky no recuerda a Steve, ¿o sí?
