Fruncí el ceño y releí dos veces más su mensaje, como si por un momento hubiese olvidado por completo mis conocimientos del inglés. Mordí mi labio inferior presa de los nervios. El recuerdo de sus sonrisas, su leve contacto sobre mi piel, la forma en la que nos miramos a la salida de aquel café, no hizo más que ponerme los nervios de punta.
De pronto, la expectativa por verlo nuevamente se volvió demasiado intensa y, al mismo tiempo, angustiante. Desde que se había ofrecido a mostrarme su país, la idea de verlo en mi viaje había quedado latente en mis pensamientos. Sabía que me iba a costar horrores rechazar su oferta, aún a sabiendas de que era muy probable que, en esta oportunidad, mi voluntad tendría la resistencia de un castillo de naipes.
Y era entonces cuando la angustia me embargaba, porque me era difícil enfrentar aquel sentimiento de anhelo cuando, al mismo tiempo, deseaba darle una oportunidad a lo mío con Damián.
"No creo poder darte una fecha con anticipación"
"Ni siquiera estoy segura si voy a poder ir a Alemania"
"Mi idea es, una vez en Francia, ir viendo que pasajes low cost consigo y así ir armando mi itinerario a medida que vayan surgiendo las oportunidades"
Ese era mi plan y, en este momento, también era mi excusa para al menos intentar mantenerme lejos de la tentación.
"Yo podría pagarte el pasaje y darte estadía en uno de nuestros hoteles si quisieras"
¡Bendito Dios!
"Alto ahí Sugar Dady, no necesito que me pagues nada"
"Lo sé y te pido disculpas si te ofendí, no era esa mi intención"
"Está bien, tranquilo, no me ofendí"
"Es solo que soy totalmente capaz de arreglármelas solita. Además, no me gusta abusar de la generosidad de los demás"
"Si por mi fuese, te dejaría abusar de mi generosidad en todos los sentidos posibles"
Apreté mis piernas mientras sentía como el calor se apoderaba de mis mejillas. Este hombre no era bueno para la salud de ninguna mujer, tanto física como mental.
"Y antes de que me retes nuevamente, voy a aplicar un dicho que le escuche decir a Damián en más de una oportunidad"
"Me lo dejaste de pique"
La mención de Damián me bajo la temperatura unos cuantos niveles, haciéndome sentir realmente mal respecto a lo que estaba sintiendo segundos antes.
"Se dice, me la dejaste picando"
"Y tienes razón"
"Bueno, debo dejarte. Tengo que volver a mi casa"
"Bien, no te entretengo más, pero otro día seguimos hablando, necesito convencerte de que vengas"
"Te mando un beso, espero que sigas bien"
"Igualmente"
"Besos!"
Como si estuviera en piloto automático, puse en marcha el auto y salí del garaje. Maneje hasta mi casa sumida en una nebulosa de pensamientos inconexos y sensaciones confusas. Debía agradecerle a mi habilidad al volante, porque llegue a mi hogar sin ningún rasguño, tanto yo como mi auto.
Apagué el motor y permanecí quieta mirando el exterior a través del parabrisas. El cielo ya se mostraba de aquel azul intenso que precedía a la absoluta negrura. Así me sentía yo, como si estuviera sumergiéndome en la más profunda oscuridad, sin posibilidades de ver hacia dónde dirigir mis pasos y con la seguridad de que tropezaría mil veces antes de llegar a mí destino. Cualquiera que fuese éste.
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¿Y si...? #PGP2020
RomanceSofía le huye a los compromisos. Damián recién sale de una relación tóxica . Varik está más bueno que el pan. Decisiones. Decisiones. Decisiones. ¿Quién dijo que tomar decisiones era fácil? Porque, aún cuando tus convicciones son firmes, es difícil...
