—¿Sofi?
—Mmm...
No sabía en qué momento me había relajado tanto, que había comenzado a quedarme dormida.
—Necesito levantarme para limpiarme.
—Ajam —contesté, dejándome caer de costado, liberándolo de mi peso.
Lo escuche levantarse de la cama, no tenía fuerzas ni ganas suficientes como para abrir los ojos. Me sentía plenamente satisfecha y relajada. Nada mejor que una buena sesión de sexo para liberar estrés y tensiones. Estire mis piernas y brazos, sintiéndome placenteramente agotada. Aún era capaz de percibir el efecto del alcohol en mi cuerpo y eso, sumado al sexo, me hacía sentir como en una nube. Me reí por lo bajo y mordí mi labio inferior. ¡Qué bien me sentía!
El colchón a mi lado se hundió bajo el peso de Damián, haciéndome saber que había regresado a la cama. Nos tapó con una sábana y apoyó una de sus manos sobre mi vientre.
—¿Te queres quedar?
Adiós paz y felicidad. Abrí los ojos y lo observé, intentando disimular lo incomoda que me había puesto su propuesta.
—No te asustes, no te estoy pidiendo que te cases conmigo. Es solo que es tarde, todavía estoy algo borracho y el auto lo dejamos en el centro. No me gusta la idea de que te vayas sola a esta hora en Uber, me dejaría más tranquilo que duermas acá.
Tenía lógica lo que decía, a mí tampoco me gustaba andar sola a estas horas por la calle, menos viajar en un taxi o Uber. Para ser sincera, me aterraba viajar sola en ese tipo de trasportes, siempre que podía lo evitaba y cuando no me quedaba otra, la pasaba mal durante todo el trayecto y solo lograba relajarme una vez que llegaba a mi destino. Por esa razón, ni bien pude, me compre mi auto, así podía movilizarme tranquila sin exponerme a situaciones de mierda.
—Está bien. —Terminé por aceptar—. Voy un toque al baño.
Me levanté y camine hacia fuera de la habitación. Encontrar el baño no fue un problema, el departamento era un dos ambientes y solo había dos puertas. Entre al baño y prendí la luz. Casi suelto un grito al verme al espejo, estaba hecha un desastre. Mi peinado ahora era un revoltijo enredado de pelos y el maquillaje de mis ojos se había corrido gracias a la transpiración. Mis mejillas estaban naturalmente sonrosadas y mi piel brillaba por la fina capa de sudor que todavía me cubría.
Quien dijese que después de tener sexo uno podía verse como una diosa recién bajada del Olimpo, mentía. O había tenido sexo mediocre y aburrido. Lave mi cara quitando los restos de maquillaje y até mi pelo en un rodete, era imposible hacer otra cosa con lo enredado que estaba. Me puse un poco de pasta de dientes en mi dedo y me lavé, ni loca iba a usar su cepillo, eso sería asqueroso. Luego hice mis necesidades y por último, me higienice mi zona íntima con un poco de papel mojado. Usar su bidet también me daba asquito.
Podría haber tomado una ducha rápida, pero estaba demasiado cansada y solo quería acostarme de una vez. Me sentía extraña con el hecho de quedarme a dormir, más que nada por lo que podía implicar. Pero tampoco podía comportarme como una loca desquiciada y salir corriendo solo porque me repelía cualquier acción que implicara dar pie a confusiones respecto a la naturaleza de nuestra relación.
Antes de volver a la habitación, fui hacia el living para buscar mi cartera, la cual encontré apoyada sobre una mesa junto a un juego de llaves. Saque mi celular y mientras regresaba a la habitación, le mande un mensaje a Dolores avisándole que hoy no volvería a dormir. No se trataba de rendir cuentas, sino que quería evitar que se preocupara por mí.
Entre a la habitación de Damián, esta vez detallando un poco más los alrededores. Las paredes estaban pintadas de un color claro y se encontraban totalmente desprovistas de decoración. Del lado derecho, había una cama matrimonial con dos mesitas de luz a sus costados. Los muebles eran de una madera oscura, probablemente roble, pero era difícil determinarlo con la escasa luz que entraba de la calle.
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¿Y si...? #PGP2020
RomansaSofía le huye a los compromisos. Damián recién sale de una relación tóxica . Varik está más bueno que el pan. Decisiones. Decisiones. Decisiones. ¿Quién dijo que tomar decisiones era fácil? Porque, aún cuando tus convicciones son firmes, es difícil...
