Cuando volvimos al hall, la gente de producción ya estaba comenzando a guardar los equipos. Habían finalizado con las tomas del hotel y ahora tocaba hacer algunas otras en exteriores. Luego todo pasaría a post producción, donde se hacia la verdadera magia.
—Al fin terminaron —exclamé aliviada—. Todavía no entiendo porque tu jefe nos hizo venir.
—Sí, respecto a eso... —Se rascó la nuca—. Sospecho que él solo quería tener una excusa para verte, aunque al final no pudo ser por los cambios de planes de último momento.
—¿Y de dónde sacaste esa idea?
—Varik me dijo ayer que lamentaba no poder estar presente hoy.
—Así que hacernos venir solo fue una excusa... —Pensé en voz alta.
Ambos nos encontrábamos parados en medio del hall. No veía a Cami ni a Javi por ningún lado, no sabía dónde se habían metido.
—¿Te puedo hacer una pregunta un tanto... indiscreta?
Lo miré sintiéndome de pronto molesta.
—No pasó nada con Varik, si esa es tu duda. Creí que había sido bastante clara con los dos, no sé porque Varik armo todo este circo.
—Quizás solo quería hablar de algo con vos. —Se encogió levemente de hombros.
—Sigo sin entender porque lo hizo. Si quisiera hablar conmigo de algo, me podría haber llamado como una persona normal.
—No tiene tu teléfono. —Se encogió de hombros—. Mira, si se tomó la molestia de hacerte venir supongo que fue porque le caíste bien. Quizás solo quería charlar con vos una vez más.
—No entiendo por qué. No me conoce, apenas cruzamos unas palabras el sábado.
—Yo tampoco te conozco demasiado y, sin embargo, te conté más de mi vida en el par de veces que nos vimos de lo que le conté a mi mejor amigo en los últimos meses.
—Eso solo habla mal de tu amistad.
—Lo sé. —Nuevamente se rascó la nuca. Comenzaba a pensar que aquel gesto era una especie de tic nervioso.
—¡Sofi!
Esa era Camila que me gritaba desde las grandes puertas de ingreso al hotel. No sabía en qué momento habían salido todos los del equipo de filmación.
—Bueno, tengo que irme. Espero que tengas un descanso de tus malos días.
—Gracias. —Sonrió—. Nos estamos viendo.
Un momento incomodo se generó en ese instante, ninguno de los dos sabíamos cómo saludarnos. Es que la situación era bastante bizarra. Casi no nos conocíamos, pero habíamos compartido charlas muy profundas, aunque el único que había destapado su vida privada era él.
Terminamos por saludarnos con las manos mientras nos decíamos adiós, luego cada uno tomo su rumbo. Y, aunque a pasos de la puerta tuve la inmensa e inesperada necesidad de girarme para verlo, no lo hice.
(...)
Era sábado por la mañana y me encontraba en la agencia ayudando nuevamente al equipo a cargo de la cuenta de Renault. Camila no había podido venir ya que cursaba los sábados por la mañana. Hoy era mi cumpleaños, pero nadie en la agencia parecía estar enterado. Me daba mucha pena ajena decirlo, así que preferí hacerme la tonta. Estaba muy concentrada en lo mío cuando mi celular comenzó a vibrar.
El identificador de llamada indicaba que se trataba de un número desconocido y aquello me hizo dudar entre atender o no. No solía aceptar llamadas de números desconocidos o privados, pero, como era mi cumpleaños, decidí atender. Quizás solo se trataba de algún conocido que no tuviera agendado queriendo saludarme.
ESTÁS LEYENDO
¿Y si...? #PGP2020
RomansaSofía le huye a los compromisos. Damián recién sale de una relación tóxica . Varik está más bueno que el pan. Decisiones. Decisiones. Decisiones. ¿Quién dijo que tomar decisiones era fácil? Porque, aún cuando tus convicciones son firmes, es difícil...
