Mi corazón se saltó un latido y estaba segura de que el color de mi rostro se había drenado por completo. Tragué saliva y esta vez, fui yo la que desvió la mirada, sintiéndome completamente incapaz de enfrentarlo en ese momento. Mi primera reacción fue querer negar todo, pero sabía, con la certeza de quién es atrapado en una mentira, de que solo lograría empeorar la situación. Así que opte por tantear el terreno.
—¿A qué te referís con...
—Sofía, te pido por favor que no me tomes por boludo —dijo Damián interrumpiéndome. La decepción tintando su mirada.
Como si la moza tuviera el poder de aparecer en los momentos más tensos, se paró a nuestro lado y deposito nuestra comida en la mesa, deseándonos buen provecho a ambos. Mire el plato de rabioles con tuco que había pedido, comprobando que mi apetito se había esfumado por completo.
—No hay nada entre él y yo —confesé en un susurro, con mis ojos aún enfocados en mi plato.
Esa era solo una parte de la verdad, pero todavía no era capaz de decir algo más al respecto. Miles de pensamientos surcaban mi cabeza, haciendo tanto ruido que estaba comenzando a sentirme aturdida.
—No hay nada... —Su voz sonaba contenida—. Mira qué raro, porque hasta lo que yo me enteré, han mantenido contacto desde aquel fin de semana en el Tigre. Incluso se vieron cuando estuvo la última vez en Buenos Aires. Así que, se me estaría haciendo difícil creer que no pasa nada entre ustedes dos.
Levante la mirada, notando que él tampoco había hecho amago de tocar su comida. Sus ojos se clavaron en los míos con tanta intensidad, que no pude evitar tragar saliva con fuerza. Era evidente que Varik le había hablado de mí. Me maldije internamente, yo solita me había metido en este embrollo. Decidí que lo más sensato era ser sincera. O al menos intentarlo.
—No miento, no pasó nada entre Varik y yo. Solo lo llevé a recorrer la ciudad en su último viaje y también hablamos varias veces por Instagram y por WhatsApp, pero nada más. De hecho, la primera vez que me escribió fue porque a vos se te escapó decirle que habías estado en mi cumpleaños y raíz de eso, me busco para saludarme.
No había tenido la intención de que mis palabras sonaran acusatorias, aun si éstas eran ciertas.
—Entonces resulta que es mi culpa que estuvieras hablando y viéndote a escondidas con mi jefe, ese que estaba muy interesado en llevarte a la cama y al cual rechazaste por cuestiones éticas que después decidiste ignorar conmigo. Disculpa si me cuesta creen en tus palabras.
Fruncí mi ceño ante su respuesta. No solo me había molestado lo que había dicho, sino que además su tono había sido totalmente sarcástico y acido. Me hizo recordar a aquel Damián que se me había acercado en el bar aquella primera vez que hablamos. Quizás, las primeras impresiones no debían ser tomadas tan a la ligera.
—No tenía ninguna obligación de contarte nada, que yo sepa, no somos novios —masculle.
Mi respuesta había sido un claro contra ataque y reflejaba con claridad que tan colérica me sentía. Estaba sacando lo peor de mí y eso no era para nada bueno, para ninguno de los dos. Su expresión me demostró cuanto le habían dolido mis palabras, su orgullo herido fue quien me contestó.
—Por supuesto, ahora entiendo porque no querías nada serio conmigo. Pero tranquila, sos completamente libre de ir y cogértelo cuando quieras. Es más, te diría que aproveches el viaje, estoy seguro de que Varik va a estar más que dispuesto a mostrarte mucho más que los monumentos y edificios emblemáticos de Alemania.
Dicho esto, levantó la mano para llamar a la moza. Los comensales a nuestro alrededor habían comenzado a notar nuestra acalorada conversación, aunque todavía no habíamos elevado demasiado la voz. Estaba segura de que no faltaba mucho para llegar a ese punto, ya que la furia recorría cada centímetro de mi ser. Y por cómo me miraba, sabía que él estaba igual que yo.
ESTÁS LEYENDO
¿Y si...? #PGP2020
RomanceSofía le huye a los compromisos. Damián recién sale de una relación tóxica . Varik está más bueno que el pan. Decisiones. Decisiones. Decisiones. ¿Quién dijo que tomar decisiones era fácil? Porque, aún cuando tus convicciones son firmes, es difícil...
