—Entonces... ¿Cómo venís llevando tu separación?
Estábamos en un bar ubicado a unas cuadras del hotel, por lo que habíamos dejado nuestros autos en el estacionamiento del mismo.
—La voy llevando como puedo. —Se encogió de hombros—. El martes me estuvo llamando durante todo el día y no le contesté, pero a la noche le terminé mandando un mensaje pidiéndole que por favor dejara de insistir. Al parecer, no se quedó conforme, porque ayer se apareció en mi departamento a la noche. Como no la dejé pasar, se puso a gritarme y a insultarme en pleno pasillo. Hasta salió una vecina que me amenazó con hacerme una denuncia en la comisaría de la mujer.
—¿En serio? ¿Y qué hiciste?
—A la vecina le dije que se metiera en sus propios asuntos. Y a Sil le pedí por favor que se fuera y que no volviera más, que no iba a dar marcha atrás. Le dije que estaba tomando esta decisión por los dos, porque lo único que hacíamos últimamente era hacernos daño el uno al otro.
—¡Muy bien! ¡Hay que brindar por eso! —Aplaudí demasiado entusiasta.
Entrecerró sus ojos, su frente se frunció levemente. Deje de aplaudir sintiéndome un poco fuera de lugar.
—Demasiado pronto para festejar ¿No? —Fruncí los labios— Perdón.
—Está bien, no hay drama. —Me sonrió tímidamente—. Es que me tomó por sorpresa tu reacción. Es raro que casi sin conocerme te pongas feliz por mí.
—Estas saliendo de una relación tóxica, no tengo que conocerte mucho para pensar que es algo bueno el que le hayas puesto un punto final a esa situación. En cuanto a mi reacción, creí que ya te habías dado cuenta de que a veces suelo ser un tanto entusiasta.
—Cierto. —Asintió con una sonrisa—. Y respecto a mi "relación tóxica", —Realizó comillas con sus dedos—, creo que es algo bueno para ambos el que se haya terminado. Los dos nos hacíamos mucho daño, ambos sufríamos.
Se quedó pensativo y algo cabizbajo. Verlo así no me gustaba, tenía una inexplicable necesidad de hacerlo sonreír. Me propuse distraerlo un poco.
—Cambiemos de tema. Contame algo sobre vos.
—¿Algo como qué?
—No sé, algo vergonzoso que no le hayas contado nunca a nadie. —Dije lo primero que se me vino a la mente.
Damián apretó sus labios e intentó reprimir una sonrisa. Su mirada se perdió unos segundos antes de posarlos nuevamente en mí.
—Mis películas favoritas son las de Pixar y Disney.
—Eso no es vergonzoso, a muchas personas les gustan esas películas, incluyéndome.
—Pero no todos se saben las canciones de memoria, ni lloran como niños con cada una de ellas.
Estalle en una carcajada al imaginármelo cantando "Libre soy". Debía verse adorable.
—¡No te rías! —Me reprochó—. Ahora es tu turno.
Lo pensé durante unos segundos y me puse colorada al pensar en lo que le iba a confesar.
—Durante muchos años me comí los mocos, dejé de hacerlo a los quince o dieciséis años —dije tan bajito que no sabía si me había escuchado.
—¡Que asco!
Sí me había escuchado. Dios, que vergüenza.
—En mi defensa, no son tan feos como aparentan.
La cara de repulsión de Damián fue épica.
—Mejor cambiemos de tema porque no voy a poder seguir comiendo.
ESTÁS LEYENDO
¿Y si...? #PGP2020
RomantizmSofía le huye a los compromisos. Damián recién sale de una relación tóxica . Varik está más bueno que el pan. Decisiones. Decisiones. Decisiones. ¿Quién dijo que tomar decisiones era fácil? Porque, aún cuando tus convicciones son firmes, es difícil...
